La Policía localiza en Marbella el primer 'narcozulo' e interviene armas de guerra en Algeciras (Cádiz)

Cuatro sospechosos fueron arrestados en una operación antidroga tras hallar un depósito subterráneo con más de mil kilos de cocaína y asegurar armas de alto calibre destinadas a grupos criminales, según informó la Udyco en rueda de prensa

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El comisario jefe de la Brigada Central de Estupefacientes ha apuntado que, durante los últimos seis meses, la policía ha decomisado más de 50 armas largas, procedentes mayoritariamente del conflicto en Ucrania; estas armas suelen ingresar a España por vía terrestre y presentan un estado de conservación que dificulta su rastreo. Además, el precio estimado de cada una de estas armas oscila entre 2.000 y 2.500 euros, según detalló el funcionario durante la rueda de prensa en el Complejo Policial de Canillas, en Madrid. En este contexto, la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) presentó los resultados de dos operaciones recientes que revelan el alcance de los recursos empleados por los grupos dedicados al narcotráfico, así como el crecimiento de su capacidad para importar armas de guerra de alta potencia.

Según informó la Udyco, la Policía Nacional localizó en Marbella el primer ‘narcozulo’ subterráneo de grandes dimensiones registrado hasta el momento en el sur de España. Este depósito clandestino, construido bajo tierra en la zona del bosque de Ricmar, albergaba 30 fardos que sumaban un total de 1.056 kilos de cocaína. De acuerdo con el comisario Alberto Morales, hasta la fecha solo se habían detectado bidones enterrados o estructuras ocultas en interiores de naves o casas, por lo que calificó este hallazgo como un cambio significativo en los métodos empleados para ocultar grandes cantidades de droga. Morales explicó que el ‘narcozulo’ contaba con un sistema de videovigilancia y dispositivos de inhibición de señales como elementos de seguridad.

El medio detalló que la operación se llevó a cabo en el distrito municipal de Las Chapas, en Marbella, tras recibir información sobre un posible alijo de droga próximo a una zona costera, cercana a una zona residencial. Como parte del operativo, los agentes observaron un vehículo de alta gama que realizó desplazamientos por la zona durante aproximadamente una hora, con el propósito de detectar la posible presencia policial. Poco después, cuando el vehículo se retiró, los agentes accedieron al área boscosa y encontraron a tres individuos, dos de ellos armados con subfusiles y portando chalecos de la Guardia Civil, que agredían a una tercera persona con el objetivo de sustraerle la droga, en un procedimiento denominado “vuelco” dentro del argot policial.

Durante la intervención, se produjo un tiroteo en el que los narcotraficantes efectuaron varias ráfagas de disparos contra los agentes. La persecución a pie permitió a la policía detener a los cuatro sospechosos relacionados con los hechos gracias a labores complementarias en la zona. Entre los efectos requisados se encuentran tres vehículos de alta gama, dos de ellos con reporte de robo en Francia y España, armas largas catalogadas como de guerra —incluyendo un AK-47, un fusil de asalto AR15 y un subfusil tipo UZI— junto con tres armas cortas, material policial, equipos de transmisión e inhibidores de frecuencia.

Tras la detención y registro del entorno, los agentes localizaron el depósito subterráneo con la tonelada de cocaína y una cámara que supervisaba el acceso al ‘narcozulo’. Los arrestados son tres ciudadanos marroquíes y un español, todos con numerosos antecedentes policiales y reincidentes. Según reportó el medio, los cargos atribuidos a los detenidos incluyen tentativa de homicidio, tenencia ilícita de armas, delitos contra la salud pública, pertenencia a grupo criminal, robo o hurto de vehículo y falsedad documental. Todos fueron puestos a disposición judicial.

En una operación paralela, la Udyco interceptó en Algeciras, Cádiz, un vehículo Toyota con matrículas duplicadas que había sido abandonado. Durante la inspección, los agentes encontraron en su interior un arsenal compuesto por 25 armas de fuego, entre ellas 19 AK-47 y seis pistolas, armamento dirigido al abastecimiento de grupos criminales. En relación con este hallazgo, la policía detuvo a un ciudadano marroquí, identificado tras tareas de vigilancia en el marco de una investigación judicializada.

Tal como consignó la Udyco durante la presentación de los casos, las armas incautadas en ambos operativos son customizadas por las organizaciones criminales y se utilizan, tanto en los conflictos entre bandas rivales, como en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Muchas de las armas cortas decomisadas provienen de Turquía, ampliando así el mapa de origen de este material bélico. El comisario enfatizó que cuando los grupos criminales deciden emplear armamento, lo hacen sin contemplaciones tanto contra otros narcotraficantes como contra los agentes encargados de la investigación y persecución del delito, lo que añade un alto nivel de riesgo a estas intervenciones.

El medio relató que, según la policía, la intervención en Marbella representa un precedente ante el descubrimiento de estructuras subterráneas sofisticadas diseñadas específicamente para el acopio de grandes cantidades de estupefacientes, con medidas de seguridad electrónicas y físicas, lo que marca una evolución respecto a los tradicionales métodos de ocultamiento. Además, la magnitud del armamento recuperado en Algeciras revela la complejidad logística de las organizaciones implicadas, que diversifican sus operaciones entre el tráfico de drogas y el movimiento de armas de guerra dentro del territorio español.

En su comparecencia, el comisario jefe de Estupefacientes remarcó que la evolución de las técnicas de los grupos criminales para ocultar tanto armas como drogas ha obligado a la policía a modificar y reforzar sus protocolos operativos, especialmente después de incidentes recientes, como el que se produjo en Isla Mayor, Sevilla, donde un agente resultó gravemente herido durante una operación contra el narcotráfico. El responsable policial subrayó que la coordinación entre las diferentes unidades responsables de la seguridad y la colaboración con las autoridades judiciales han resultado determinantes para la obtención de estos resultados en la lucha contra el crimen organizado.