Ucrania denuncia la muerte de 650 deportistas y entrenadores por la invasión rusa en inicio de JJOO en Milán

El ministro Andri Sibiga resaltó que la violencia y los ataques rusos han arrasado con cientos de vidas y recintos en el ámbito deportivo ucraniano, mientras denuncian la presencia de atletas rusos y bielorrusos en plena cita olímpica

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Las cifras relacionadas con el impacto de la guerra en el sector deportivo de Ucrania muestran que más de 650 atletas y entrenadores han perdido la vida desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, según resaltó el Ministerio de Exteriores ucraniano al comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo. Durante este evento internacional, el ministro Andri Sibiga puntualizó la gravedad de la situación y recalcó que la comunidad deportiva ucraniana sigue sufriendo pérdidas tanto humanas como materiales a raíz de la agresión militar rusa.

De acuerdo con lo reportado por fuentes oficiales recogidas por la agencia que cubre el inicio de los Juegos de Invierno, la participación de los atletas ucranianos en la justa olímpica se desarrolla bajo condiciones consideradas excepcionales. Sibiga señaló que los deportistas se han visto obligados a prepararse en un contexto marcado por la guerra a gran escala, afectando infraestructura esencial como el sistema energético y dejando numerosos recintos deportivos inutilizables. El ministro de Exteriores precisó que los ataques han resultado en la destrucción de más de 800 instalaciones deportivas en todo el territorio ucraniano desde que comenzó la ofensiva rusa.

En el detalle de los daños, Sibiga agregó que entre los objetivos directos de las fuerzas rusas se encuentran 20 centros de entrenamiento olímpicos y paralímpicos. Estas acciones han tenido un impacto directo en la preparación y el desarrollo de atletas y entrenadores, quienes han tenido que enfrentar la adversidad de instalaciones dañadas y la amenaza permanente a su seguridad personal.

El comunicado oficial del gobierno ucraniano también reiteró la posición respecto a la presencia de deportistas rusos y bielorrusos en las competiciones internacionales. Sibiga insistió en que la exclusión de estos atletas debe mantenerse y sostuvo que “no puede haber ninguna discusión sobre suavizar las restricciones”, en referencia al contexto de los Juegos Olímpicos mientras continúa la guerra, un conflicto armado que representa el más grande en suelo europeo desde 1945, según consignó la cobertura internacional.

En sus declaraciones, el ministro Andri Sibiga enfatizó que “Rusia es el principal infractor del deporte internacional y de la Carta Olímpica. Durante las últimas dos décadas, ha iniciado tres invasiones durante la tregua Olímpica y ha llevado a cabo una campaña de dopaje sin precedentes dirigida por el Estado”, recalcando estas palabras para argumentar la necesidad de mantener el veto a la delegación rusa y la bielorrusa. Estas afirmaciones han sido difundidas ampliamente por los medios europeos en el marco de la inauguración de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo.

Según informó el medio internacional, la denuncia de Ucrania se inscribe en un contexto en el que la comunidad internacional sigue discutiendo las sanciones contra los deportistas de Rusia y Bielorrusia. Las autoridades ucranianas consideran que cualquier flexibilización de las restricciones podría interpretarse como una normalización de la agresión y el incumplimiento de los principios olímpicos. Tanto el número de víctimas como la magnitud de la destrucción han sido presentados como evidencia del costo humano y material que la guerra representa para el deporte en Ucrania.

El balance proporcionado por el Ministerio de Exteriores de Ucrania sobre el retroceso sufrido en materia deportiva expone no solo la pérdida de vidas sino la imposibilidad de desarrollar carreras y el acceso seguro a instalaciones deportivas. El foco puesto en los centros de entrenamiento olímpico y paralímpico muestra la preocupación por las generaciones futuras y el impacto que estos ataques tendrán en el rendimiento y la representación internacional del país.

El motivo de este pronunciamiento, coincidieron los voceros oficiales según la prensa internacional, responde a la intención de visibilizar en la arena global la situación de los deportistas ucranianos y presionar en la toma de decisiones sobre la inclusión de atletas de países involucrados en el conflicto. Se trata de una petición directa a los organismos deportivos internacionales y al Comité Olímpico Internacional para sostener y reforzar las sanciones establecidas desde el estallido de la guerra.

El medio internacional constató que las denuncias del gobierno ucraniano no se limitan a los escenarios deportivos, sino que integran demandas políticas con el objetivo de incidir en el debate europeo sobre el desarrollo de los Juegos en tiempos de guerra y sobre la legitimidad de la representación deportiva de Rusia y Bielorrusia en eventos olímpicos. La comunidad internacional se mantiene atenta a la evolución de estas demandas y a las reacciones de los organismos que regulan la competición olímpica.

En este contexto, Ucrania ha reiterado su postura durante la ceremonia inaugural en Milán-Cortina d'Ampezzo, llevando el reclamo a una audiencia global y articulando sus denuncias tanto en términos cuantitativos –las muertes y destrucciones reportadas– como en la dimensión política y ética del deporte internacional.