EEUU subraya que está "ganando" la guerra en Irán y que la ofensiva tiene resultados "históricos" en cuatro días

El secretario de Defensa estadounidense afirmó desde el Pentágono que los ataques militares recientes han desestabilizado al gobierno iraní, con el poder de fuego de EE.UU. e Israel acelerando la caída de sus capacidades estratégicas según altos mandos

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La muerte de más de 160 personas en una escuela del sur de Irán durante los primeros días de la ofensiva estadounidense e israelí ha colocado la atención internacional en los bombardeos coordinados por ambas potencias. La investigación oficial por parte de Estados Unidos sobre este ataque permanece en curso tras informes de víctimas civiles, en su mayoría alumnas, en la localidad de Minab. Este episodio ocurre en el contexto de la campaña militar que, en apenas cuatro días, según informó el Pentágono, ha generado efectos que altos mandos describieron como “históricos” para la balanza de poder contra la República Islámica.

Tal como reportó el medio que recoge las declaraciones, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró públicamente que el país está “ganando” la guerra en Irán y que los resultados obtenidos durante las primeras jornadas de ofensiva han superado las expectativas iniciales. En palabras del propio Hegseth, “Estados Unidos está ganando, de manera decisiva, devastadora y sin piedad. Solo llevamos cuatro días en esto. Los indicadores están cambiando”. El jefe del Pentágono insistió en que, pese al escaso tiempo desde el inicio de las acciones, los logros obtenidos en el terreno se califican como “increíbles”, y anticipó que la operación continuará “todo el tiempo que sea necesario” hasta asegurar el éxito total.

La ofensiva, lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel, busca controlar rápidamente las capacidades militares y estratégicas iraníes. Hegseth señaló que la combinación de inteligencia y poder militar entre ambos países permitirá controlar la situación en Irán en un plazo corto. “La superioridad militar estadounidense se hace palpable”, afirmó el secretario citado por el medio, reforzando el mensaje de que las capacidades iraníes se están agotando conforme avanzan los días de ataques. Además, señaló que aunque Irán conserva la facultad de lanzar misiles y drones contra objetivos civiles en la región, la capacidad operativa de las fuerzas iraníes estaría “evaporándose”.

El Pentágono ha admitido también que sus embajadas y bases en distintos puntos de Oriente Próximo han sido blanco de represalias por parte de Irán, ataques que Hegseth relacionó directamente con tácticas que calificó como “terroristas”. Los planes estadounidenses contemplan en esta etapa el desarrollo de “más oleadas de ataques y de mayor magnitud”, detalló el secretario de Defensa. “Apenas estamos comenzando. Estamos acelerando, no desacelerando”, puntualizó el funcionario en rueda de prensa, dejando claro que las operaciones se intensificarán conforme evolucionen los acontecimientos.

En relación a la duración prevista de la ofensiva, Hegseth explicó que el ritmo y la cadencia de la operación dependerán directamente de lo que decida el presidente estadounidense, sin precisar un plazo concreto. Mencionó la posibilidad de que los ataques se prolonguen durante seis u ocho semanas, o incluso menos, de acuerdo con las necesidades estratégicas. Bajo este enfoque, el secretario subrayó la importancia de mantener a Irán “desequilibrado” y resaltó que la iniciativa de las acciones sigue correspondiendo enteramente a Estados Unidos.

Entre las acciones más destacadas durante estos días de ofensiva se encuentra la eliminación del jefe de una unidad vinculada con la planificación de un supuesto atentado para asesinar al entonces presidente Donald Trump. El Pentágono informó que la operación logró identificar y neutralizar al cabecilla gracias a labores de inteligencia, integrándolo en la lista de objetivos militares. Hegseth especificó que, si bien la eliminación de este individuo no fue el objetivo principal de la campaña, las fuerzas estadounidenses priorizan neutralizar cualquier amenaza directa contra ciudadanos estadounidenses cuando surge la oportunidad. “Si teníamos la oportunidad de atrapar a aquellos que intentaban atacar específicamente a los estadounidenses, lo haríamos. Y así, finalmente tuvimos la oportunidad de hacerlo desde el aire”, afirmó el secretario, según consignó el medio.

Respecto a las investigaciones sobre la escuela bombardeada en Minab, el funcionario estadounidense indicó que la acción está bajo revisión y reiteró que el ejército de su país “nunca ataca objetivos civiles”. Pese a la gravedad del caso, evitó ofrecer mayores detalles y se limitó a sostener que las circunstancias del bombardeo serán esclarecidas al término de la investigación oficial. Autoridades iraníes informaron que el número total de víctimas fatales ascendió a 165 personas, con la mayoría de los fallecidos identificados entre el alumnado de la escuela.

En torno a la posibilidad de cooperación de grupos kurdos en las operaciones dentro de Irán, Hegseth respondió que no puede confirmar ni negar los reportes sobre contactos con estas facciones. Sí precisó que ninguno de los objetivos actuales de la intervención militar estadounidense depende de apoyo o armamento suministrado a fuerza específica alguna en el terreno. Remarcó que los mandos militares están informados de las actividades de otros actores relevantes en la región, pero los planes operativos estadounidenses no se estructuran alrededor de estas alianzas.

A lo largo de las declaraciones recogidas por el medio, Hegseth subrayó que la campaña militar del Pentágono apunta no solo a limitar las capacidades militares iraníes actuales, sino también a imponer un nuevo equilibrio estratégico en la región a largo plazo. Pese a las amenazas de represalias y la persistencia de riesgos para instalaciones diplomáticas estadounidenses en diversos países cercanos, la dirección del Departamento de Defensa reiteró su determinación de mantener el curso de la ofensiva y responder con contundencia a cualquier agresión dirigida contra personal o intereses estadounidenses.

El balance de los primeros cuatro días revela, de acuerdo con los datos del Pentágono, la ejecución de ataques a gran escala cuyo impacto incluyen desde la eliminación de altos mandos enemigos hasta la destrucción de infraestructuras consideradas clave por las fuerzas estadounidenses. Entre los objetivos principales se encuentran centros de comando, arsenales y plataformas de lanzamiento de misiles que, según lo reportado, han reducido significativamente la capacidad iraní de responder de manera efectiva a la ofensiva. La violencia de los enfrentamientos y las acciones bélicas ha provocado además una escalada en las respuestas de Teherán, que ha recurrido al lanzamiento de misiles y drones contra intereses estadounidenses e israelíes como forma de represalia, según fuentes del Pentágono citadas por el medio.

El mando militar de Estados Unidos ratifica que la operación en Irán seguirá adaptándose a la evolución del conflicto y se muestra abierto a modificar sus tácticas en función de la resistencia y las acciones del gobierno iraní. Las declaraciones de Hegseth buscan transmitir el mensaje de que, pese a la complejidad del escenario, la campaña continuará avanzando con intensidad y bajo una estrecha supervisión tanto militar como política desde Washington. La ofensiva, que ya ha evidenciado un marcado impacto en la estructura estratégica de Irán según altos mandos estadounidenses, no tiene, hasta el momento, una fecha límite definida y seguirá desarrollándose de acuerdo a los objetivos señalados por la administración actual.