El vicepresidente de la CE avisa a Trump: La amenaza contra un Estado miembro es una amenaza contra la UE

La Comisión Europea advierte que la presión contra cualquier país integrante representa un riesgo para toda la Unión, al tiempo que subraya su respaldo firme a sus socios y su disposición para actuar frente a desafíos externos

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El vicepresidente de la Comisión Europea, Stéphane Séjourné, subrayó que la posición adoptada en apoyo a España ante las amenazas comerciales de Estados Unidos se limita estrictamente al ámbito del comercio y no interfiere en debates sobre defensa, que recaen en las competencias nacionales. Al mismo tiempo, reiteró que cada país posee autonomía para mantener sus propias políticas y debates internos sobre materias como la participación en maniobras militares, dejando claro que la respuesta de la Comisión alude únicamente a la dimensión comercial de la crisis. Esta intervención cobró mayor relevancia tras los recientes comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, en los que planteó un posible fin de las relaciones comerciales con España debido a la negativa del gobierno español a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones militares contra Irán.

De acuerdo con información consignada por la propia Comisión Europea y recogida por diferentes portavoces en Bruselas, toda amenaza dirigida a uno de los Estados miembros constituye automáticamente una amenaza para la integridad de la Unión Europea. Tal como publicó la agencia Europa Press, Séjourné afirmó en rueda de prensa que la política comercial es una competencia directa de la Unión y que la institución representa a los 27 países ante terceros en este terreno. Dejó constancia, además, de la prioridad que otorga la Comisión a mantener la unidad y la defensa conjunta de los socios integrados ante cualquier intento de coacción externa, a la vez que comparó la actual tensión con otros episodios en los que Estados Unidos ha presionado a Estados europeos en escenarios ajenos al comercio y relacionados con operaciones militares, como el caso de maniobras en Groenlandia junto a Dinamarca.

Horas antes, el portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill, ya había transmitido, según registró Europa Press, la “plena solidaridad” de Bruselas con España frente a las declaraciones hechas desde Washington, agregando que la Comisión mantiene una disposición firme para adoptar posibles medidas encaminadas a salvaguardar los intereses de la UE si la situación lo exige. “Nos solidarizamos plenamente con todos los Estados miembro y todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos dispuestos a actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE”, expresó Gill en un comunicado remitido a medios de comunicación, aludiendo de forma explícita a las amenazas de la Casa Blanca. Añadió además que la Comisión Europea garantizará en todo momento la protección de los intereses comunes de la Unión y, como parte de esa defensa, mantiene su apuesta por relaciones comerciales transatlánticas estables y que beneficien a ambas partes.

El martes, apenas trascendieron las palabras del presidente estadounidense, Bruselas estableció comunicación oficial con Washington solicitando el cumplimiento de los compromisos adoptados en el acuerdo que en julio del año anterior firmaron Donald Trump y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Ese pacto alcanzado en Escocia, según detalló Europa Press, se tradujo en el establecimiento de un tope del 15% a los aranceles que Estados Unidos aplica a las importaciones procedentes de la Unión Europea. A cambio de ese límite, la UE se comprometió a no implementar medidas de represalia comercial, lo que permitió superar la crisis arancelaria que había tensado la relación bilateral.

Olof Gill argumentó asimismo que el comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos se encuentra intensamente integrado y reporta beneficios mutuos, por lo que abogó por proteger ese vínculo en un contexto global marcado por la inestabilidad. A este respecto, el portavoz comunitario insistió en la importancia que la Comisión asocia a la Declaración Conjunta que Trump y Von der Leyen pactaron en julio, la cual catalogó como un acuerdo comercial relevante. Al mismo tiempo, recordó la expectativa de Bruselas de que Estados Unidos cumpla rigurosamente los acuerdos firmados.

Los acontecimientos se precipitaron tras las declaraciones del presidente Trump en el Despacho Oval, en presencia del canciller alemán Friedrich Merz. Según Europa Press, Trump comunicó su decisión de romper todos los acuerdos con España por considerar “terrible” la actitud del país al denegar el uso de las bases estratégicas para operaciones militares, en este caso para una potencial ofensiva contra Irán. El mandatario estadounidense señaló que España “no tiene un gran liderazgo” y que es el único miembro de la OTAN que no ha comprometido alcanzar el 5% del PIB en gasto militar, además de recordar que el gasto militar español no llega ni al 2%. Trump fue enfático al reafirmar que su Administración contempla cortar todo vínculo comercial con España y afirmó que Washington tiene la potestad de suspender, de forma inmediata, toda relación en los términos actuales.

Durante el encuentro, el canciller alemán Friedrich Merz evitó referirse directamente a las amenazas dirigidas a España, aunque sí reconoció que los aliados de la OTAN mantienen conversaciones encaminadas a que España eleve su gasto militar hasta entre el 3% y el 3,5% del PIB, como se ha establecido en el seno de la organización. El contexto de esta tensión remite a las reclamaciones históricas de Washington sobre el compromiso de los Estados europeos en materia de defensa, que la Comisión Europea consideró fuera de su competencia al reafirmar que esos asuntos corresponden a decisiones internas de cada Estado.

Las autoridades de Bruselas recalcaron que su intervención se enmarca exclusivamente en la defensa del comercio bloque-terceros, y reiteraron que la Comisión Europea ejercerá su mandato como representante de los intereses colectivos de los 27 Estados miembros ante toda medida unilateral que pudiera afectar su integridad económica. El episodio evidenció el respaldo institucional a España, así como la voluntad de preservar la cohesión interna ante desafíos externos por parte de grandes actores internacionales como Estados Unidos, conforme subrayó el medio Europa Press.