Mueren más de 25 personas en un ataque de las RSF contra edificios gubernamentales y militares en Sennar

La ofensiva con drones durante una cumbre regional en Singa dejó decenas de víctimas fatales, incluidos miembros de delegaciones oficiales y civiles, mientras organizaciones humanitarias denuncian otra grave violación en el contexto del conflicto sudanés

Guardar

El ataque ocurrido en la ciudad sudanesa de Singa tuvo como blanco una cumbre entre los gobernadores de Sennar, Nilo Blanco y Nilo Azul, donde varios miembros de las delegaciones oficiales, militares y civiles perdieron la vida. La organización Sudan Doctors Network reportó que al menos diez civiles figuran entre las víctimas de esta ofensiva, mientras que el portal Sudan Tribune recogió reacciones de autoridades regionales calificando el hecho de extremadamente grave. La noticia se enmarca en la escalada del conflicto sudanés, donde el uso de la fuerza contra la población continúa generando denuncias por parte de entidades humanitarias.

Según publicó el portal Sudan Tribune, la cifra total de fallecidos asciende a 27 personas, de acuerdo con el balance entregado por el ministro de Sanidad del estado de Sennar, Ibrahim al Auad, quien también contabilizó 73 heridos tras el ataque. Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) lanzaron drones contra edificios gubernamentales y puntos militares en Singa durante una reunión en la que los gobernadores presentes lograron sobrevivir, aunque varios integrantes de sus equipos no corrieron la misma suerte, conforme informó Sudan Tribune en relación con testimonios recogidos tras el incidente.

El gobernador de Darfur Central, Mustafá Tambur, también citado por Sudan Tribune, describió el ataque como un acto de extrema violencia y condenó la agresión sufrida durante la reunión de alto nivel. Miembros de las delegaciones oficiales de los tres estados, así como militares encargados de la seguridad y civiles que se encontraban en las inmediaciones, forman parte del grupo de víctimas mortales confirmadas hasta el momento, de acuerdo con lo divulgado por Sudan Doctors Network a través de un comunicado difundido en redes sociales.

La organización Sudan Doctors Network afirmó: "Este crimen se suma a una larga lista de violaciones graves contra los civiles". El grupo humanitario subrayó que el ataque representa el primer episodio de este tipo llevado a cabo por las RSF en Singa, ciudad que fue recuperada por las fuerzas del Ejército sudanés a finales de 2023, según recogió el medio Sudan Tribune.

De acuerdo con Sudan Tribune, el contexto de este ataque se refiere a la compleja guerra civil en Sudán, originada por los desacuerdos sobre la integración de las RSF en las Fuerzas Armadas regulares. Dichas tensiones provocaron la ruptura del proceso de transición política que se abrió tras la destitución, en 2019, del expresidente Omar Hasán al Bashir y que se agravó con el golpe de Estado que, en 2021, depuso al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.

El conflicto sudanés ha sido escenario de intervención de países extranjeros que respaldan a las diferentes facciones enfrentadas, perpetuando así la inestabilidad en el territorio nacional. Según el portal Sudan Tribune, la violencia ha originado una crisis humanitaria de gran magnitud, sumando millones de desplazados y exiliados, y desencadenando alertas internacionales relacionadas con el rápido aumento de enfermedades que afectan a la población, así como el deterioro de infraestructuras esenciales que impide prestar atención adecuada a las personas afectadas.

Diversas organizaciones en el terreno, así como medios como Sudan Tribune, han puesto la atención en la situación de vulnerabilidad de la sociedad civil tras cada nuevo ataque, enfatizando la gravedad de la crisis. El daño causado a hospitales y servicios sanitarios tras los incidentes recientes complica aún más el acceso de la población a la atención médica, profundizando el sufrimiento entre los habitantes de las regiones afectadas por el prolongado conflicto.

El episodio más reciente, perpetrado mediante drones en Singa, incorpora una dimensión tecnológica y militar que incrementa el riesgo para los actores que participan en negociaciones y actividades oficiales, señala Sudan Tribune. También plantea nuevos retos para la protección de civiles y la estabilidad regional en una nación marcada por la violencia endémica desde hace varios años.