Decenas de muertos y al menos 300 secuestrados en un presunto ataque yihadista en el norte de Nigeria

Testigos narran que hombres armados irrumpieron en Ngoshe, dispararon contra civiles, decapitaron a varias personas y tomaron brevemente la mezquita, mientras las autoridades buscan a desaparecidos tras uno de los episodios más violentos del año

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Un vídeo difundido y revisado por el diario nigeriano Punch muestra cómo un grupo no identificado, hablando en idioma hausa, asume la autoría del ataque en la comunidad de Ngoshe y explica que durante el asalto decapitaron a hombres y mujeres, además de tomar temporalmente la mezquita local para declararla su “provincia”. Según informó Punch, el incidente ha permitido que surgiera este testimonio visual, en el que se detallan aspectos del ataque y se refuerza la magnitud de la violencia ejercida en la zona.

El miércoles por la noche, Ngoshe, situada en el norte de Nigeria, fue escenario de un ataque en el que al menos cinco hombres armados irrumpieron disparando contra un puesto militar y, posteriormente, abrieron fuego sin distinción contra la población civil. De acuerdo con Punch y fuentes locales recogidas por el medio, el saldo del presunto ataque yihadista incluye decenas de muertos y alrededor de 300 personas secuestradas. Entre las víctimas mortales se encuentran también efectivos militares destacados en la zona.

Los testigos consultados por Punch señalaron que, tras el violento asalto, los atacantes abandonaron la localidad, al parecer debido al despliegue de una operación militar nigeriana. Los testimonios también reflejan que las autoridades se encuentran buscando a numerosos desaparecidos, los cuales están siendo desplazados a las montañas de Mandara, según declaró Nahum Daso, portavoz de la Policía estatal. Daso confirmó la gravedad del ataque aunque evitó precisar el número exacto de víctimas y secuestrados, limitándose a afirmar que “mucha gente ha desaparecido”.

El ataque implicó, además, el breve control de la mezquita principal de Ngoshe, espacio que el grupo armado pretendía convertir en un símbolo territorial y de propaganda. Punch precisó que la aparición del vídeo refuerza el escalofriante relato recogido entre los lugareños sobre las decapitaciones durante el asalto.

La situación en Ngoshe ocurre en un contexto donde el norte de Nigeria ha sido repetidamente afectado por actos de violencia armada y terrorismo. Punch recordó que apenas a finales del mes anterior, al menos cinco personas murieron en un ataque ejecutado por hombres armados no identificados en una mezquita en el estado de Kebbi, ubicado en el noroeste del país. Días antes, presuntos miembros del grupo Lakurawa, vinculado según distintas fuentes a la organización yihadista Estado Islámico, efectuaron varios ataques en la zona de Arewa, dentro del mismo estado nigeriano, con un saldo estimado de 35 fallecidos.

Nigeria enfrenta desde hace años la acción de grupos armados como Boko Haram y su escisión, el Estado Islámico en África Occidental (ISWA), que han concentrado su violencia principalmente en el noreste. Punch puntualizó que, más allá de esta región, durante los últimos años la inseguridad se ha propagado hacia otras áreas del norte y el noroeste del país, lo que ha generado una creciente preocupación por la posible expansión de las redes terroristas y criminales en el territorio nigeriano.

En el episodio de Ngoshe, el patrón de violencia, la utilización de la mezquita y el elevado número de personas secuestradas se suman a una tendencia de ataques masivos, situaciones ya observadas anteriormente con métodos similares en distintas partes del país. Punch describió que el clima de miedo y la dificultad de obtener cifras precisas se complican debido al desplazamiento forzoso de la población y las limitaciones sobre el terreno, lo que entorpece tanto las labores de rescate como las investigaciones oficiales en curso.

La Policía y fuerzas de seguridad, según la información aportada por Punch, mantienen operaciones alrededor de las montañas de Mandara con el objetivo de rastrear a los secuestrados y responder frente a posibles nuevos incidentes. Según el medio, el incremento de ataques y la presencia activa de grupos armados han puesto en alerta tanto a las autoridades locales como a la comunidad internacional ante la escalada de inseguridad en el norte de Nigeria.