Bruselas presenta una nueva estrategia contra el racismo

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La Comisión Europea ha presentado este martes una nueva estrategia antirracismo con la que pretende reforzar la aplicación de la ya existente legislación comunitaria, eliminar las barreras estructurales que perpetúan la discriminación y ampliar la cooperación con los Estados miembros y la sociedad civil.

"Nuestra legislación tiene que funcionar en la vida real y no solo sobre el papel", ha remarcado en rueda de prensa desde Estrasburgo la comisaria de Preparación y Gestión de Crisis e Igualdad, Hadja Lahbib, que ha señalado que el objetivo es luchar contra el racismo "en todas sus formas".

La comisaria ha defendido que la adopción de esta estrategia responde a una "necesidad" de combatir este fenómeno "insidioso y destructor" que atraviesa todas las etapas de la vida, y que resulta especialmente preocupante "en un momento en que los valores democráticos europeos están bajo presión".

Entre algunos ejemplos, ha recordado que la población romaní vive de media ocho años menos que el resto de ciudadanos europeos y que cerca de la mitad de las personas trabajadoras afrodescendientes desempeñan empleos por debajo de su nivel de formación y cualificación, una situación que, según afirma la Comisión, supone una pérdida anual de hasta 13.000 millones de euros en crecimiento económico por el desaprovechamiento de talento.

La estrategia se articula así en torno a tres prioridades, empezando por reforzar la eficacia de la legislación existente, después de que la Comisión haya constatado que, pese a contar desde hace décadas con instrumentos como la Directiva de Igualdad Racial, su aplicación sigue siendo desigual y poco efectiva en varios países.

Ante esta situación, el Ejecutivo comunitario ha señalado que revisará de forma exhaustiva cómo se está aplicando la directiva en los diferentes Estados miembros y presentará un informe con propuestas para reforzar los sistemas sancionadores nacionales, promoviendo medidas más disuasorias como multas efectivas, la exclusión de contratos públicos o la inhabilitación profesional.

La Comisión ha identificado, además, la inteligencia artificial como un nuevo ámbito de riesgo, al considerar que la complejidad y la falta de transparencia de algunos sistemas automatizados dificultan la detección y prueba de prácticas discriminatorias.

BARRERAS EN EL ACCESO A EMPLEO O VIVIENDA

El segundo eje de la estrategia se centra en eliminar las barreras que dificultan el acceso en igualdad de condiciones a la educación, el empleo o la vivienda para determinados colectivos, una forma de discriminación que, según Lahbib, no siempre es visible, pero que se produce de manera continuada a través de decisiones y prácticas que limitan sus oportunidades.

Para abordar estas desigualdades, Bruselas ha anunciado que lanzará este año un proyecto junto con la UNESCO destinado a reforzar la educación antirracista y a formar al profesorado en la detección de sesgos, estereotipos, acoso y discursos de odio desde edades tempranas.

En el ámbito laboral, se prevé intensificar la colaboración con entidades especializadas en diversidad para fomentar entornos de trabajo más inclusivos, mientras que en materia de vivienda se impulsarán medidas para combatir la exclusión residencial y prevenir el sinhogarismo.

PLANES NACIONALES ANTIRRACISMO

El tercer eje del plan se centra en reforzar la cooperación con los Estados miembro, ya que, según señala Lahbib, solo 14 países de la UE cuentan con planes nacionales de lucha contra el racismo, una cifra que la Comisión considera insuficiente y que aspira a extender al conjunto de los Veintisiete mediante una mayor coordinación.

En el plano presupuestario, el Ejecutivo comunitario ha anunciado su intención de duplicar el Fondo Europeo para la Igualdad hasta los 3.600 millones de euros en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE, con el objetivo de reforzar la lucha contra la discriminación y fortalecer la cohesión social y democrática en la Unión.