El Ejército asegura que "protegerá los intereses nacionales" contra la "conspiración" escondida en las protestas

Organizaciones humanitarias informan que aumentan los fallecidos y detenidos tras las recientes manifestaciones en Irán, mientras fuentes oficiales insisten en atribuir los disturbios a injerencia extranjera y el gobierno intenta restablecer la calma con nuevas medidas económicas

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El incendio provocado en la mezquita Al Zahra, situada en la provincia de Kermán, se suma al clima de tensión y violencia que vive Irán desde hace varios días, según reportó la agencia semioficial Tasnim. Este suceso se conoce en un contexto donde tanto organizaciones humanitarias como autoridades oficiales informan sobre diversas cifras de víctimas y detenidos tras las recientes manifestaciones que se extienden por el país. La noticia central, de acuerdo con los reportes de HRANA, una organización de derechos humanos con sede en Estados Unidos, advierte que el número de fallecidos y personas arrestadas aumenta de manera significativa desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre.

El Ejército iraní, a través de un comunicado difundido por Tasnim, declaró que tiene la intención de llegar “hasta el final” en defensa de lo que considera los intereses nacionales, al acusar a Estados Unidos, Israel, y grupos opositores de fomentar una conspiración que habría transformado las protestas económicas iniciales en un movimiento de disturbios a nivel nacional. El texto militar pide a la población mantener la vigilancia y la inteligencia nacionales a fin de frustrar “los complots del enemigo” y conservar la unidad interna.

En el comunicado recogido por Tasnim, el Ejército sostiene que “El enemigo, con otra conspiración, apoyada por el régimen sionista criminal y asesino de niños, y grupos terroristas y hostiles, busca perturbar el orden y la paz de las ciudades y la seguridad pública del país”. Además, hace un llamamiento a la ciudadanía para preservar la cohesión, subrayando la importancia de la unidad nacional ante lo que describen como injerencia extranjera.

La agencia Tasnim también confirmó la muerte de dos efectivos de seguridad en la ciudad de Shushtar, en el suroeste del país, así como el fallecimiento del activista progubernamental Farajolá Shushtari, hijo del general Nur Ali Shushtari de la Guardia Revolucionaria, quien murió previamente en 2009 durante un atentado suicida atribuido al Movimiento de Resistencia Popular de Irán, de carácter separatista baloche. Estas muertes han sido vinculadas a los disturbios actuales, evidenciando el aumento de la tensión y la violencia en varias regiones.

Sobre el saldo de víctimas, HRANA estima al menos 65 fallecidos y 2.311 personas arrestadas desde el comienzo de las protestas, detalla Tasnim. El inicio de las movilizaciones se remonta a finales de diciembre, cuando comerciantes de Teherán impulsaron manifestaciones motivadas por la crisis monetaria y el deterioro de las condiciones de vida. Conforme las protestas se expandieron más allá de la capital y hacia otras provincias, las víctimas se incrementaron considerablemente. De acuerdo con el análisis de Activistas de Derechos Humanos, al menos treinta y ocho de los fallecidos se concentran en las provincias de Chaharmahal y Bajtiari, Ilam, Kermanshah y Fars, localizadas en el centro y oeste de Irán.

A pesar de la cifra oficial de HRANA, fuentes médicas citadas por la revista estadounidense Time elevan notablemente el recuento de manifestantes fallecidos, situándolo en torno a los 217, aunque no han sido verificadas por otras fuentes independientes ni oficiales. No existen cifras exactas proporcionadas por el gobierno iraní sobre el total de víctimas mortales o personas detenidas, lo que ha dificultado corroborar de modo fehaciente la magnitud del conflicto.

En paralelo a los enfrentamientos y disturbios, la economía iraní experimenta una crisis marcada por la escasez de recursos básicos. De acuerdo con lo publicado por Tasnim, la Cámara de Comercio de Teherán emitió un comunicado llamando a la calma, anunciando que el próximo domingo implementarán una operación de distribución masiva de combustible para hacer frente a la reciente escasez en el mercado interno. Según detalló la Cámara, “Hemos tenido escasez durante un tiempo pero estamos a punto de resolverla”, añadiendo que las necesidades básicas de la población estarían cubiertas y existirían suficientes bienes en circulación. Esta iniciativa intenta amortiguar el impacto de la crisis y reducir la presión que enfrentan los ciudadanos a raíz de los problemas de abastecimiento.

El contexto de estas medidas económicas se da mientras las autoridades buscan estabilizar la situación interna y restablecer el orden público. Según reiteró el Ejército a través de los canales oficiales y recogido por la agencia Tasnim, el gobierno culpa a la injerencia exterior por la escalada de violencia y afirma que la prioridad es proteger la seguridad nacional. A su vez, HRANA y distintos grupos humanitarios continúan alertando sobre el riesgo de nuevas detenciones y víctimas, al tiempo que las protestas se mantienen activas en diversas localidades.

En el panorama político y social, las autoridades defienden una postura de firmeza frente a lo que consideran desestabilización impulsada desde el extranjero, mientras la sociedad civil y organizaciones internacionales demandan información precisa, garantías para los derechos humanos y soluciones a la crisis social y económica. Según la información recopilada hasta ahora por medios como Tasnim y por HRANA, la situación sigue desarrollándose y no existen indicios claros de una pronta resolución.