Rutte acordó con Trump "dos líneas de trabajo" para más presencia de la OTAN en el Ártico y menos de China y Rusia

El máximo responsable de la Alianza Atlántica reveló el compromiso alcanzado en Washington para fortalecer la seguridad del norte polar y contrarrestar la injerencia de potencias rivales, tras extensas conversaciones bilaterales y amenazas comerciales estadounidenses

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El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, subrayó ante el Parlamento Europeo que la reciente reunión mantenida con Donald Trump en Washington resultó crucial para lograr que Estados Unidos retirara la amenaza de imponer aranceles a ocho países europeos por su participación en maniobras militares en Groenlandia. Según publicó el medio, este encuentro sirvió para definir un enfoque doble respecto a la seguridad en el Ártico, especialmente en lo relativo a la isla perteneciente a Dinamarca.

De acuerdo con lo informado, Rutte detalló que el acuerdo adoptado con el presidente estadounidense contempla dos líneas de trabajo con el propósito de incrementar la presencia aliada en la región polar y limitar el acceso de potencias rivales a esa zona estratégica. El medio detalló que la primera línea de acción persigue que la OTAN asuma una mayor responsabilidad en la defensa colectiva del Ártico. En la región, siete de los ocho países presentes son miembros de la alianza atlántica: Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Islandia, entre otros, mientras que el octavo corresponde a Rusia.

Durante su comparecencia, Rutte describió que esta primera vía se orienta a encontrar la forma de prevenir que Rusia y China logren un mayor acceso al Ártico, tanto en el ámbito militar como en el económico. El secretario general insistió en que el objetivo consiste en evitar que las dos potencias desarrollen capacidades adversarias en términos estratégicos en el territorio ártico, según consignó el medio. La intervención de la OTAN responde a una preocupación creciente sobre la expansión de intereses rusos y chinos en la zona, en un contexto marcado por la reconfiguración de las alianzas y los equilibrios de poder en regiones clave para la seguridad internacional.

Respecto a la segunda línea de trabajo, Rutte explicó que la gestión recaerá fundamentalmente en Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos, quedando la OTAN al margen de esas negociaciones directas. Estas conversaciones, que ya iniciaron hace dos semanas en Washington, reúnen a los ministros de Exteriores de Dinamarca y de Groenlandia con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y el vicepresidente JD Vance. De acuerdo con Rutte, este diálogo tripartito busca abordar específicamente dos temas relevantes: la influencia militar y económica de Rusia y China en Groenlandia.

El medio reportó además que el acuerdo alcanzado identifica la necesidad de reforzar la coordinación entre los actores occidentales para reducir el riesgo de una escalada de tensiones por la disputa de recursos, rutas de navegación y posiciones estratégicas en el Polo Norte. Las autoridades involucradas consideran fundamental blindar los intereses de los países miembros de la OTAN que tienen presencia en la región, en un escenario donde el deshielo y los cambios tecnológicos han incrementado las oportunidades, pero también los desafíos en términos de seguridad.

En su intervención, el ex primer ministro neerlandés remarcó que las negociaciones mantenidas no solo respondieron a las exigencias estadounidenses respecto a la defensa en el Ártico, sino que también buscaron garantizar una mayor voz de Europa en la definición de la política de seguridad regional. Según puntualizó el medio, Rutte insistió en que la participación activa de la OTAN contribuirá a limitar el protagonismo de rivales externos, asegurando al mismo tiempo la autonomía y seguridad energética de Europa.

Por otro lado, el secretario general aclaró que, aunque la OTAN encabezará las iniciativas relativas al refuerzo de capacidad defensiva en la región polar, las cuestiones más específicas relacionadas con la gobernanza sobre Groenlandia continuarán dirimiéndose mediante las conversaciones bilaterales y trilaterales entre los países afectados y Estados Unidos. El papel de la alianza atlántica se concentrará en la vigilancia, la disuasión y la implementación de medidas conjuntas que impidan la consolidación de actores no occidentales en los entornos árticos.

El medio también consignó que la decisión de dividir los esfuerzos en dos perfiles de trabajo responde a la complejidad de coordinar intereses entre países aliados y socios, ante un entorno internacional que exige respuestas adaptadas a los desafíos geopolíticos actuales. Rutte subrayó que, aunque su labor como secretario general le excluye de las discusiones bilaterales sobre Groenlandia, su prioridad se mantendrá en fortalecer la postura de la OTAN en el Ártico y facilitar las relaciones entre los diversos actores implicados.