El jefe del Ejército sursudanés da "una semana" a sus fuerzas para "aplastar la rebelión" en Jonglei

La tensión militar y humanitaria crece en Jonglei, donde fuerzas leales al exvicepresidente Machar y el Ejército Blanco avanzan hacia Bor mientras la ONU denuncia ataques a civiles y miles de personas son desplazadas en medio de un brote de cólera

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En el comunicado recogido por el diario ‘Sudans Post’, voceros de las fuerzas opositoras revelaron que han movilizado a más de 10.000 combatientes en áreas bajo su dominio en Jonglei, con el propósito de contener un inminente ataque militar. El portavoz del Ejército Blanco, Honson Chuol James, precisó que este contingente lleva a cabo un “movimiento coordinado hacia la ciudad de Bor en los próximos días”, punto donde se localizan tanto el Ejército sursudanés como tropas aliadas provenientes de Uganda. Este despliegue de fuerzas ocurre en medio de recomendaciones a la población civil de localidades como Duk, Panyigor, Puktap y Bor, a permanecer en sus viviendas, mostrar señales de rendición mediante banderas blancas, abstenerse de portar armas o material militar y mantenerse lejos de instalaciones vinculadas al Ejército. La creciente militarización y los desplazamientos masivos obedecen al reciente agravamiento del conflicto, según informó el medio mencionado.

La región sursudanesa de Jonglei se encuentra nuevamente en el centro de una crisis política y humanitaria, ante el repunte de enfrentamientos entre el Ejército del país y combatientes afines al exvicepresidente Riek Machar. Según detalló el medio Sudans Post, el jefe de las Fuerzas Armadas sursudanesas, general Paul Nang Majok, dirigido a sus tropas desde Bor, asignó un plazo de “siete días” para sofocar por completo la rebelión, recuperar el control territorial y erradicar la presencia opositora. Durante su discurso del pasado viernes, exhortó a sus fuerzas subrayando la urgencia de la operación militar.

Este nuevo pico de tensión se produce tras una serie de eventos que han remecido la estructura política de Sudán del Sur. A comienzos de semana, el presidente Salva Kiir reemplazó en el Ministerio del Interior a su predecesora Angelina Teny, esposa de Riek Machar, quien fue destituida en el marco del gobierno de unidad. Sucesos de relevancia política como este han contribuido a enrarecer el clima entre la etnia dinka, a la cual pertenece Kiir, y la etnia nuer, de la que Machar es originario, lo que refuerza las dimensiones étnicas del conflicto, reportó Sudans Post.

La combinación de las fuerzas opositoras, formada tanto por el Ejército Blanco como por el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO) bajo el liderazgo de Machar, ha decidido intensificar su presencia militar en respuesta a la ofensiva militar del gobierno, según consignó el portavoz de los rebeldes al diario citado. Las instrucciones a la población civil buscan reducir víctimas y evitar involucramiento en la violencia, en una zona donde los combates podrían recrudecer en múltiples puntos.

El impacto sobre los habitantes de Jonglei ha sido severo ante las recientes oleadas de violencia. El subsecretario de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, declaró que “la escalada de violencia en Jonglei ha obligado a las familias a huir de sus hogares”. Ante este escenario, Naciones Unidas dispuso 10 millones de dólares (aproximadamente 8,5 millones de euros) para apoyar el realojamiento de la población afectada y paliar las consecuencias del desplazamiento forzoso, según reportó Sudans Post.

La presidenta de la comisión de la ONU para Sudán del Sur, Yasmin Sooka, denunció ataques aéreos en distintas zonas de Jonglei. Según sus declaraciones difundidas por medios internacionales, estos ataques han causado la muerte y heridas a civiles, además de la destrucción de viviendas, mercados y centros médicos. Estas acciones han detonado movimientos de población a gran escala en busca de refugio, lo que ha agravado aún más la situación humanitaria, detalló Sudans Post.

Además del escenario de violencia, la emergencia sanitaria se ha intensificado. Autoridades de salud del condado de Duk confirmaron la reaparición de un brote de cólera, con al menos dos personas fallecidas y 23 pacientes afectados, según el director sanitario Arak Simon en declaraciones a Eye Radio. Ante el deterioro de la seguridad, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) anunció la evacuación de su personal esencial del condado de Akobo. El número provisional de desplazados supera ya las 180.000 personas desde el pasado 29 de diciembre, cifra atribuida al repunte de los combates, informó Sudans Post.

El contexto actual en Jonglei se inscribe en una dinámica recurrente de conflicto. De acuerdo con Sudans Post, el precedente más cercano corresponde a febrero del año anterior, cuando el Ejército Blanco lanzó un asalto contra el Ejército sursudanés en Nasir, ciudad ubicada en el estado del Alto Nilo. La oposición llegó a tomar el control temporalmente, hasta ser expulsada por las fuerzas gubernamentales al mes siguiente. Estos eventos constituyen parte de una cadena de enfrentamientos que se originan en la rivalidad política y étnica entre los seguidores de Kiir y Machar, tras el colapso del acuerdo de paz suscrito por ambos líderes en 2018.

En la última fase del conflicto, el exvicepresidente Machar permanece bajo arresto domiciliario debido a acusaciones de intentos de subversión y conspiración contra la seguridad del Estado, detalló Sudans Post. La ruptura de compromisos políticos y la violencia étnica retornan el panorama de Sudán del Sur a escenarios previos a la guerra civil, caracterizados por desplazamientos masivos, grave inseguridad y deterioro de la convivencia social.

El repunte de la violencia en Jonglei impacta directamente sobre la estabilidad del joven país africano y sobre la vida de miles de personas desplazadas por enfrentamientos armados y acciones militares, según lo documentado por Sudans Post y diversas instancias de la ONU.