El río Bañuelos alcanza su máximo y ocasiona daños en los términos municipales de Malagón y Fernán Caballero

Diversas localidades de Ciudad Real enfrentan graves desperfectos debido a la crecida de caudales, mientras la autoridad advierte sobre el riesgo hidrológico rojo en decenas de puntos y varias presas están liberando agua como medida preventiva

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La Confederación Hidrográfica del Guadiana ha destacado que la estabilidad observada en los principales embalses de la zona responde a la aplicación de maniobras preventivas y a los desembalses modulados que, en los últimos días, han permitido aminorar posibles inundaciones en diversos puntos del cauce. Según informó el organismo, estas operaciones buscan minimizar riesgos sobre las poblaciones y áreas agrícolas afectadas por el repunte de caudales registrado en los ríos de la cuenca, centrándose especialmente en el control de las crecidas y la protección de infraestructuras.

Tal como reportó la Confederación Hidrográfica del Guadiana, la situación del río Bañuelos a su paso por el municipio de Malagón alcanzó un pico máximo en la mañana del domingo, lo que causó daños notables tanto en este municipio como en Fernán Caballero. A raíz de estos sucesos, el organismo emitió un comunicado oficial detallando que 22 estaciones de aforo en la cuenca del Guadiana superan actualmente umbrales de aviso hidrológico rojo. Estas mediciones, presentes en diversos puntos estratégicos del territorio, certifican que se mantiene un alto riesgo de inundaciones que podría afectar viviendas y vías de comunicación principales.

Dentro de los dispositivos instalados, destacan la estación CR1-16 Bañuelos en Fernán Caballero; CR1-20 Bullaque en el término municipal de Retuerta del Bullaque; CR1-21 Bullaque en Luciana; y CR1-23 Becea en el entorno de Gasset Becea, dentro de Fernán Caballero, según detalló la Confederación Hidrográfica del Guadiana. A estas se suman otras dependencias como la CR2-01 Guadiana en Puebla de Don Rodrigo, CR2-06 en Orellana la Vieja, y CR2-09 en Guadalmez. Otras ciudades con estaciones bajo alerta roja incluyen Villanueva de la Serena, Don Benito y Guareña, entre diversas ubicaciones que abarcan también Mérida, Valverde de Mérida, Hornachos, La Garrovilla, Talavera la Real, Montijo y Pueblonuevo del Guadiana.

El medio consignó que las autoridades recuerdan que el aviso rojo está vinculado a posibles escenarios de gran peligrosidad para la población, con probabilidad de anegamientos en zonas habitadas y cortes en rutas de comunicación esenciales. Ante estos riesgos, la recomendación es dar prioridad a la protección de las personas y el resguardo de bienes materiales. El dispositivo de respuesta incluye el refuerzo de barreras, el monitoreo constante de los caudales y la preparación de eventuales evacuaciones si fuese necesario.

En paralelo, la Confederación Hidrográfica detalló que diversas presas situadas en el área están llevando adelante liberaciones controladas de agua como medida preventiva para gestionar los altos volúmenes embalsados. Entre las infraestructuras que alivian actualmente se encuentran el azud de Malagón, cuyas aguas se derivan por canal a Gasset; la presa de Gasset, con compuertas parcialmente abiertas; y Vicario, cuyas salidas de fondo y compuertas de aliviadero permanecen en funcionamiento parcial.

Otras presas activas en el alivio de aguas son Torre de Abraham, Cíjara (que mantiene una apertura parcial de compuertas de aliviadero), García de Sola y Orellana, ambas con apertura parcial de compuertas y operación de turbinas, y Zújar, que canaliza el caudal excedente directamente al río. La presa de Cancho del Fresno, por su parte, mantiene abierto parcialmente el desagüe de fondo, mientras que la de Ruecas y el azud de Lavadero continúan trasvasando caudales hacia Sierra Brava por el canal de las dehesas, proceso que igualmente se realiza en otras presas como Gargáligas y Cubilar bajo maniobras de alivio natural y aperturas parciales.

El organismo subrayó que la presa de Proserpina en el arroyo de Las Pardillas, Villar del Rey (Zapatón), Los Canchales, Horno Tejero y La Colada también se integran al operativo de liberación, cada una adaptando el nivel de apertura de sus desagües según la evolución diaria de los caudales y las necesidades de laminar crecidas. Las infraestructuras de Villalba de los Barros, Tentudía y El Boquerón realizan operaciones similares.

Respecto a la situación hidrológica en las principales ciudades del cauce del Guadiana, la Confederación Hidrográfica del Guadiana informó que el paso del río por Medellín, Mérida y Barbaño presenta estabilidad tras las intervenciones recientes. En Badajoz, el caudal del Guadiana en el azud local registró, cerca de las 4 de la madrugada, un volumen algo mayor de 2.400 m³/s, aunque posteriormente adoptó una tendencia estable. Dicha situación está principalmente influida por los aportes de los ríos Gévora y Guerrero, cuyas crecidas han comenzado a descender, aunque el proceso prevé desarrollarse lentamente.

Los ríos no regulados en la margen izquierda del Guadiana, entre los que se encuentran Guadalefra, Ortigas y Guadámez, muestran una caída en sus niveles y las llanuras inundadas retroceden paulatinamente. Lo propio ocurre en el cauce del río Limonetes, donde se observa un retroceso en el caudal. En Valdebótoa, según reportó la CHG, se detectó una máxima de aproximadamente 550 m³/s hacia las 23:30, aunque el pico no resultó más elevado debido a que los mayores aportes de los ríos Gévora y Zapatón presentaron unas dos horas de diferencia entre sus picos de caudal.

Sobre el escenario general de los grandes embalses de la cuenca, la Confederación Hidrográfica del Guadiana afirmó que la situación permanece bajo control por el desarrollo de maniobras anticipadas y la continuación de los desembalses actualmente implementados. Estas medidas posibilitan regular eventuales avenidas posteriores y se efectúan bajo planificación específica, lo que contribuye a aminorar eventuales impactos sobre ríos y poblaciones cercanos.

En su más reciente informe, la Confederación Hidrográfica insistió en que la evolución de los caudales se mantiene bajo vigilancia para poder ajustar las operaciones de descarga y afrontar las variaciones que pudieran producirse por nuevas aportaciones de agua o cambios climatológicos repentinos. El organismo reiteró que mantiene una coordinación con las autoridades locales para facilitar la respuesta en caso de incidentes derivados de la crecida de los caudales en la región.