Joaquín Torres se derrumba al confesar que se planteó quitarse la vida: "No quería seguir viviendo"

Tras un periodo lleno de pérdidas familiares, secuelas físicas y el final de una relación, Torres expone su lucha contra la depresión, recalca la importancia del amor propio y asegura que está en proceso de reencontrarse consigo mismo gracias a la terapia

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Cuando reflexionó sobre su presente, Joaquín Torres puso el acento en el proceso que implica su recuperación emocional, dejando claro que la transformación a la que se enfrenta ha sido larga y dolorosa. Según informó el medio, el arquitecto expresó que hoy se percibe como otra persona y se encuentra en un camino de autodescubrimiento y fortalecimiento interior, proceso que ha encauzado principalmente gracias a la terapia y al apoyo profesional. Esta reconstrucción personal se da tras atravesar una sucesión de experiencias adversas y pérdidas significativas: Torres reconoció que alcanzar este punto resultó especialmente duro luego de que la suma de acontecimientos negativos lo llevara a una situación límite en su vida, en la que incluso pensó en no seguir adelante.

De acuerdo con la información publicada, los últimos dos años resultaron ser especialmente difíciles para Torres. El arquitecto enfrentó un grave accidente de motocicleta a finales de 2023 que derivó en múltiples intervenciones quirúrgicas y dejó secuelas físicas, las cuales aún arrastra. A esta experiencia se sumaron hechos familiares dolorosos: el fallecimiento de su madre, Joaquina Verez Vivanco, en marzo de 2024, y la muerte de su padre, Juan Torres Piñón, tan solo cuatro meses después. Estos sucesos ocurrieron mientras también gestionaba la ruptura con Raúl Prieto, su pareja durante más de una década y esposo por dos años, de quien se separó en el verano de 2025. Torres reconoció en ese contexto que se sintió completamente derrotado y sin fuerzas para continuar.

En el marco de su reaparición pública en la cena solidaria convocada por la Fundación Isabel Gemio, Torres detalló que "después de un periodo muy difícil, estoy aquí, y estoy mucho mejor, mucho mejor". El arquitecto remarcó que ha aprendido a valorar el presente y a dejar atrás el pasado. Relató cómo la pérdida de sus padres y la separación con su pareja lo dejaron sin referencias y le provocaron un sentimiento de desarraigo profundo: “Perdí a mi padre, a mi madre, perdí a mi pareja, me perdí a mí mismo. Eso es mucho, ¿no? No sé si es todo, pero mucho. Cuando uno se pierde a sí mismo, pues lo pierde todo”, expresó visiblemente afectado, según consignó el medio.

Durante su testimonio, Torres admitió que uno de los errores más grandes que cometió fue relegarse a sí mismo, poniendo siempre en primer lugar a sus hijos, a su madre y a su marido, y ubicándose al final de sus propias prioridades. Sobre esto, afirmó: “Yo era el último en mi lista. Mis hijos, mi madre, mi marido... Yo era el último, y además no era suficiente. Y hoy soy suficiente. Y por fin hay algo que valoro por encima de todo, que es a mí mismo. Hoy me quiero". En este sentido, hizo hincapié en la importancia del amor propio, señalando que a menudo se confunde este concepto con el egoísmo, cuando en realidad resulta esencial para el bienestar personal.

Durante su intervención, Torres se refirió abiertamente a los pensamientos autodestructivos que lo embargaron en los momentos más críticos de su crisis. Relató que llegó a considerar que no deseaba seguir viviendo, asegurando “Claro que sí. Todo, yo no quería seguir viviendo. Era completamente destructivo. Yo no quería seguir viviendo. Quería desaparecer. Cuando uno se pierde a sí mismo y pierde sus referencias, pues pierde las ganas de vivir”. El arquitecto expresó que, al mirar atrás desde su posición actual, se pregunta cómo fue posible que llegara a ese extremo, y enfatizó el valor incalculable de la vida al afirmar: “La vida es el mejor regalo que tenemos. Es un regalo que se nos brinda todos los días y no se nos pide nada a cambio. Solo aprovecharlo al máximo”.

Según publicó la misma fuente, Torres insistió en la necesidad de distinguir el amor propio del egoísmo y defendió que “quererse a sí mismo es lo único importante”. También expuso cómo la falta de esperanza y la sensación de no tener nada que ofrecer alimentaron su sensación de fracaso y su autocrítica: “Creía que ya no tenía nada que hacer, que no tenía esperanza. Creía que no tenía nada que ofrecer y que estaba siendo un mal ejemplo para los que quiere. Me da vergüenza de haber llegado a ese punto”.

Torres subrayó que, afortunadamente, los peores momentos han quedado atrás. Detalló que “estoy yendo a terapia” y relató que, aunque el proceso de reconstrucción es largo, se reconoce fortalecido y con una nueva perspectiva. “Es una lección de vida brutal. Me avergüenzo mucho. Pero ya pasó. Ya no lloro más. Ya no me quejo más. La queja es absolutamente absurda. Hay que centrarse en lo bueno que tenemos, no en lo que no tenemos. Hay que centrarse en las presencias, no en las carencias. Siempre lamentamos lo que no tenemos. En vez de alabar lo que tenemos. Y yo tengo muchísimas cosas por las que levantarme cada día con muchísima ilusión. Y eso hago”.

Sobre su vínculo con Raúl Prieto, Torres apuntó que no existe por el momento un lugar para una reconciliación sentimental, ya que prioriza su recuperación emocional. Expresó que tras pedirle a Prieto que permaneciera junto a él en un momento vulnerable, su expareja no pudo responder al pedido. A pesar del distanciamiento, manifestó su deseo de, en el futuro, poder establecer una relación saludable donde se recupere la estima por lo compartido durante los trece años de convivencia: “Fueron 13 años. Yo lo quise mucho, pero el amor también pasa”, admitió, según reportó el medio.

El relato ofrecido por Torres durante el evento solidario se caracterizó por una apertura honesta sobre los momentos de adversidad vividos, así como por su decisión de priorizar ahora el autocuidado y la introspección. La reconstrucción personal que describe está asociada no solo a un proceso terapéutico, sino también a una redefinición de sus valores y prioridades, enfocada en el presente y en reconocer lo positivo que aún permanece en su vida.