Trump advierte de un "completo desastre" si el Supremo falla contra los aranceles: "Estamos jodidos"

La Casa Blanca enfrenta un inminente revés judicial por el caso de los gravámenes, mientras Donald Trump advierte que el fallo podría obligar a devolver millonarias sumas a empresas y ocasionar consecuencias económicas difíciles de revertir

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Donald Trump estimó que las devoluciones a empresas y países por los aranceles ascendidos a cifras “imposibles de pagar”, refiriéndose a las inversiones realizadas para eludir los gravámenes y advirtiendo sobre el alto impacto económico de un eventual fallo desfavorable para su Gobierno. Según publicó Europa Press, el presidente de Estados Unidos alertó que una sentencia en contra del Ejecutivo sobre la legalidad de los gravámenes aplicados “supondría un completo desastre” financiero para el país.

Europa Press detalló que el Supremo de Estados Unidos decidirá próximamente si los aranceles globales decretados por Trump en abril de 2025 vulneraron los límites de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), de 1977. Dicha normativa otorga al presidente ciertas facultades para limitar o prohibir transacciones internacionales en escenarios de emergencia nacional. Trump justificó que las medidas respondían a necesidades de “seguridad nacional”, aunque la imposición de estos gravámenes encontró oposición tanto de una docena de estados como de numerosas empresas que consideraron que el Ejecutivo había sobrepasado las atribuciones concedidas por la ley.

Las críticas contra el alcance presidencial fueron respaldadas por un fallo del Tribunal de Comercio Internacional, que al cierre de mayo resolvió que Trump se extralimitó en su autoridad al invocar la ley para fundamentar la nueva política arancelaria. La Administración Trump apeló la decisión, y el caso llegó ante un Tribunal Supremo de mayoría conservadora (6-3), cuyas deliberaciones en audiencia tuvieron lugar a inicios de noviembre de 2025, según informó Europa Press.

De acuerdo con el medio, Trump publicó en TruthSocial que, si el Supremo ratificaba el criterio restrictivo del Tribunal de Comercio Internacional, el Gobierno estadounidense quedaría obligado a restituir cantidades “de billones de dólares”. Afirmó que los costos reales a devolver, sin considerar la posible oleada de demandas por inversiones efectuadas para eludir los aranceles —como plantas industriales e instalaciones fabriles—, superarían los cientos de miles de millones de dólares. En palabras de Trump, “sumando esas inversiones, hablamos de billones de dólares”.

El mandatario estadounidense advirtió, tal como recogió Europa Press, que sería “casi imposible de pagar para nuestro país”. Asimismo, afirmó que el proceso de calcular las compensaciones y decidir a qué partes corresponderían, así como los procedimientos logísticos de pago, requeriría de un proceso extenso que llevaría años. Trump criticó las opiniones que plantean la resolución de este litigio como un asunto de rápida solución, calificando tal interpretación de “falsa, inexacta o totalmente errónea”.

La implementación de los aranceles de Trump tuvo un alcance significativo sobre decenas de socios comerciales y supuso un encarecimiento en las importaciones, según la información recopilada por Europa Press. El caso expone la tensión entre los límites jurídicos de la potestad presidencial en política comercial y los intereses económicos de los actores afectados, estadounidenses y extranjeros.

El Supremo de Estados Unidos no publicó un cronograma específico sobre cuándo resolverá el caso, aunque suele adelantar únicamente las fechas en que emitirá sentencias sin clarificar el contenido de las resoluciones. Según Europa Press, el fallo podría conocerse tan pronto como el miércoles siguiente a la información disponible y, si resulta adverso a la Administración Trump, implicaría la mayor derrota judicial de su gestión desde su regreso a la Casa Blanca hace un año. Además, dejaría abierta una compleja batalla legal con la posibilidad de que miles de empresas interpuestas reclamen reembolsos por la subida de precios ocasionada por la política arancelaria.

El debate en torno a la constitucionalidad y a los límites de la IEEPA permanece en el centro del litigio, mientras sectores empresariales y estatales consideran que la Casa Blanca excedió el marco permitido al implementar los aranceles sin el aval del Congreso y bajo la justificación de la amenaza a la seguridad nacional. El desenlace judicial no solo determinará el futuro de los gravámenes específicos, sino que también aclarará el alcance de la autoridad presidencial en el manejo de emergencias económicas con impacto internacional, según indicó Europa Press.