
El informe de Copernicus indicó que las emisiones de calor sobre los océanos alcanzaron un promedio de 20,88℃ durante febrero de 2026, una marca que, junto con la de febrero de 2025, se ubica como la segunda temperatura más alta registrada en un mes de febrero, apenas 0,18℃ por debajo del récord absoluto observado en enero de 2024. En paralelo, el análisis reportó una reducción del 5% en la extensión promedio del hielo marino en el Ártico, lo que la ubicó en el tercer nivel más bajo de la serie histórica para ese mes. Con estos elementos, el Servicio de Cambio Climático de Copernicus señaló que febrero de 2026 cerró como el quinto mes más cálido registrado a nivel global, con una temperatura media del aire en superficie de 13,26℃, lo que supone un incremento de 1,49℃ respecto del promedio establecido entre 1850 y 1900, referente al nivel preindustrial.
Según detalló Copernicus, además de las anomalías térmicas en los océanos y el retroceso del hielo ártico, el invierno boreal 2025-2026 concluyó como el quinto más cálido documentado a escala global, con una temperatura media 0,51℃ superior a la habitual. Este período, que abarca diciembre, enero y febrero, consolidó una tendencia de temperaturas por encima de lo normal en muchas regiones del planeta.
En contraste con los patrones globales, el reporte indicó que en Europa las temperaturas medias sobre tierra durante febrero se situaron entre las más frías de los últimos catorce años, marcando una anomalía negativa de -0,07℃, es decir, 0,10℃ por debajo de la media. Así, el invierno terminó como uno de los dos más fríos en el continente durante los últimos trece años, a pesar de que el valor anual se encontró 0,09℃ por encima de la media histórica para la zona.
El medio Copernicus subrayó la presencia de divergencias significativas dentro del continente europeo. El oeste, sur y sudeste de Europa registraron valores térmicos superiores a la media, asociado a un mayor número de días cálidos y eventos de temperatura elevada, mientras que áreas como Fennoscandia, los Estados Bálticos y el noroeste de Rusia experimentaron condiciones más frías de lo habitual. Estas diferencias generaron un mapa climático complejo para el continente durante febrero de 2026.
Las condiciones meteorológicas extremas también destacaron en el análisis divulgado por Copernicus. El organismo reportó que Europa occidental enfrentó precipitaciones intensas y episodios de inundaciones a gran escala, impulsadas por la acción combinada de varios ríos atmosféricos y una corriente en chorro desplazada hacia el sur, que canalizó y dirigió tormentas sobre el sur del continente. Según indicó Copernicus, estas circunstancias derivaron en abundantes lluvias y deslizamientos de tierra, con impactos especialmente notorios en la Península Ibérica y el oeste de Francia, donde las infraestructuras y la población sufrieron las consecuencias de estos fenómenos extremos.
En cuanto al hielo marino del hemisferio sur, Copernicus reportó que la extensión mensual del hielo antártico se mantuvo cerca del promedio de referencia en febrero, ubicado en contraste con los valores sustancialmente menores observados durante los últimos cuatro años. Este comportamiento marca una diferencia relevante respecto de la tendencia sostenida de reducción que se había venido observando en la región antártica, lo que introduce un elemento distintivo en el análisis de las dinámicas recientes del clima global.
Diversas referencias en el informe del Servicio de Cambio Climático resaltaron la importancia de seguir de cerca el comportamiento de los océanos y los hielos polares, debido a que estos elementos funcionan como indicadores clave de los cambios en el sistema climático mundial. Copernicus puntualizó que la interrelación entre el calentamiento del mar, las anomalías térmicas en superficie y la inestabilidad atmosférica genera un contexto propicio para la intensificación de eventos extremos, como episodios de lluvias torrenciales e inundaciones de gran impacto en zonas vulnerables.
El documento divulgado incluyó la advertencia sobre las consecuencias derivadas de alcanzar registros térmicos récord y de mantener temperaturas significativamente más altas que las observadas en períodos de referencia preindustriales. Según la información consignada por Copernicus, estas tendencias de aumento afectan tanto a los ecosistemas como a las actividades humanas, y complican la gestión de los recursos hídricos y de la planificación urbana y rural en las áreas más expuestas.
El monitoreo realizado por Copernicus sigue contemplando la evolución de la temperatura y de los parámetros climáticos críticos en diferentes regiones, con la intención de proporcionar datos actualizados y comparables que sirvan para establecer políticas y estrategias de adaptación y mitigación frente a los efectos del cambio climático. La recurrencia de extremos, como las lluvias intensas, el retroceso del hielo marino en el Ártico y las olas de calor oceánicas, sigue preocupando a los científicos y especialistas, tal como refleja el balance presentado por el Servicio de Cambio Climático europeo.