Teherán, 8 feb (EFE).- El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, calificó este domingo como “un paso adelante” la celebración de las negociaciones nucleares entre su país y Estados Unidos el viernes, pero reiteró que Teherán no renunciará al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos.
“Estos diálogos fueron un paso adelante. El diálogo ha sido siempre nuestra estrategia para resolver los asuntos de manera pacífica”, afirmó Pezeshkian en un mensaje en la red social X.
El mandatario iraní reiteró además el derecho de su país al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos, según el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), rechazando así las demandas estadounidenses de un enriquecimiento cero en Irán.
Pezeshkian también rechazó el tono amenazante del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien ha advertido en varias ocasiones que, si Teherán no firma un acuerdo, lanzaría una acción militar en su contra.
“El pueblo iraní siempre responde al respeto con respeto, pero no tolera el lenguaje de la fuerza”, sostuvo Pezeshkian.
Irán y EE.UU. retomaron el viernes las negociaciones nucleares indirectas en la capital omaní, Mascate, bajo la mediación de ese país, las cuales fueron calificadas como “buenas” por ambas partes.
El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, dijo ayer que espera que las conversaciones continúen pronto, aunque reiteró las líneas rojas de su país, como son el enriquecimiento cero o la limitación de su programa de misiles.
Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica, tras las protestas más violentas desde su fundación en 1979, ocurridas en enero, y después de las amenazas del presidente estadounidense de intervenir militarmente en Irán si no se alcanzaba un acuerdo o si continuaba la represión letal de los manifestantes.
Para ello ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de las aguas iraníes en el golfo Pérsico.
Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos.
Sin embargo, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, sitúan en 6.961 los fallecidos, aunque continúan verificando más de 11.600 posibles muertes, así como 51.000 arrestos.
La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque, según Naciones Unidas, estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar.