
Irán advirtió que cualquier infraestructura en Oriente Próximo vinculada a empresas energéticas estadounidenses será objetivo de represalias, en respuesta a recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, tras el ataque militar a la isla de Jark. Según reportó la televisión estatal iraní, un portavoz del Cuartel General Central de Khatam al Anbiya afirmó que “toda la infraestructura petrolera, económica y energética perteneciente a compañías de la región que tengan acciones estadounidenses o cooperen con los Estados Unidos será destruida inmediatamente y convertida en cenizas”. Este mensaje se emitió pocas horas después del bombardeo lanzado por Estados Unidos contra instalaciones militares en la isla estratégica iraní.
Tal como publicó la agencia Fars y otros medios iraníes, el ataque estadounidense provocó al menos 15 explosiones en la isla de Jark, ubicada en el golfo Pérsico a unos 25 kilómetros al sur de la costa de Irán. A pesar de la violencia del bombardeo, fuentes oficiales de Teherán aseguraron que ninguna infraestructura petrolera resultó dañada, desmintiendo así la versión de Washington acerca de la magnitud de los daños. Según informó la agencia Fars, tras las explosiones una columna de humo se elevó sobre la isla, aunque no se registraron afectaciones en las instalaciones de exportación de crudo.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, confirmó que el bombardeo fue ordenado bajo su mando por el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) y lo calificó como “uno de los bombardeos más potentes de la historia de Oriente Próximo”, según recogió Truth Social. El mandatario afirmó que todos los objetivos militares dispuestos en la isla de Jark se destruyeron por completo, a excepción de la infraestructura petrolera, la cual, según sus palabras, no tocó “por decencia”. Trump también advirtió que reconsiderará la ejecución de futuros ataques si Irán o cualquier otro país interfiere en la navegación libre y segura de buques por el estrecho de Ormuz, zona clave para el transporte mundial de hidrocarburos.
De acuerdo con los anuncios de Washington, las defensas militares iraníes en la isla de Jark quedaron inoperativas tras el bombardeo, dejando a las fuerzas iraníes sin la capacidad de defenderse ante posibles nuevas agresiones. Trump difundió un mensaje asegurando que “no hay nada que puedan hacer al respecto” y enfatizó que Irán nunca dispondrá de un arma nuclear ni podrá amenazar la seguridad de Estados Unidos, Oriente Próximo o cualquier otra región a nivel mundial.
El medio Fars detalló que las autoridades iraníes respondieron activando nuevamente las defensas de la isla aproximadamente una hora después del bombardeo. De acuerdo con las fuentes persas, entre los objetivos atacados figuraron defensas del Ejército, la base naval de Goshen, la torre de control del aeropuerto y un hangar de helicópteros, aunque no se ofreció confirmación oficial sobre el alcance de los daños en esas instalaciones.
El día anterior al ataque, Trump había restado importancia a la posibilidad de una intervención militar contra la isla, explicando en Fox News que “no ocupa un lugar muy alto en mi lista de deberes”, y criticó que insistir en preguntas relacionadas con operaciones en la isla comprometía la fortaleza estratégica estadounidense. Sin embargo, tras la ofensiva, el mandatario difundió también un video con imágenes del bombardeo y argumentó que los planes de Irán para “apoderarse” de la región o “aniquilar por completo” a Israel han fracasado, según recogió Truth Social.
El jefe del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, general Dan Caine, informó que la jornada del viernes sería “el día más intenso” en la ofensiva sobre Irán, suma que se añade a una campaña con cerca de 6.000 objetivos atacados en las últimas dos semanas, según consignó el medio estadounidense. Esta serie de ataques representa la mayor intensificación militar en la zona en meses recientes.
La isla de Jark, con apenas 24 kilómetros cuadrados, constituye uno de los puntos clave para la economía iraní, pues por esa vía se exporta el 90% del petróleo del país, según puntualizó el medio Fars. El enclave adquiere gran relevancia estratégica, no solo por su rol en el comercio de hidrocarburos, sino también por su localización geográfica en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el tráfico de crudo a nivel mundial.
La retórica de confrontación escaló tras el ataque, con mensajes desde ambos bandos anunciando la posibilidad de nuevas acciones. Teherán reiteró a través de sus medios estatales que cualquier intervención extranjera en la navegación por el golfo Pérsico o sanciones sobre la economía iraní significarían la activación de respuestas directas contra intereses energéticos estadounidenses y de sus aliados en la región. Estados Unidos, por su parte, insistió en su disposición a incrementar la presión militar con el objetivo de reducir las capacidades armamentísticas y de defensa de Irán.
El desarrollo de los eventos ha acentuado las tensiones en un escenario caracterizado por la importancia estratégica para el comercio global de hidrocarburos y la seguridad energética en Oriente Próximo. Varias fuentes iraníes, incluyendo la agencia Fars y la televisión estatal, insistieron en que no existen reportes de daños en las infraestructuras petroleras de la isla a pesar de la magnitud de las explosiones.
Las declaraciones públicas de Trump subrayaron la intención de evitar ataques inmediatos sobre activos energéticos iraníes, junto con la advertencia de nuevas operaciones en caso de que se limite el libre tránsito de buques en la región. Al mismo tiempo, las autoridades iraníes enfatizaron su rechazo a lo que califican como agresiones y señalaron como blanco posible cualquier instalación energética del área ligada a empresas estadounidenses, según el reporte televisivo estatal.
Los acontecimientos en Jark devinieron en una serie de declaraciones mutuas sobre la capacidad de cada parte para responder a futuras acciones bélicas y sobre los intereses estratégicos involucrados. Washington reiteró la destrucción de la infraestructura militar de la isla, mientras que Teherán reivindicó la rápida activación de sistemas defensivos, acentuando versiones divergentes respecto al desenlace inmediato del ataque.
El impacto del operativo también se reflejó en el circuito diplomático internacional, según indicaron los medios involucrados, debido a la centralidad de la isla de Jark para el comercio de crudo y su cercanía con rutas marítimas de relevancia para la economía de la región y del mundo.
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