La Policía ugandesa niega que haya secuestrado al líder opositor Bobi Wine

El portavoz policial afirmó en rueda de prensa que el opositor Robert Kyagulanyi permanece en su residencia bajo restricciones, tras acusaciones de su desaparición, y negó que existiera un operativo para trasladarlo forzosamente durante el cierre electoral en Uganda

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Solomon Kampala, hijo de Robert Kyagulanyi —popularmente conocido como Bobi Wine—, comunicó inicialmente la supuesta detención de ambos padres por parte de las fuerzas de seguridad ugandesas e incluso indicó que su padre había logrado huir mientras su madre seguía retenida. Este incidente, reportado ampliamente por medios locales y recogido por la prensa internacional, ocurre en un momento en que el escrutinio electoral en Uganda avanza con casi la totalidad de los votos contabilizados. Según detalló la agencia Europa Press, la Policía de Uganda afirmó que no hay secuestro alguno de Wine y que todas las versiones sobre su traslado forzoso carecen de fundamento.

El portavoz de la Policía ugandesa, Kituuma Rusoke, aclaró en una rueda de prensa que el opositor Kyagulanyi permanece en su domicilio de Kampala, bajo restricciones de movimiento. Rusoke explicó que el área donde reside el líder opositor se considera ahora de "interés de seguridad", lo cual ha motivado un dispositivo policial en la zona. Según declaró Rusoke a Europa Press, las acusaciones de la familia y seguidores de Wine sobre un posible secuestro son "falsas e infundadas". Añadió que las medidas buscan impedir concentraciones no autorizadas que puedan derivar en disturbios en el marco de la etapa final del recuento electoral.

El proceso electoral en Uganda avanza con el 93% de los votos contabilizados, de acuerdo con el presidente de la Comisión Electoral, Simon Byabakama. Europa Press informó que el presidente Yoweri Museveni reúne el 71,88% de los votos hasta el momento, consolidando una diferencia significativa frente a Kyagulanyi, quien obtiene el 24,46%. Estas cifras se producen en un estado de tensión, ya que Bobi Wine mantiene desde hace tiempo una postura crítica frente al gobierno, al que acusa de persecución política. Tras las elecciones presidenciales de 2021, Wine denunció presunto fraude a favor del mandatario y se negó a reconocer los resultados, postura que renovó durante el proceso actual al criticar presuntas irregularidades en la votación y el conteo.

La participación electoral ha sido del 50,34% según las estimaciones iniciales difundidas este sábado por las autoridades, reportó Europa Press. En este contexto, las denuncias de supuestos abusos y violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad han vuelto a ocupar el debate público. Naciones Unidas, según recuerda Europa Press, expresó su preocupación por la situación previa a la jornada electoral, advirtiendo sobre un ambiente de presión e intimidación que, a su juicio, pone en riesgo la libertad y la seguridad del proceso democrático en Uganda.

El clima de tensión se intensifica por la percepción de una victoria inminente de Museveni y la respuesta oficial a las quejas y alegatos de la oposición. La Policía, según palabras reproducidas por Europa Press, sostiene que no admitirá la utilización de ciertos espacios para convocar reuniones que, en su opinión, puedan convertirse en focos de desorden o desestabilización. El portavoz Rusoke insistió: "No podemos permitir que la gente use ciertos lugares para reunirse y causar caos. Todas nuestras acciones tienen como objetivo evitar que alguien genere violencia o desestabilice nuestra seguridad".

Las declaraciones de Wine sobre acoso y persecución han marcado la campaña y la posvotación, con el opositor reiterando que las instituciones del país favorecen al actual presidente. A esto se suman las advertencias de organismos internacionales sobre la necesidad de garantizar el respeto a los derechos civiles y políticos durante todo el proceso electoral. El cubrimiento mediático de la situación, impulsado por Europa Press, refuerza la atención sobre las acciones de las autoridades, la seguridad en torno a los líderes opositores y la credibilidad del sistema electoral ugandés en la etapa final del escrutinio.