El líder de los talibán paquistaníes ordena el comienzo de una campaña de atentados

Nur Wali Mehsud insta a sus seguidores a ejecutar una ola de ataques violentos contra objetivos en varias ciudades tras los bombardeos paquistaníes, mientras Islamabad declara enfrentamiento directo y se recrudece el conflicto regional entre ambos países

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La dirección del grupo Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP) instó a sus miembros en primera línea a registrar en video sus acciones y difundirlas inmediatamente en redes sociales, considerando que la influencia de los medios resulta determinante en la situación actual. Esta instrucción forma parte de una orden dada por el líder de los talibanes paquistaníes, Nur Wali Mehsud, quien este viernes pidió el inicio de una ofensiva de ataques coordinados en Pakistán tras los bombardeos efectuados por el ejército paquistaní en Afganistán. Según informó el comunicado reproducido por medios paquistaníes, el propósito expuesto es “quebrar la fuerza del enemigo” y expresar apoyo efectivo al gobierno talibán afgano.

De acuerdo con medios pakistaníes, Mehsud anunció este viernes el comienzo de la campaña ofensiva, enmarcando la decisión como una acción en “defensa del Emirato Islámico de Afganistán”, nombre oficial adoptado por las autoridades talibanes afganas. Tras una serie de bombardeos realizados por el ejército de Pakistán sobre la capital afgana y la ciudad de Kandahar, el liderazgo del TTP ordenó acciones armadas en distintos puntos del territorio paquistaní y especificó la obligación de documentarlas para reforzar la propaganda del grupo.

El viernes temprano, el gobierno de Pakistán declaró una situación de “guerra abierta” contra el TTP, tras los sucesivos atentados atribuidos al grupo y las respuestas militares de ambos bandos, reportó la prensa local. Las tensiones militarizadas han escalado después de que, durante el jueves, fuerzas afganas ejecutaran ataques hacia territorio paquistaní, lo que llevó a las fuerzas armadas de Islamabad a ordenar bombardeos en Kabul y en otras ciudades importantes de Afganistán.

Las recientes operaciones se producen pocos días después de que representantes afganos acudieran al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas denunciando ataques aéreos realizados por Pakistán en zonas del país. Según denunció el gobierno de Afganistán, estos bombardeos causaron la muerte de más de una decena de civiles y aumentaron la preocupación regional sobre el recrudecimiento del conflicto.

Pakistán defendió sus acciones argumentando que los bombardeos estaban dirigidos contra “campamentos y escondites terroristas” tanto del TTP como del grupo Estado Islámico. Islamabad sostuvo que la operación fue una respuesta a los recientes ataques suicidas perpetrados en su territorio, atribuidos a grupos armados afganos.

El comunicado difundido por el liderazgo del TTP subraya la intención de escalar las hostilidades y señala el uso de las redes sociales y las grabaciones de las acciones como herramientas clave para su estrategia de comunicación, según detalla la prensa paquistaní. El texto, dirigido a los combatientes del grupo, remarca la necesidad de “llevar a cabo feroces ataques en todo Pakistán” como parte de su apoyo al régimen talibán en Afganistán frente a lo que describen como “el ejército anti-islámico que se está imponiendo en Pakistán”.

Por otra parte, el trasfondo de esta situación se agrava por las relaciones históricas entre Pakistán y Afganistán, caracterizadas por tensiones en las zonas fronterizas y acusaciones recurrentes sobre el apoyo mutuo a diferentes facciones armadas. Los incidentes más recientes, detallados por varios medios pakistaníes, reflejan un aumento de la confrontación directa, tanto en la frontera como mediante ataques aéreos y atentados coordinados.

El llamado de Nur Wali Mehsud coincidió con la intensificación de medidas de seguridad en varias ciudades y la activación de respuestas militares paquistaníes, según indica la cobertura de los medios nacionales. Las autoridades de Islamabad han reafirmado públicamente su derecho a continuar las operaciones militares contra lo que consideran amenazas terroristas procedentes tanto de territorio afgano como de células activas en Pakistán.

Los acontecimientos actuales no solo representan un recrudecimiento del enfrentamiento entre el TTP y el Estado paquistaní, sino que agravan la inestabilidad en la región y afectan a la población civil, según denunciaron funcionarios afganos ante la ONU. A medida que ambos países intercambian acusaciones sobre la responsabilidad de los ataques y bombardeos, la crisis humanitaria y la inseguridad han adquirido dimensiones internacionales, interviniendo organismos multilaterales ante los reportes de víctimas civiles en Afganistán.

La intensificación de acciones violentas y la insistencia en la utilización mediática de las mismas introduce nuevos elementos en el desarrollo del conflicto, mientras las partes implicadas mantienen posturas irreconciliables y refuerzan sus respectivas justificaciones para el uso de la fuerza armada, según concluye la información publicada por los medios paquistaníes y recogida en sus últimos reportes.