
El comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazloum Abdi, anunció el redespliegue de sus fuerzas, indicando que este movimiento respondía a solicitudes de países amigos y mediadores internacionales, como parte de la implementación de los términos de un acuerdo firmado en marzo de 2025. Esta decisión fue seguida inmediatamente por la entrada del Ejército sirio en la ciudad de Deir Hafer, donde asumió el control total tras la retirada de las fuerzas kurdas-árabes, según reportó la agencia oficial SANA.
El medio SANA consignó que el mando del Ejército de Siria informó sobre la plena ocupación de Deir Hafer, situada en la zona rural al este de Alepo, el mismo día en que las FDS confirmaron su salida de esa localidad. Esta retirada se planteó como una medida para reducir la tensión que se había elevado tras los recientes enfrentamientos en torno a la región de Alepo. La agencia citó un comunicado oficial en el que el Ejército aseguró que, pese a estas acciones para desescalar la situación, “persiste el peligro para Alepo” debido a la presunta presencia de combatientes afiliados al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) recién llegados desde Irak, quienes estarían asumiendo el liderazgo de operaciones militares en el área.
A través de declaraciones recogidas por SANA, el Mando de Operaciones del Ejército sostuvo que tanto las FDS como el PKK habrían introducido un número considerable de drones de origen iraní, que según sostienen las autoridades sirias serían utilizados en preparativos para eventuales ataques contra la población civil. Además, el Ejército sirio señaló haber identificado la llegada de nuevos grupos de milicias y elementos vinculados a anteriores estructuras de poder, incrementando las preocupaciones sobre la seguridad en la zona de contacto. El comunicado insistió en que las acciones militares sirias apuntan a la protección de la población y a la preservación de la soberanía nacional frente a lo que describen como plataformas de lanzamiento de operaciones por parte de las FDS y sus aliados.
Por su parte, las Fuerzas Democráticas Sirias refutaron tajantemente estas aseveraciones. En mensajes publicados en redes sociales y citados por los medios, las FDS negaron la presencia de drones iraníes bajo su control y descartaron la existencia de combatientes extranjeros dentro de sus filas. Las FDS denunciaron que estas acusaciones forman parte de lo que describieron como una campaña sistemática de desinformación promovida por las autoridades de Damasco, cuyo objetivo sería minar la percepción internacional de la organización kurdo-árabe y torpedear sus relaciones con socios y organismos extranjeros.
En el trasfondo de estos acontecimientos se encuentran las profundas tensiones surgidas a raíz de la falta de avance en las negociaciones políticas entre las FDS y el gobierno sirio. Los choques armados de la semana previa se produjeron después de que ambas partes no lograran un consenso sobre el proceso de integración de las fuerzas kurdas en la estructura militar nacional y el futuro rol de las autoridades kurdas semiautónomas. Según reportó la agencia SANA, el acuerdo alcanzado en marzo de 2025 por Mazloum Abdi y el presidente de transición sirio, Ahmed al Shara, contemplaba la reintegración de las instituciones civiles y militares de las zonas kurdas bajo la administración del Estado central y establecía un alto el fuego a nivel nacional. Sin embargo, persistieron diferencias mayores que obstaculizaron la puesta en marcha de esas condiciones, lo que generó un clima de inestabilidad y sucesivos enfrentamientos.
El mando militar sirio también advirtió sobre la supuesta utilización de las zonas bajo control de las FDS como bases de lanzamientos de operaciones militares que, según SANA, se dirigen contra la población civil siria. Desde la perspectiva de las autoridades de Damasco, estas actividades justificarían su presencia militar reforzada y las operaciones desplegadas en la región, ya que sostienen que su principal objetivo es garantizar la seguridad de quienes residen en las áreas bajo disputa.
En contraste, las FDS afirmaron que las declaraciones emitidas por el gobierno sirio buscan intencionalmente sembrar dudas sobre la legitimidad de sus fuerzas y justificar intervenciones que podrían alterar la delicada situación de seguridad en el noreste sirio. En los mensajes citados por los medios, señalaron que las narrativas difundidas desde Damasco están dirigidas a sectores internacionales con el propósito de aislar políticamente a las FDS e impedir cualquier avance en las negociaciones de paz y reintegración.
La situación en Deir Hafer y sus alrededores se inserta en un contexto de complejas dinámicas políticas y militares, donde el control territorial y la influencia sobre zonas estratégicas continúa siendo motivo de disputa entre el Estado sirio y las fuerzas kurdas-árabes. De acuerdo con los informes de SANA y las comunicaciones emitidas por las FDS, las próximas semanas serán clave para determinar si las medidas acordadas en marzo encuentran vías de implementación o si se intensifican las confrontaciones a raíz de la persistente desconfianza y la circulación de versiones contradictorias entre las partes involucradas.
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