El centroizquierda de Países Bajos opta por formar un gobierno en minoría con liberales y democristianos

Rob Jetten, líder del D66, anunció acuerdos preliminares con partidos de corte liberal y democristiano para establecer una administración tripartita sin mayoría, apelando al consenso parlamentario y subrayando el carácter excepcional del pacto en la política neerlandesa

Guardar

Las conversaciones para formar gobierno en Países Bajos han tenido un giro poco frecuente en la política nacional al confirmarse que la nueva coalición gobernará sin mayoría parlamentaria. De acuerdo con la televisión pública NOS, los tres partidos que integrarán el ejecutivo —D66, Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD) y la Llamada Demócrata Cristiana (CDA)— suman exclusivamente 66 de los 150 escaños en la Cámara Baja, un dato que subraya la excepcionalidad del acuerdo sellado, pues los gobiernos sin mayoría inicial son una rareza en el sistema multipartidista neerlandés. La noticia principal la constituye el anuncio de Rob Jetten, líder de D66 y actual favorito para encabezar el gabinete, quien confirmó la voluntad de sellar un acuerdo tripartito y gobernar en minoría.

Según publicó NOS, Rob Jetten informó a través de sus redes sociales sobre la decisión de apostar por una coalición formada por D66, VVD y CDA, destacando tanto la confianza en la fórmula como la intención de fomentar la cooperación. El dirigente indicó que “optamos con confianza por una coalición minoritaria de tres partidos. Trabajamos en planes ambiciosos para Países Bajos y queremos ofrecer amplias oportunidades de colaboración”, frase que recogió NOS a partir del mensaje divulgado en Facebook. Jetten también expresó que espera culminar pronto las negociaciones formales con los socios liberales y democristianos.

El propio Jetten extendió un llamamiento a las diferentes fuerzas políticas del Parlamento y el Senado, invitando además a los ciudadanos, empresas y agentes sociales a “unir fuerzas y resolver juntos los problemas” del país, en lo que supone un claro reconocimiento a la necesidad de alcanzar consensos fuera del bloque gubernamental para llevar adelante la acción ejecutiva. La cadena NOS detalló que, poco antes del mensaje en redes, los líderes de los tres partidos comparecieron brevemente ante la prensa para explicar la decisión y anticipar que la gestión del futuro gabinete supondrá un esfuerzo exigente, aunque mantienen la expectativa de alcanzar sus objetivos.

La posición minoritaria del nuevo ejecutivo implica que cada ley o medida —con especial atención al presupuesto nacional de este año— requerirá el apoyo de actores externos a la coalición, lo que obliga a negociar caso por caso y depender de alianzas cambiantes dentro del hemiciclo. Este esquema difiere del modelo mayoritario frecuente en otros países europeos y representa una fórmula menos habitual en los ciclos políticos neerlandeses, según insistió la televisión pública de Países Bajos.

El proceso previo al acuerdo tripartito ha estado atravesado por desencuentros sobre la composición de la coalición. NOS informó que el VVD, formación liberal anteriormente liderada por el actual secretario general de la OTAN, Mark Rutte, había propuesto la inclusión en el gobierno del partido populista y conservador JA21, opción a la que el D66 se mostró contrario. Por otro lado, D66 buscó una vía alternativa al intentar sumar a la alianza socialdemócrata compuesta por el Partido del Trabajo y los Verdes del GroenLinks (GL/PvdA), pero este acercamiento fue vetado por el VVD, lo que cerró la puerta a una alternativa con mayor presencia progresista.

El resultado de las elecciones legislativas del pasado noviembre otorgó la victoria a D66 por un margen ajustado, desencadenando un extenso periodo de negociaciones políticas para definir el reparto de poder. El acuerdo anunciado este viernes pone fin a las especulaciones sobre la posibilidad de un ejecutivo mayoritario y marca el inicio de una etapa centrada en buscar acuerdos puntuales con diferentes grupos parlamentarios, a lo largo de una legislatura en la que la flexibilidad y el diálogo se perfilan como elementos fundamentales, según reportó NOS.

La perspectiva de un gobierno sin mayoría abre un escenario de incertidumbre sobre la capacidad de aprobar medidas clave para la agenda nacional, dado que el éxito del gabinete dependerá de su habilidad para negociar apoyos adicionales para cada proyecto legislativo, especialmente en áreas sensibles como las finanzas públicas y las reformas estructurales. Tanto analistas como actores políticos consultados por los medios neerlandeses han destacado que la situación obligará a una colaboración interpartidaria más intensa y constante, un elemento al que se refirió el propio Jetten con su invitación a “resolver juntos los problemas” nacionales.

El anuncio del pacto coincide con una fase de transición en la política neerlandesa, marcada por la salida de figuras como Mark Rutte del liderazgo del VVD, y un contexto de fragmentación parlamentaria donde ningún bloque ha conseguido una mayoría cómoda. NOS detalló que la suma de los tres partidos apenas cubre menos de la mitad de los escaños, lo que aumentará la relevancia de las negociaciones tanto formales como informales con otros partidos de la Cámara y el Senado.

El futuro gabinete afronta desafíos inmediatos relacionados con la adaptación a este formato de gestión minoritaria, mientras el país encara reformas identificadas como urgentes por diversos sectores. El comunicado de Jetten y las declaraciones conjuntas de los líderes de VVD y CDA transmitieron un mensaje de determinación y apertura al diálogo, en línea con el planteamiento de alcanzar consensos amplios para avanzar en las prioridades del nuevo ciclo político. Según consignó NOS, la dinámica que se desplegará durante esta legislatura será observada de cerca por sectores tanto nacionales como internacionales, debido a la excepcionalidad del modelo escogido en esta coyuntura por la política neerlandesa.