Líderes europeos condenan la represión de las fuerzas iraníes en las protestas antigubernamentales

Mandatarios de varios países demandan frenar el uso excesivo de la fuerza frente a la oleada de manifestaciones iniciadas por el empeoramiento económico, exigen respeto a la libertad de expresión y reclaman la liberación de detenidos según comunicados oficiales

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El corte del servicio de Internet en Irán, que ya supera las 84 horas, se suma a un escenario de creciente tensión y represión tras la ola de manifestaciones iniciadas por el deterioro económico nacional, en un contexto marcado por la devaluación del rial y la presión internacional sobre el programa nuclear iraní. Ante esta situación, varios líderes europeos han denunciado abiertamente el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades iraníes y han exigido respeto a los derechos fundamentales de la población, según consignó Europa Press.

De acuerdo con la información publicada por Europa Press, durante los últimos días se han registrado más de 500 muertes asociadas a la represión de las protestas, cifra proporcionada por organizaciones civiles. Las manifestaciones, surgidas en respuesta al agravamiento de la situación económica y al descenso histórico en el poder adquisitivo de la ciudadanía, han provocado una reacción internacional caracterizada por críticas directas a la actuación de las fuerzas de seguridad iraníes. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, emitió una condena a lo que describió como “violencia estatal que ataca indiscriminadamente a las mujeres y hombres iraníes que exigen valientemente respeto por sus derechos”. Macron afirmó que “el respeto a las libertades fundamentales es un requisito universal y apoyamos a quienes las defienden”.

El medio Europa Press detalló que, en una declaración conjunta realizada la semana pasada, Macron, el canciller alemán Friedrich Merz y el primer ministro británico Keir Starmer expresaron su “profunda preocupación” por los informes de violencia ejercida por las fuerzas de seguridad de Irán. La muerte de manifestantes fue condenada “enérgicamente” por estos mandatarios, quienes recalcaron que “las autoridades iraníes tienen la responsabilidad de proteger a su propia población y deben respetar el derecho a la libertad de expresión y manifestación pacífica sin miedo a la represión”. Este comunicado pidió a los responsables iraníes abstenerse de emplear la fuerza, además de instar a la defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Por su parte, Dick Schoof, primer ministro de Países Bajos, manifestó que “el régimen iraní está reprimiendo severamente toda forma de protesta” y que “muchas personas han muerto como resultado”. Schoof exigió que Teherán cese la violencia, libere a los arrestados de forma injusta y restablezca el acceso a Internet. A través de su declaración, también expresó que “los valientes hombres y mujeres que protestan en las calles de las ciudades iraníes merecen nuestro apoyo. Se alzan contra la tiranía y hacen oír su clamor por la libertad”, asegurando que el respaldo internacional a los derechos de la población iraní se mantendrá.

El jefe de gobierno sueco, Ulf Kristersson, lamentó en declaraciones recogidas por Europa Press los “informes terribles desde Irán sobre la muerte de manifestantes”. Kristersson enfatizó su rechazo total “a cualquier uso de violencia contra manifestantes pacíficos” y demandó “la liberación de todas las personas detenidas injustamente”. Además, reafirmó la solidaridad de Suecia con quienes continúan exigiendo libertad en Irán.

De Irlanda, el primer ministro Micheal Martin publicó un mensaje donde condenó “enérgicamente la brutal y violenta represión de los manifestantes, que ha dejado cientos de civiles muertos en Irán en los últimos días”. El presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, también se sumó a estas posiciones, señalando que “cada vez llegan noticias más impactantes desde Irán, consternado por la brutalidad del régimen contra el pueblo”.

Desde Eslovenia, el Ministerio de Exteriores se pronunció a través de un comunicado en el que condenó “enérgicamente la violencia, la intimidación y las detenciones arbitrarias contra manifestantes pacíficos” y manifestó su pesar por las víctimas registradas. El gobierno esloveno insistió en la necesidad de respetar las libertades fundamentales y subrayó que “el futuro de Irán debe ser determinado pacíficamente por su pueblo, mediante un diálogo que contribuya a la estabilidad en la región”.

En reacción a la presión y los pronunciamientos internacionales, el Ministerio de Exteriores iraní citó a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Italia y Francia. Durante el encuentro, mostró un video donde, según la versión oficial, se documentan “acciones violentas de los alborotadores”, y exigió la retirada de las declaraciones realizadas por sus gobiernos en apoyo a los manifestantes. Tal como reportó Europa Press, el ministerio iraní argumentó que las imágenes presentadas superan los parámetros de manifestaciones pacíficas y se interpretan como sabotaje organizado. Solicitó a los embajadores comunicar este material directamente a sus autoridades nacionales y puntualizó que cualquier apoyo político o mediático constituye “una injerencia clara en la seguridad interna de Irán”.

Durante los últimos días, las autoridades de Irán han implementado cortes al servicio de Internet que, de acuerdo con NetBlocks —organización internacional que monitorea la conectividad en situaciones de conflicto—, ya superan las 84 horas. Estas restricciones a las comunicaciones coinciden con el recrudecimiento de las protestas y el endurecimiento de la respuesta oficial.

Además del descontento por el encarecimiento de la vida y la depreciación de la moneda, las protestas emergen en un contexto internacional marcado por el refuerzo de sanciones económicas por parte de Estados Unidos. Europa Press refiere que, junto a Israel, la potencia estadounidense ha denunciado una vez más el programa nuclear de Irán y ha efectuado bombardeos, como los de junio pasado, que provocaron la muerte de más de 1.100 personas.

La cascada de reacciones internacionales evidencia una creciente preocupación por la situación de los derechos humanos en Irán, así como por las restricciones impuestas al acceso a información y libertad de expresión. Las exigencias comunes se centran en el cese de la represión, la liberación de personas detenidas y el respeto irrestricto a los derechos fundamentales de la población iraní.