La extrema derecha pasa a la segunda vuelta de las presidenciales de Portugal con un 23% de apoyo

António José Seguro lidera, aunque sin mayoría, el conteo de las elecciones presidenciales portuguesas y se enfrentará a André Ventura en una decisiva segunda ronda que polariza a la sociedad entre dos visiones políticas enfrentadas

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Entre los partidos que no lograron acceder a la segunda ronda, las reacciones no se hicieron esperar. De acuerdo con lo publicado por el Ministerio de la Administración Interna de Portugal, el escrutinio prácticamente finalizado, con el 98,84 por ciento de las parroquias contabilizadas, muestra que António José Seguro, candidato del Partido Socialista, encabeza los resultados de la primera vuelta presidencial con el 31,01 por ciento de los votos, mientras André Ventura, representante del partido Chega, consiguió avanzar al balotaje con el 23,66 por ciento del apoyo. La segunda vuelta, prevista para el 8 de febrero, enfrentará a estos dos aspirantes en un contexto de marcada polarización política, según informó el medio El País.

Tal como indicó El País, estos resultados reflejan un aumento en el respaldo a la extrema derecha portuguesa, ya que es la primera vez que un candidato de Chega accede a la instancia final de las presidenciales. Tras conocerse los datos, la sede de Chega en el Hotel Marriott de Lisboa se transformó en el punto de concentración de los seguidores de Ventura, quienes celebraron con aplausos y consignas como “¡Victoria!” y “¡Ventura!”. André Ventura declaró: “Hoy era para liderar la derecha. Mañana será para unir a la derecha”, y solicitó a sus simpatizantes mantener la serenidad hasta la oficialización completa de los resultados. Ventura enfatizó que la derecha ganó peso en estas elecciones, y aseguró que su objetivo es consolidar una candidatura unificadora y anticorrupción. Además, expresó: “El socialismo no debe volver al poder en Portugal”.

En Caldas da Rainha, António José Seguro se dirigió brevemente a los medios al llegar al centro de operaciones de su campaña, señalando que aguardaría a poseer resultados completamente oficiales antes de hacer declaraciones extensas: “Tendremos oportunidad de hablar cuando haya resultados oficiales”. El candidato socialista añadió: “En este momento la única declaración es la felicitación a los portugueses por su participación electoral, por el civismo, por la tranquilidad con la que ha transcurrido este acto electoral”.

El panorama para quienes quedaron por debajo de los dos primeros candidatos muestra una amplia fragmentación del voto. Según reportó El País, João Cotrim de Figueiredo, de Iniciativa Liberal, consiguió el 15,84 por ciento de las papeletas, seguido del independiente y militar en la reserva Henrique Gouveia e Melo, con el 12,35 por ciento. Luís Marques Mendes, postulado por el Partido Social Demócrata (PSD), obtuvo el 11,52 por ciento. El propio primer ministro portugués y líder del PSD, Luís Montenegro, comunicó que su partido no dará ninguna consigna para el balotaje y aseguró que no participará en la campaña de la segunda vuelta. Montenegro declaró: “El PSD no participará en la campaña presidencial (...) Su espacio político no estará representado en esta segunda vuelta”, afirmando que asumirán la decisión de los electores con “humildad democrática”.

Más alejados en el conteo figuran Catarina Martins, del Bloque de Izquierda, con 2,04 por ciento; António Filipe, con 1,6 por ciento; Manuel João Vieira, con 1,06 por ciento; Jorge Pinto, con 0,68 por ciento; André Pestana da Silva, con 0,2 por ciento, y Humberto Correia, con 0,08 por ciento. Entre las declaraciones posteriores al escrutinio, desde el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista de Portugal (PCP) se oficializó el apoyo a la candidatura de Seguro de cara a la segunda vuelta, con el objetivo de cerrar el paso a Ventura.

En el recuento también se incluyó un 1,08 por ciento de votos en blanco y un 1,15 por ciento nulos, especificó El País. El nivel de participación electoral alcanzó el 53,05 por ciento del padrón, según los resultados casi definitivos difundidos por las autoridades encargadas.

La jornada electoral transcurrió sin incidentes destacados y tanto los líderes políticos como los responsables del proceso resaltaron el clima de calma que predominó durante el día. El interés mediático se centra ahora en la evolución de las negociaciones y posicionamientos de cara a una segunda vuelta que, según El País, enfrenta dos programas políticos fuertemente contrastados y moviliza tanto a bases partidarias como a nuevos votantes.

El apoyo conseguido por André Ventura supone una consolidación sin precedentes para el partido Chega, que hasta esta elección no había logrado situarse en la definición final de la presidencia portuguesa. Las afirmaciones de Ventura, orientadas a sumar fuerzas de otras corrientes de la derecha y presentar su postulación como una alternativa contra el socialismo y la corrupción, han marcado el tono de su campaña, atrayendo especial atención mediática y política.

Mientras tanto, la postura de neutralidad manifestada por el Partido Social Demócrata agrega un elemento de incertidumbre sobre el comportamiento electoral de su base en la segunda vuelta. Montenegro, líder del PSD, agradeció públicamente a su candidato, Marques Mendes, y reiteró su apoyo personal a él, aunque sin adoptar una posición institucional respecto a la próxima ronda.

En ese contexto, los partidos de izquierda se alinearon en torno a António José Seguro, buscando fortalecer el bloque progresista y evitar que la formación dirigida por Ventura logre la jefatura del Estado. Las estrategias de la segunda vuelta girarán en torno a la capacidad de movilización y a la captación de electores que en la primera vuelta optaron por opciones liberales, independientes o conservadoras.

Según la información proporcionada por El País y el Ministerio de la Administración Interna, los números definitivos definirán tanto la legitimidad y composición del próximo liderazgo presidencial como el nivel de polarización y tensión en el escenario político portugués. La segunda ronda, programada para el 8 de febrero, será clave para esclarecer hacia dónde se dirige el país y qué proyecto político tendrá el respaldo de la mayoría ciudadana.