ACNUR alerta del deterioro de la situación humanitaria en Oriente Próximo con el aumento de escalada bélica

Miles de personas han debido abandonar sus hogares en países como Irán y Líbano, mientras organizaciones humanitarias advierten que la falta de fondos agrava una crisis sin precedentes y el número de desplazados sigue creciendo en toda la región

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ACNUR advirtió sobre el riesgo de colapso de los sistemas de acogida en países como Irán y Líbano, donde el elevado número de desplazamientos internos presiona significativamente las capacidades existentes tras largos periodos de hospitalidad hacia personas refugiadas. Según informó la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados este miércoles, la escalada de los conflictos armados en Oriente Próximo ha generado una emergencia humanitaria sin precedentes y ha provocado nuevos movimientos masivos de población, agravando la situación en territorios que ya albergan millones de refugiados.

De acuerdo con lo detallado por ACNUR y publicado por medios internacionales, Irán se encuentra actualmente entre los países más afectados por esta situación. Este país, con 1,65 millones de refugiados en su territorio, experimentó un aumento de riesgos tras verse involucrado en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel. Dichos enfrentamientos ya han causado más de 1.000 fallecimientos, una circunstancia que añade presión a la ya delicada gestión humanitaria local. Asimismo, la organización de Naciones Unidas informó que la capacidad de acogida de Irán se halla al límite, lo que dificulta la atención a quienes continúan llegando o retornando por causa de la violencia.

En el caso de Líbano, ACNUR registró un fuerte incremento en los desplazamientos, especialmente hacia el sur del país y en el sur de la capital, Beirut. Las autoridades locales han emitido órdenes de evacuación en más de 53 localidades para garantizar la seguridad de la población civil ante el riesgo de incidentes armados. Según consignó ACNUR, cerca de 30.000 personas se han instalado provisionalmente en centros habilitados por el gobierno libanés, y aproximadamente 11.000 individuos han cruzado la frontera hacia Siria, buscando protección frente a una situación volátil.

ACNUR también alertó sobre el retorno a gran escala de afganos desde Irán y Pakistán, una tendencia que involucra a cerca de 5,4 millones de personas desde octubre de 2023. Este fenómeno, precisó la agencia, no solo agrava la situación de vulnerabilidad en Afganistán, sino que incrementa la tensión regional, sobre todo en el contexto de enfrentamientos recientes entre Kabul e Islamabad. Las autoridades de la organización internacional destacaron que han desplegado dispositivos de emergencia en varias zonas de la región para brindar apoyo inmediato a quienes resultan forzados a abandonar sus hogares.

El impacto de los nuevos conflictos y desplazamientos ha sido calificado como devastador por organizaciones especializadas. El Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), citado en varios despachos internacionales, afirmó que la financiación de la respuesta humanitaria resulta actualmente insuficiente. Jan Egeland, secretario general de NRC, declaró: “La población de esta región ya ha sufrido bastante”, subrayando que, aún antes del reciente deterioro de la seguridad, la falta de recursos había obligado a tomar decisiones difíciles sobre la distribución de la ayuda humanitaria.

Según reportó el medio, el NRC remarcó que, mientras se destinan grandes sumas a operaciones militares, la asistencia a la población civil enfrenta recortes y limitaciones significativas. Egeland solicitó a todas las partes implicadas en los conflictos que respeten la protección de la población civil, así como de las infraestructuras esenciales, y permitan el ingreso de ayuda humanitaria a las áreas más afectadas. La organización noruega afirmó que las restricciones en la financiación impiden atender adecuadamente a quienes requieren protección, exponiéndolos a condiciones de extrema vulnerabilidad.

El deterioro de la situación humanitaria en Oriente Próximo afecta principalmente a las personas desplazadas internas y quienes buscan refugio en países fronterizos. Según publicó ACNUR, la falta de fondos compromete la capacidad de proveer servicios esenciales, tales como albergue, atención de salud y seguridad alimentaria, en un contexto donde las cifras de movimientos forzados no dejan de aumentar, sumando presión a sistemas de atención ya saturados por crisis previas.

Las agencias de ayuda internacional han destacado que, tras años de mostrar una “solidaridad extraordinaria”, los países de acogida enfrentan límites estructurales y financieros para responder a la magnitud actual de la crisis. La evidencia reunida por ACNUR muestra que los desplazamientos y las restricciones presupuestarias dificultan cualquier perspectiva inmediata de mejora en la atención humanitaria. El organismo de Naciones Unidas advirtió sobre la urgencia de reforzar la cooperación internacional y la financiación destinada a la asistencia en la región.

Por parte de los organismos humanitarios, los llamados se centran en la protección de la población desplazada y en la necesidad de garantizar corredores seguros para la ayuda, ante el miedo generalizado y la violencia persistente en varias zonas de conflicto. La crisis, según ACNUR y NRC, requiere una acción concertada que priorice la vida y la dignidad de las personas afectadas en todo Oriente Próximo.