
China y Canadá han alcanzado un principio de acuerdo para bajar los aranceles a los coches eléctricos y la colza con el objetivo de "forjar una nueva asociación" entre ambos países que limite la dependencia de Ottawa de Estados Unidos.
Según se desprende de un comunicado de la Oficina del primer ministro canadiense, Mark Carney, la nación norteamericana permitirá la entrada de 49.000 coches eléctricos chinos con un arancel del 6,1%, el aplicado a los países en régimen de 'nación más favorecida'. Sin embargo, no se han proporcionado fechas de implementación.
Esta cifra contrasta con el recargo del 100% a los vehículos eléctricos impuesto en 2024 por el antecesor de Carney en el cargo, Justin Trudeau, en línea con lo hecho en Estados Unidos. En 2023, China exportó más de 41.500 vehículos eléctricos a Canadá.
El pasado marzo, Pekín castigó con aranceles exportaciones agroalimentarias canadienses valoradas en 2.600 millones de dólares (2.237 millones de euros) para responder a las medidas de Trudeau. En agosto, los aranceles chinos se ampliaron.
Carney ha asegurado que, a cambio del respiro a los coches eléctricos, China reducirá para el 1 de marzo los aranceles sobre la colza del 84% actual al 15%, al tiempo que la harina de colza, los guisantes, la langosta y el cangrejo ya no estarán sujetos a "gravámenes antidiscriminatorios". Esto podría disparar las exportaciones en 3.000 millones de dólares (2.582 millones de euros).
SOCIO "MÁS PREDECIBLE"
Carney ha manifestado este viernes que las relaciones bilaterales con China son "más predecibles" que las que Ottawa tiene con Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
Así lo ha sostenido tras reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, durante su visita al 'gigante' asiático, la primera realizada por un jefe de Gobierno canadiense en ocho años. Carney ha destacado que, si bien no son tan previsibles, las relaciones con EE.UU. sí son más "multifacéticas y amplias".
Ambas partes han apostado por mantener unos lazos "estables" de cara al futuro y han subrayado que el encuentro supone un "punto de inflexión". Además, China y Canadá han descrito las conversaciones como "francas" y han aventurado que esto podría llevar a una relación "más efectiva".
Igualmente, han acordado reanudar el diálogo estratégico, económico y financiero al más alto nivel, ampliar el comercio y la inversión, mejorar la cooperación en agricultura, salvaguardar la estabilidad de la cadena de suministro global y combatir las estafas cibernéticas y luchar contra el narcotráfico.
Xi ha instado a "construir una alianza estratégica con un sentido de la responsabilidad hacia la historia y la gente de todo el mundo". En este sentido, ha mostrado su disposición a "seguir trabajando para lograr este objetivo".
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