
La posición china respecto al conflicto en Irán subraya una visión en la que la fuerza militar solo contribuye a la generación de nuevos odios y desestabilización en la región. Según detalló la agencia Xinhua, el ministro de Asuntos Exteriores del gigante asiático, Wang Yi, argumentó durante la cuarta sesión del Congreso Nacional del Pueblo chino que recurrir a la violencia no ofrece soluciones reales y lleva a una ampliación de la crisis. En ese contexto, el jefe de la diplomacia exigió un cese inmediato de las hostilidades y reclamó el respeto a la soberanía nacional como principio fundamental del orden internacional. Esta solicitud se produjo mientras Irán enfrenta una guerra que Wang Yi definió como innecesaria y sin beneficio alguno para las partes implicadas.
De acuerdo con Xinhua, Wang Yi declaró ante los delegados que la historia de Oriente Próximo demuestra reiteradamente que la utilización de la fuerza no alcanza a resolver las disputas y solamente eleva las tensiones. El responsable de Exteriores resaltó la importancia de evitar una mayor escalada y advirtió de las posibles repercusiones si el conflicto se extiende más allá de las fronteras iraníes. Durante su intervención en este evento político relevante en el calendario de China, Wang también condenó los ataques militares recientes y subrayó que el uso deliberado de la fuerza no constituye una muestra de fortaleza auténtica.
El medio Xinhua consignó además que Wang Yi hizo hincapié en la inocencia de la población civil, recordando que estos no deben convertirse en víctimas de operaciones militares. "Los civiles son inocentes y no deben ser víctimas", afirmó el jefe de la diplomacia china. Sostuvo además que las acciones de actores externos que buscan imponer un cambio de régimen en Irán, concretamente por parte de Estados Unidos e Israel, carecen de respaldo popular. "Planear una revolución de color o buscar un cambio de régimen no encontrará apoyo popular" fue una de sus declaraciones recogidas por la agencia.
Xinhua informó que Wang Yi defendió la necesidad de que solo la población de Oriente Próximo resuelva sus desafíos internos. Aseguró que son los ciudadanos de la región quienes poseen legitimidad para decidir sobre el rumbo de sus países. Frente a esta convicción, el canciller remarcó la importancia del diálogo político y llamó a todas las partes involucradas a retornar a la mesa de negociaciones lo antes posible. Según el ministro, "el papel de los países importantes debe ser desempeñar un papel constructivo y utilizar su fuerza con buena voluntad".
El medio de comunicación chino profundizó en el planteamiento del ministro, quien señaló que China está dispuesta a colaborar con los países de la región para aplicar la Iniciativa de Seguridad Global. Wang Yi afirmó que el objetivo es restablecer el orden, la tranquilidad para la población de Oriente Próximo y la paz mundial. Como parte de esta iniciativa, China se propone funcionar como socio estratégico y amigo sincero de los países de la región.
Según Xinhua, Wang Yi ya había condenado previamente el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, calificando ese suceso de "grave violación" a la soberanía del país y una trasgresión a los principios de la Carta de Naciones Unidas. Los detalles publicados por la agencia recogen que la actual ofensiva emprendida por Estados Unidos e Israel ha causado más de mil muertos en Irán, según cifras de las autoridades. Entre los fallecidos se encuentran, además de Jamenei, varios ministros y altos mandos del Ejército iraní.
El medio detalló que el gobierno de Irán, ante estos hechos, respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos en Israel y bases estadounidenses situadas en otros países de Oriente Próximo. Esta cadena de acciones muestra la complejidad y la escalada de la situación en la región.
La postura china, recogida por Xinhua, mantiene un énfasis constante en el respeto por la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán. Wang Yi recalcó que la comunidad internacional no debe permitir que se imponga la "ley de la selva" en el sistema global y advirtió del riesgo que representa para el orden establecido que se recurra al uso arbitrario de la fuerza.
Para las autoridades chinas, el camino hacia la solución pasa por el refuerzo del multilateralismo, la negociación pacífica de los conflictos y el rechazo a cualquier tipo de intervención militar foránea. Xinhua reflejó en su cobertura los planteamientos de Wang Yi, quien insistió en la responsabilidad de las grandes potencias para actuar con prudencia y contribuir a la pacificación de Oriente Próximo.
Los hechos relatados por Xinhua revelan la preocupación de China por la estabilidad regional y su disposición a desempeñar un papel activo en los esfuerzos que apunten a la reducción de las tensiones armadas. Wang Yi posicionó a China como un interlocutor dispuesto a respaldar vías diplomáticas para resolver las disputas en Irán y sus implicancias en la región.
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