Los agricultores avisan en Salamanca: "Cuando se abra el mercado de Mercosur, vamos a dejar de producir legumbres"

Productores rurales advierten sobre los riesgos del tratado entre Europa y Mercosur, alertando por un posible cierre de explotaciones y pérdida de cultivos tradicionales, además de señalar impacto directo en los consumidores por la diferencia de controles y calidad

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El método tradicional de secado al sol para la producción de lentejas y garbanzos en Salamanca se encuentra en el centro de las preocupaciones de agricultores locales ante el inminente tratado comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Según informó el medio, durante el segundo día de movilizaciones en la provincia, productores rurales advirtieron sobre el posible abandono de estos cultivos debido a la competencia que supondría la llegada de legumbres procedentes de Sudamérica, cultivadas bajo estándares y regulaciones diferentes.

En un acto reivindicativo celebrado en Salamanca, los agricultores distribuyeron 400 kilos de lentejas y garbanzos con el objetivo de llamar la atención sobre las amenazas que perciben del acuerdo comercial. Tal como publicó la fuente original, el presidente provincial de Asaja, Juan Luis Delgado, manifestó que la apertura del mercado a los productos del Mercosur forzaría a los productores locales a dejar de cultivar legumbres. Delgado sostuvo que, si no se mantiene la producción local, los consumidores recibirán legumbres producidas bajo criterios fitosanitarios distintos, lo que podría afectar tanto a la calidad del producto como a la seguridad alimentaria.

De acuerdo con las declaraciones recogidas por la fuente, los agricultores sostienen que el tratado no solo impactará a los productores sino también directamente a los consumidores. Delgado subrayó que la lucha de su sector implica también un compromiso con los derechos y la seguridad de quienes adquieren estos alimentos. El dirigente advirtió que la combinación del acuerdo con la reducción de la Política Agraria Común (PAC) podría provocar el colapso de la producción cerealista y la desaparición del relevo generacional en el campo, con la consiguiente pérdida de empleo y disminución de la autosuficiencia alimentaria.

El presidente de COAG Salamanca, José Manuel Cortés, también fue citado por la fuente al lamentar que el sector lleva tres años confrontando una crisis de precios agravada por el conflicto en Ucrania. Según consignó el medio, Cortés explicó que la entrada de productos de países del Mercosur supondría un agravamiento de esta situación, poniendo en riesgo la viabilidad de las explotaciones. Cortés destacó las diferencias en los métodos de producción, mencionando que los cultivos de Salamanca se secan al sol, mientras que en otros países se emplean secantes y glifosato, productos prohibidos o limitados en Europa.

En línea con lo publicado por el medio, Carlos José Sánchez, secretario general de UPA Salamanca, detalló que Castilla y León concentra más de 1.600.000 hectáreas dedicadas a cultivos extensivos de secano, lo que convierte a la región y a Salamanca en la zona más vulnerable ante el acuerdo comercial y los cambios propuestos en la PAC. Sánchez resaltó que las explotaciones locales rechazan el uso de transgénicos, tanto en los cultivos de cereales como en la alimentación animal, en contraste con los productos de origen americano que, afirmó, provendrían en su mayoría de cultivos transgénicos.

El representante de UCCL Salamanca, Pablo Chaves, instó a productores y ciudadanía a sumarse a la movilización programada en Salamanca. Chaves indicó que buscan sensibilizar tanto a los trabajadores del sector como a la población en general sobre el impacto del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur en la agricultura, ganadería y específicamente en el sector cerealista. Según reportó el medio, Chaves advirtió que los productos importados desde Sudamérica presentan diferencias destacadas respecto a los producidos en Salamanca, especialmente en lo relativo a los controles sanitarios y la calidad. Tal como lo expresó el representante de UCCL, la ciudadanía debe implicarse en la defensa de un sector que consideran estratégico, ya que los efectos del tratado repercutirán tanto en la producción local como en la oferta para los consumidores.