Se declara culpable el hombre acusado de enviar mensajes "repugnantes" a la jugadora inglesa Jess Carter

Durante una audiencia en Blackburn, el acusado admitió haber remitido comunicados ofensivos y poseer un arma, tras una investigación policial que siguió mensajes insultantes contra Jess Carter en la Eurocopa Femenina, generando amplio rechazo de autoridades y la FA

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El acusado reconoció recientemente haber remitido mensajes ofensivos dirigidos a Jess Carter, futbolista de la selección inglesa, aceptando además la posesión de un arma en un domicilio privado, en el marco de un caso investigado por la Unidad de Policía del Fútbol del Reino Unido (UKFPU) tras identificarse insultos en redes sociales durante la Eurocopa Femenina de 2025. De acuerdo con la información publicada por la prensa británica, el Tribunal de Magistrados de Blackburn aceptó la declaración de culpabilidad este viernes, abriendo paso a la sentencia establecida para el 25 de marzo.

Según informó la UKFPU, el proceso se inició en julio del año pasado, cuando un conjunto de mensajes considerados maliciosos y dirigidos a Carter surgieron en internet, desencadenando la investigación policial. Los detectives rastrearon la evidencia digital hasta el domicilio del acusado, donde procedieron a su detención el 28 de agosto y posteriormente le imputaron los cargos de comunicaciones maliciosas y tenencia de arma en un espacio privado. El medio británico que reportó el caso precisó que los mensajes resultaron “totalmente repugnantes”, lo que llevó a las autoridades a priorizar la identificación y procesamiento del responsable.

Durante la audiencia judicial, Mark Roberts, jefe de policía de Cheshire y responsable de la unidad sobre fútbol en el Consejo Nacional de Jefes de Policía, fue citado por la prensa valorando el reconocimiento de cargos. Roberts remarcó: “Todo el mundo es responsable de lo que hace y dice, y publicar un mensaje en las redes sociales no es diferente”. Añadió que el acusado había utilizado su anonimato para lanzar “mensajes odiosos y maliciosos pensando que podría esconderse detrás de su nombre de usuario”. Enfatizó que este proceder no logró protegerlo de las repercusiones legales, e insistió en la inaceptabilidad de los delitos de odio tanto en línea como fuera de internet. Para Roberts, el caso evidencia que “no se puede ocultarse tras un perfil en las redes sociales para publicar comentarios viles y difundir el odio”.

La Asociación Inglesa de Fútbol (FA) emitió un comunicado, citado por medios británicos, resaltando que “el caso envía un mensaje claro de que este comportamiento inaceptable no se tolerará, ya sea en persona o en línea, y que estas acciones tienen consecuencias en la vida real”. Este portavoz de la FA expresó también su agradecimiento tanto a la UKFPU como al agente local especializado en fútbol por la minuciosidad demostrada en el abordaje del caso. Asimismo, la FA aseguró que su prioridad es brindar apoyo a Jess Carter y a otras deportistas del equipo nacional expuestas a abusos en línea, comprometiéndose a continuar colaborando con la policía y con otras entidades para asegurar que los autores rindan cuentas.

La futbolista Jess Carter, que sufrió el acoso digital, relató a ITV News el año pasado el impacto emocional que produjeron los mensajes: “Te hace sentir muy pequeña. Te hace sentir que no eres importante, que no vales nada. Te hace dudar de todo lo que haces, no es una situación agradable. No me hace sentir segura para volver al campo. Mi familia también quedó devastada y muy triste”.

Medios británicos reflejaron que el caso generó preocupación entre responsables policiales, dirigentes deportivos y sectores sociales, frente al crecimiento de los insultos y amenazas en internet hacia figuras públicas. Las autoridades subrayaron que la acción judicial en este caso ha reforzado el mensaje contra la impunidad, recalcando la importancia de que los autores de abusos digitales enfrenten las consecuencias de acuerdo a lo estipulado en la ley.

Según consignó la prensa, el juez del Tribunal de Magistrados de Blackburn fijó el 25 de marzo como fecha para la determinación de la pena, tras la aceptación de culpabilidad por parte del acusado tanto en el cargo de comunicaciones maliciosas como en el de tenencia de arma en su propiedad. La resolución del proceso judicial será seguida de cerca por agrupaciones deportivas y de derechos civiles, debido al debate abierto sobre la protección de las personas ante campañas de odio en línea y las respuestas del sistema policial y legal ante estos comportamientos.