La inflación de la eurozona se moderó más de lo previsto en diciembre y despidió 2025 en el 1,9%

El índice de precios en la zona euro sorprendió con una desaceleración mayor a lo anticipado, alcanzando su menor incremento desde mayo, mientras la energía y bienes industriales marcaron descensos y alimentos mantuvieron presiones alcistas según Eurostat

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El descenso en el precio de la energía durante diciembre contribuyó de manera determinante a una moderación significativa en la inflación de la zona euro, según detalló Eurostat. Esta reducción del costo energético se combinó con una dinámica diferente en el sector de alimentos, donde los precios aumentaron, generando un impacto dispar en las economías que conforman la eurozona. Así, la tasa de inflación interanual de la eurozona se fijó en 1,9% en el último mes de 2025, mostrando el menor crecimiento de precios desde mayo del año anterior y situándose por debajo del objetivo de estabilidad a medio plazo marcado por el Banco Central Europeo, que se establece en 2%.

Los datos de Eurostat mostraron que la tasa registrada durante diciembre superó las previsiones iniciales y se ubicó por debajo del 2% que la oficina estadística europea había estimado preliminarmente como tasa interanual del mes. Este retroceso en las presiones inflacionistas supone una ralentización mayor a lo anticipado, lo que genera un nuevo escenario para la región, informó Eurostat. La ralentización de la inflación en la eurozona fue más intensa que la observada en el conjunto de la Unión Europea, donde la inflación cerró 2025 en 2,3%, solo una décima menos que el 2,4% anotado en noviembre.

Dentro de los Estados miembros, la disparidad en las tasas de inflación se mantuvo. De acuerdo con Eurostat, Chipre registró la cifra más baja en el bloque europeo, con solo 0,1%, seguida de Francia con 0,7% e Italia con 1,2%. En contraste, Rumanía encabezó la lista de países con mayor inflación anual al finalizar 2025, marcando un 8,6%. Eslovaquia y Estonia también se situaron en la franja superior, con tasas anuales del 4,1% y 4,0% respectivamente.

España se posicionó por encima de la media de la eurozona en lo que respecta a la inflación armonizada, alcanzando en diciembre una tasa del 3%. Esta cifra, dos décimas menor al dato de noviembre de 2025, refleja la persistencia de un diferencial de precios entre España y la zona euro de 1,1 puntos porcentuales, tal como consignó Eurostat.

En el desglose de los componentes inflacionarios, la oficina estadística europea informó que el retroceso de la inflación general de la zona euro estuvo vinculado principalmente a una caída de 1,9% en el coste de la energía, mientras que en noviembre el descenso había sido de 0,5%. Este abaratamiento contrasta con el comportamiento de los alimentos frescos, que incrementaron su precio en un 4,2% durante diciembre, frente al crecimiento interanual del 3,2% observado el mes anterior.

Otros componentes también mostraron movimientos diferenciados. Los bienes industriales no energéticos registraron un aumento del 0,4% en los precios, un dato una décima inferior respecto a la variación de noviembre. El sector servicios presentó un alza del 3,4% en sus precios durante diciembre, mientras que un mes antes el encarecimiento había sido de 3,5%.

El análisis de la inflación excluyendo el efecto de la energía reveló que la tasa de inflación se situó en 2,3% en diciembre, una décima menos que el mes anterior. Al considerar la tasa subyacente, que descarta del cálculo los precios de la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco, Eurostat indicó que ésta descendió a 2,3%, lo que representa su nivel más bajo desde agosto de 2025.

Estas variaciones reflejan tanto influencias globales como factores específicos de cada economía de la región. La evolución del sector energético y la presión al alza de los alimentos han sido claves en el comportamiento general del índice de precios. Según el medio, la diferencia entre los países sigue mostrando la multiplicidad de factores internos y externos que afectan la formación de precios y la persistencia de tensiones inflacionarias en varios mercados nacionales de la Unión Europea.

Eurostat señaló también que la evolución de la inflación a lo largo del año pone el foco en el impacto que las políticas monetarias y las dinámicas de los mercados energéticos pueden tener en los objetivos económicos del Banco Central Europeo y las estrategias fiscales de los gobiernos miembros.