Bruselas llama a debatir sobre una fuerza común de 100.000 soldados, si bien no tiene una propuesta sobre la mesa

La Comisión Europea impulsa la discusión sobre una estructura continental permanente ante desafíos de seguridad, señalando carencias graves en la coordinación y preparación militar, aunque por el momento no existe un plan formal ni consenso al respecto

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Durante una reciente conferencia de defensa celebrada en Suecia, el comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, planteó dudas sobre la capacidad de la Unión Europea para afrontar una retirada de las tropas estadounidenses del continente, cuestionando cómo se sustituiría el despliegue militar permanente de 100.000 soldados que Estados Unidos mantiene en Europa. Esta reflexión derivó en la sugerencia de crear una fuerza militar europea de igual magnitud, capaz de responder de forma autónoma a amenazas externas. Según consignó el medio, la Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a entrar en un proceso de debate y reflexión acerca de esta propuesta, aunque por el momento no se maneja ningún plan formal ni existe consenso comunitario sobre tal iniciativa.

De acuerdo con la información publicada, la Comisión Europea ha hecho este llamamiento al diálogo basándose en las palabras de Kubilius, quien, durante su intervención, describió la situación actual de defensa continental como una colección de "27 ejércitos de bonsáis" que, aunque pueden resultar vistosos, presentan limitaciones operativas por su fragmentación. El propio Kubilius destacó la necesidad de una fuerza militar unificada y permanente de 100.000 personas bajo bandera europea, capaz de asumir responsabilidades defensivas sin depender de la asistencia estadounidense, especialmente contemplando escenarios en los que esa ayuda se vea restringida o retirada.

Tal como reportó la fuente, la Comisión Europea, a través de su portavoz de Defensa, Thomas Regnier, aclaró durante una rueda de prensa en Bruselas que este planteamiento no constituye una propuesta formal, sino una invitación a los Estados miembro a preguntarse si es posible mayor coordinación militar dentro de la Unión. Regnier precisó que la Comisión ha identificado carencias relevantes dentro de las capacidades del sector defensa europeo, incluyendo las relativas a las fuerzas militares, por lo que el llamado busca suscitar una discusión sobre la unidad y la preparación militar de la UE frente a retos actuales y futuros.

Kubilius señaló durante la conferencia que la principal debilidad de Europa radica en la falta de unidad en asuntos de defensa. Invitó a los responsables políticos a enfrentarse a cuestiones fundamentales y urgentes en materia de seguridad, argumentando que la comparación con el modelo federal estadounidense, que opera con un solo ejército y una política de defensa común, pone de manifiesto las desventajas de mantener múltiples ejércitos nacionales y presupuestos de defensa fragmentados. Sostuvo que una reflexión sobre estos puntos resulta imprescindible para reforzar la capacidad de respuesta europea frente a posibles agresiones.

En su intervención, recogida por la fuente, el comisario de Defensa también planteó dudas sobre el alcance de una posible Unión Europea de Defensa, preguntándose si países como Reino Unido, Noruega o Ucrania deberían formar parte de este esfuerzo común. Mencionó la necesidad de abordar la fragmentación existente en la industria de defensa continental y consideró que se requiere un tipo específico de liderazgo político para impulsar proyectos paneuropeos de defensa de manera eficaz y coordinada.

Kubilius puso sobre la mesa la capacidad de la Unión Europea para aplicar el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, que obliga a los Estados miembros a prestarse asistencia mutua en caso de agresión armada. Se interrogó abiertamente sobre quién asumiría la coordinación en caso de una crisis de estas características, subrayando la falta de plataformas adecuadas de liderazgo unificado en la UE para tratar los asuntos más apremiantes en defensa común.

La Comisión Europea reconoció, de acuerdo a lo revelado en el encuentro, que no se han resuelto durante la última década varias cuestiones esenciales sobre defensa y seguridad porque la Unión no dispone de una estructura de liderazgo suficientemente sólida o centralizada para abordar esos desafíos. Kubilius sugirió que la creación de un Consejo de Seguridad Europeo, evocando propuestas anteriores impulsadas por los gobiernos de Emmanuel Macron y Angela Merkel entre 2017 y 2019, podría acelerar la toma de decisiones y permitir una mayor preparación ante futuras amenazas. Propuso que este consejo tenga una composición rotatoria, dotando a la Unión de un mecanismo institucional capaz de gestionar crisis y decisiones relevantes con mayor agilidad.

Según precisó el portavoz comunitario, esta iniciativa representa un llamado a la reflexión más que una hoja de ruta inmediata, dejando en manos de los Estados miembro la deliberación sobre el diseño, alcance y viabilidad de una defensa común europea. Este proceso, según la Comisión, podría contribuir a subsanar las deficiencias actuales y avanzar hacia una mayor integración y autonomía estratégica en seguridad. El debate sobre una estructura militar común europea, recordaron desde Bruselas, retoma ideas que ya habían sido defendidas en la pasada década tanto por la Comisión Europea como por líderes de Francia y Alemania, reflejando una preocupación persistente ante los reacomodamientos en el equilibrio de alianzas y el contexto internacional.