La filial de Estado Islámico en Afganistán reivindica el ataque contra un restaurante chino en Kabul

Al menos siete personas murieron y veinte resultaron heridas tras una explosión en un local frecuentado por ciudadanos extranjeros en Kabul, según informes de autoridades afganas y organismos internacionales que vigilan la actividad de grupos extremistas en la región

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De acuerdo con el medio SITE Intelligence Group, uno de los fallecidos tras la explosión en Kabul llevaba el nombre de “Ayub” y tenía ciudadanía china. Las autoridades lo identificaron como musulmán, lo que subraya el alcance internacional de la agresión. Según informaron fuentes oficiales y organismos internacionales que monitorizan la actividad de grupos extremistas, la explosión se cobró la vida de al menos siete personas y dejó alrededor de veinte heridas en un local frecuentado por ciudadanos extranjeros. El grupo Estado Islámico Provincia de Jorasán (ISKP), filial de Estado Islámico en Afganistán, asumió la responsabilidad del ataque. Tal como reportó SITE Intelligence Group, el atentado fue definido en un comunicado oficial como un ataque “suicida” cometido específicamente contra ciudadanos chinos.

El hecho sucedió este lunes en un establecimiento situado en el distrito de Shahr-e Nau, en Kabul, zona reconocida como una de las más seguras de la capital afgana, cerca de las 15.00 horas locales. De acuerdo con el portavoz de la Policía de Kabul, Jalid Zadran, la explosión ocurrió en zonas próximas a la cocina de un restaurante operado por ciudadanos musulmanes de China y Afganistán. Las autoridades afganas confirmaron que, dentro del equipo de gestión del local, trabajaba una pareja originaria de la provincia de Sinkiang, en el noroeste de China, además de un afgano. El ataque trajo consecuencias fatales para seis afganos, además de la víctima china, y dejó a una veintena de personas con heridas de diversa gravedad.

Entre las personas afectadas por la explosión, se contaron también un menor de edad y cuatro mujeres, quienes recibieron asistencia en centros hospitalarios, según indicó Dejan Panic, director en Afganistán de la organización humanitaria italiana Emergency. Esta ONG tuvo un papel central en la atención de los heridos, que fueron trasladados desde el lugar del incidente hasta diversas instalaciones médicas donde recibieron asistencia urgente.

La organización islamista proclamó que su objetivo principal eran ciudadanos chinos. Según destacó SITE Intelligence Group, el comunicado oficial de ISKP argumentó que el ataque buscaba impactar directamente en la presencia china en la zona, acción que responde al patrón de actuaciones recientes del grupo en el país. Para los residentes de Shahr-e Nau, el ataque resultó particularmente alarmante, dado que el distrito goza de una reputación de seguridad y acoge regularmente a ciudadanos extranjeros, entre ellos diplomáticos, empresarios y trabajadores humanitarios.

Las autoridades afganas y organismos internacionales enfatizaron la relevancia del lugar del atentado, dado su carácter de enclave seguro dentro de Kabul. El restaurante, frecuentado regularmente por visitantes internacionales y gestionado por ciudadanos de ambos países afectados, se encontraba en funcionamiento habitual al momento de la explosión. Investigaciones iniciales estiman que el ataque se ejecutó como parte de una campaña sostenida por parte de ISKP para desestabilizar áreas de influencia extranjera y afectar los intereses de comunidades internacionales radicadas en Afganistán.

Según publicó SITE Intelligence Group, este atentado forma parte de una serie de acciones reivindicadas por la misma filial extremista que en meses recientes ha intensificado su presencia y acciones en diversas zonas de Asia Central. Tanto las autoridades locales, como organizaciones internacionales de monitoreo, advierten sobre la creciente frecuencia y sofisticación de los ataques dirigidos contra ciudadanos extranjeros y establecimientos considerados estratégicos.