El Ejército sirio asume el control de Deir Hafer y Maskana tras la retirada de las fuerzas kurdas-árabes

Retiro de las Fuerzas Democráticas Sirias abre la puerta a que efectivos gubernamentales asuman el mando en dos enclaves rurales, mientras crecen las denuncias cruzadas y la tensión en torno a la seguridad y soberanía en Alepo

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"Basándonos en los llamamientos de países amigos y mediadores", declaró Mazloum Abdi, comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), al justificar la retirada de sus fuerzas de las localidades Deir Hafer y Maskana. Esta decisión buscó mostrar "buena fe para completar el proceso de integración" y el compromiso de "aplicar los términos del acuerdo del 10 de marzo", según informaron tanto Abdi como las FDS en un comunicado posterior citado por el medio SANA. Apenas retiradas las fuerzas kurdas-árabes, el Ejército sirio anunció que asumió el control de ambos enclaves, incrementando las tensiones en el este rural de Alepo tras los recientes combates.

De acuerdo con los detalles difundidos por la agencia oficial de noticias SANA, el mando militar de Siria afirmó haber tomado "el control total" de Deir Hafer en la provincia de Alepo, sucediendo apenas horas después de la retirada programada de las FDS. También la entrada en Maskana fue confirmada oficialmente tanto por las autoridades estatales como por el propio grupo kurdo-árabe. La operación y el traspaso del control fueron presentados como una medida impulsada para reducir la escalada de enfrentamientos, especialmente tras los episodios violentos en las inmediaciones de la ciudad de Alepo.

Las FDS subrayaron en su comunicado que su decisión respondió a "los llamamientos de países amigos y mediadores", con la intención de seguir adelante en el proceso de integración pactado en el acuerdo del 10 de marzo. Detallaron que el retiro de sus combatientes se programó para las 7.00 horas del siguiente día y que el redespliegue se limitaría a zonas ubicadas al este del río Éufrates, fuera de las áreas de contacto que habían estado bajo ataques en días previos. La organización kurda-árabe insistió en su intención de cumplir con los términos acordados para alcanzar un alto el fuego y la posterior integración en las estructuras estatales sirias, proceso que quedó en entredicho tras la irrupción adelantada de las fuerzas del gobierno.

Tal como reportó SANA, la irrupción del Ejército sirio en Deir Hafer y Maskana generó nuevas fricciones. Las FDS reclamaron que los militares estatales no esperaron a que todos sus efectivos completaran la retirada antes de desplazarse a las zonas señaladas, acción que, según denunciaron, generó "una situación de gran peligro con posibles repercusiones graves". El grupo solicitó la intervención urgente de las potencias internacionales que patrocinan el acuerdo, con el fin de garantizar la observancia estricta de cada cláusula para evitar un agravamiento de la crisis.

Las autoridades de Damasco, por su parte, declararon que "persiste el peligro para Alepo", pese a la mediación internacional y los esfuerzos desplegados para reducir los riesgos en la región. En una comunicación recogida por la agencia SANA, el Mando de Operaciones del Ejército sirio señaló que "las milicias terroristas de las FDS y el PKK han desplegado un gran número de drones iraníes", además de alertar sobre la llegada desde Irak de un relevante miliciano relacionado con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) "para liderar las operaciones" en Alepo. Oficiales militares advirtieron también sobre la presencia de "remanentes del antiguo régimen" y el ingreso de nuevos grupos armados, lo que consideraron preludio de eventuales ataques dirigidos a la población civil.

El comunicado sirio subrayó que el Ejército está orientando sus acciones hacia la protección de los civiles, responsabilizando a las FDS y sus aliados de utilizar determinados territorios rurales como plataformas para operaciones militares. Las fuerzas leales al gobierno afirmaron, a través de SANA, que están comprometidas con la defensa de la población y la preservación de la soberanía estatal frente a las acciones de las milicias kurdas y sus colaboradores.

En respuesta a esta narrativa, las FDS rechazaron de forma tajante las acusaciones sobre la utilización de drones iraníes y la presunta presencia de extranjeros en sus filas. Por medio de sus canales en redes sociales, el grupo señaló que “las autoridades de Damasco siguen difundiendo mentiras sistemáticas” en relación con el arsenal y la composición de sus fuerzas. Según explicó la organización, esas afirmaciones constituyen una "campaña deliberada de desinformación con mensajes maliciosos dirigidos a actores internacionales específicos", agregando que el objetivo de estas tácticas sería desacreditar el papel de las FDS y afectar sus vínculos con socios internacionales, así como obstaculizar sus relaciones con diferentes organismos multilaterales.

El trasfondo inmediato del aumento de la tensión tiene relación directa con los combates de la semana anterior, que estallaron después de la falta de avances en las negociaciones entre el gobierno central y las FDS sobre la plena integración de las fuerzas kurdas al aparato estatal y el futuro rol de las estructuras semiautónomas kurdas en Siria, tras la caída en diciembre de 2024 del régimen de Bashar al Assad. Mazloum Abdi y el actual presidente de transición, Ahmed al Shara, firmaron en marzo de 2025 un acuerdo cuyo objetivo era la reintegración de las instituciones civiles y militares de las zonas kurdas, incluidas las FDS, bajo la autoridad del Estado central, además de la aplicación de un alto el fuego nacional.

A pesar de estos esfuerzos, según consignó SANA, surgieron disputas relacionadas con el proceso de integración, que hasta el momento han impedido una implementación efectiva del pacto. Diferencias entre las partes sobre la autonomía política y administrativa, así como desacuerdos acerca del destino de las fuerzas de seguridad locales, han mantenido la incertidumbre en torno a la normalización de la vida en los enclaves rurales próximos a Alepo.

Los recientes desarrollos muestran que las divergencias persisten no solo en el terreno sino también en el ámbito diplomático y mediático, con ambos bandos publicando versiones opuestas de los hechos. Mientras el gobierno de Damasco insiste en la presencia de elementos radicales y alianzas internacionales de las FDS, la agrupación kurda-árabe acusa a las autoridades centrales de buscar desacreditarlas a nivel internacional y de vulnerar los compromisos asumidos.

El escenario actual, según dejaron en claro tanto SANA como los comunicados de las partes involucradas, se caracteriza por la falta de confianza mutua y la inestabilidad resultado de la transición política en Siria. Los encuentros armados recientes, sumados a la entrada simultánea de fuerzas del gobierno y el retiro acelerado de efectivos kurdo-árabes, han instalado un clima de riesgo e imprevisibilidad que complica la restauración de la gobernabilidad y la seguridad en la provincia de Alepo.