La farmacia comunitaria destaca como recurso clave en la detección precoz de la enfermedad renal crónica

Un estudio multicéntrico liderado por semergen y sefac demuestra que analizar creatinina y tfg en oficinas de farmacia facilita la identificación temprana de problemas renales, lo que apunta a reforzar la colaboración con atención primaria para mejorar resultados clínicos

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El estudio 'Crierfac' destacó la importancia de establecer canales de comunicación fluidos y bidireccionales entre las farmacias comunitarias y los centros de salud, con el objetivo de garantizar el seguimiento de los pacientes tras la derivación motivada por resultados alterados en las pruebas de creatinina y tasa de filtración glomerular (TFG). Esta iniciativa, impulsada por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC) y AstraZeneca, analizó la eficacia del cribado precoz de enfermedad renal crónica (ERC) en ámbito farmacéutico y su impacto en la detección temprana de problemas renales.

De acuerdo con el medio que difundió los resultados, 141 farmacias comunitarias de 40 provincias participaron en la investigación, realizando pruebas a 2.116 personas. Los resultados señalaron que un 75,2 % de los usuarios evaluados no presentaban indicios de ERC, mientras que el 19,3 % recibió un diagnóstico positivo y fue remitido a atención primaria tras la primera o segunda evaluación. El protocolo seguido permitió clasificar a los participantes según su TFG: quienes superaban los 60 ml/min/1,73 m2 fueron considerados libres de enfermedad y no requirieron seguimiento; aquellos con valores entre 45 y 60 ml/min/1,73 m2 se sometieron a nueva valoración al cabo de un mes; y los que presentaron valores inferiores a 45 ml/min/1,73 m2 fueron remitidos directamente al médico de atención primaria.

Según detalló el medio, este estudio observacional multicéntrico buscó reivindicar la labor de las farmacias comunitarias en la prevención y detección anticipada de la ERC, haciendo hincapié en la colaboración con atención primaria. El farmacéutico Luis Salar, que participó en el trabajo, subrayó que acciones como esta demuestran cómo la farmacia puede contribuir de forma activa más allá de la dispensación de medicamentos, interviniendo también en la prevención y el abordaje inicial de enfermedades crónicas.

La doctora María Lourdes Martínez-Berganza, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Ensanche de Vallecas, comentó que la creación de circuitos claros entre farmacia y centro de salud resulta “esencial” para consolidar un modelo asistencial coordinado. Según consignó el medio, la experiencia recogida en el estudio mostró la viabilidad de la derivación directa desde la farmacia a atención primaria, percibida positivamente tanto por profesionales como por usuarios. La mayoría de los pacientes entendió la medida como una actuación preventiva orientada a confirmar o descartar un riesgo de ERC.

El informe también expuso que la enfermedad renal crónica suele transcurrir sin síntomas notorios en sus primeras fases, lo que dificulta su diagnóstico oportuno. Solo en etapas avanzadas suelen aparecer signos clínicamente evidentes, cuando las opciones terapéuticas se ven limitadas. Tal como publicó el medio, este hecho explica las elevadas tasas de infradiagnóstico, a pesar de que intervenir en fases iniciales resulta más efectivo desde el punto de vista clínico.

La ERC afecta aproximadamente al 10 % de la población mundial, aunque su prevalencia y frecuencia varían entre distintos países y regiones. En España, la proporción asciende al 15 % en la población general, según los datos citados en el estudio, y se incrementa hasta el 27,9 % en las personas mayores de 70 años.

En cuanto a los retos identificados durante el desarrollo del estudio, SEMERGEN y SEFAC mencionaron la falta de devolución sistemática de información desde atención primaria hacia las farmacias tras la derivación, lo que dificultó completar el ciclo asistencial y conocer el desenlace del paciente. Según reportó el medio, este obstáculo resalta la necesidad de mejorar los mecanismos de comunicación entre ambos ámbitos sanitarios.

El informe también señaló que se excluyó a las personas con analíticas recientes para evitar duplicidad y derivaciones injustificadas. Los autores del estudio indicaron que esta restricción redujo el número potencial de participantes, sobre todo en los casos en que los propios pacientes ignoraban su estado clínico actual. SEMERGEN y SEFAC consideraron que el acceso de los farmacéuticos a datos analíticos permitiría facilitar tanto la inclusión en futuros estudios como un filtrado más eficiente de los pacientes sujetos a seguimiento.

En relación con el proceso de seguimiento, la adherencia a la segunda evaluación dependió de factores como la memoria o el interés del paciente. El medio precisó que los recordatorios telefónicos implementados por los profesionales farmacéuticos apoyaron la mejora en la asistencia a las nuevas pruebas y contribuyeron a asegurar una mayor continuidad en la vigilancia clínica.

De acuerdo con los resultados obtenidos, el modelo aplicado en el estudio sirvió para identificar de modo rápido y accesible a pacientes con sospecha de enfermedad renal, lo que aboga por un refuerzo en la colaboración entre el ámbito farmacéutico y los equipos de atención primaria. El medio subrayó además que estas experiencias son valoradas tanto por usuarios como por profesionales, y contribuyen a definir nuevos circuitos encaminados a facilitar la detección precoz y el abordaje continuado de patologías crónicas como la ERC.