Entra en vigor el Tratado de Biodiversidad en Alta Mar con la ratificación de 83 países

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Tras casi dos décadas de elaboración este sábado ha entrado finalmente en vigor el Tratado de la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, más conocido como Tratado de Alta Mar, un acuerdo para preservar y garantizar un uso sostenible de dos tercios de los océanos.

Este sábado se cumplen los 120 días previstos después de la ratificación de al menos 60 países conforme recoge el propio texto. Así, pasa a ser jurídicamente vinculante para los 83 países que lo han ratificado hasta ahora, lo que significa que aceptan incorporarlo a su legislación nacional.

El texto aspira a proteger la vida marina en aguas internacionales y el lecho marino, regiones que conforman más de dos tercios de la superficie del océano y representan más del 90% del hábitat de la Tierra en términos de volumen.

"Lo hemos conseguido. Hoy entra en vigor el Tratado de Alta Mar. Es una tremenda victoria para los océanos, para la vida y para la humanidad", ha destacado el presidente francés, Emmanuel Macron, en un mensaje publicado en redes sociales. La alta mar "no será el salvaje oeste abierto a la explotación, sino un espacio de responsabilidad compartida".

Economías importantes como China, Alemania, Japón, Francia o Brasil han ratificado el acuerdo, aunque desde la ONU destacan en particular la importancia del apoyo chino, por sus industrias vinculadas al océano como la construcción naval, la acuicultura, la pesca y el petróleo y gas marinos. Pekín exportó unos 155.000 millones de dólares en bienes relacionados con el océano en 2023, según cifras de la agencia de comercio de la ONU.

Falta en cambio la firma de potencias como Estados Unidos, India, el Reino Unido y Rusia. Estados Unidos, la mayor economía del mundo, se encuentra entre los cinco principales exportadores de bienes relacionados con el océano (61.000 millones de dólares). Washington adoptó el tratado en 2023, pero tras el cambio de gobierno se ha aplazado 'sine die' la ratificación.

CONFERENCIA DE LAS PARTES PARA EL SEGUIMIENTO

Este acuerdo se basa en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, pero refuerza notablemente el marco legal para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina, destaca la ONU. Aporta así un marco para la cooperación entre los países y otros actores que será "crucial" para lograr los objetivos de la Agenda 2030 para un desarrollo sostenible y el Marco de Biodiversidad Global Kunming-Montreal.

El pacto incluye cuatro puntos clave. El primero aspira a "un reparto justo y equitativo de los beneficios de las actividades relacionadas con los recursos genéticos marinos (...) en beneficio de toda la Humanidad".

Además prevé la creación de zonas protegidas para preservar hábitats vitales, especies protegidas y fondos marinos o la necesidad de evaluar el impacto de actividades económicas. También prevé un marco legal internacional para evaluar el impacto de actividades en alta mar y sus consecuencias para el cambio climático, la acidificación de los océanos y otros impactos.

Por último, facilitará la cooperación y la transferencia de tecnología marina para ayudar a las partes firmantes, en particular a los países en vías de desarrollo, para que se cumplan los objetivos del acuerdo y "nivelar así el campo de juego" para un uso responsable de alta mar.

El acuerdo recoge también una base para financiar las medidas previstas y un mecanismo para resolver disputas. Asimismo crea una Conferencia de las Partes, un Organismo Científico y Técnico y otras instancias.

La Conferencia de las Partes deberá reunirse en un plazo de un año desde la entrada en vigor del Tratado, por lo que podría ser a finales de 2026, aunque ya hay en marcha trabajos preparatorios para esa CoP1.