
El Puerto de Tarragona figura como foco de preocupación entre los agricultores de la región, quienes ven en este recinto un punto estratégico por donde entran productos agrarios extranjeros como vino y arroz. Estos productores sostienen que la calidad de estos bienes importados resulta inferior, lo que, según sus argumentos, pone en duda la seguridad alimentaria en el territorio. Con este telón de fondo, la protesta de este jueves marca un nuevo episodio de presión sectorial sobre las prácticas comerciales internacionales de la Unión Europea. Según informó el medio que cubrió los hechos, alrededor de 70 tractores bloquearon sobre las 10 de la mañana el acceso por carretera al Puerto de Tarragona, en rechazo al acuerdo entre la Unión Europea y los países del Mercosur.
La movilización, convocada por la organización Revolta Pagesa, reunió a un centenar de agricultores provenientes de las comarcas de Tarragona. De acuerdo con lo declarado por Joan Regolf, presidente del Gremi de la Pagesia Catalana, la acción busca prolongarse hasta el lunes próximo, manteniendo así el bloqueo como muestra de rechazo a la ratificación inminente del acuerdo de libre comercio que impulsa Bruselas. Regolf explicó frente a los medios que la oposición a este tipo de acuerdos comerciales trasciende fronteras regionales, afirmando que “no hay nadie en todo el Estado que esté conforme con estos acuerdos, que ponen a los campesinos como moneda de cambio para otras crisis de otros sectores”, según consignó el medio.
La protesta forma parte de un movimiento sectorial más amplio, dado que también se planificaron acciones en otras comarcas como la Alta Ribagorça, el Ripollès y el Segrià, según detalló la fuente original. Las movilizaciones reflejan el malestar persistente entre los trabajadores del campo catalán, quienes, en palabras de Regolf, atraviesan una crisis acentuada por la incertidumbre en torno a su futuro y la percepción de que las decisiones que les afectan se toman “desde despachos políticos” ajenos a la realidad del entorno rural.
Frente a la situación de bloqueo, el Puerto de Tarragona activó su plan de autoprotección en fase de alerta. Fuentes del Port confirmaron al medio la adopción de medidas extraordinarias como el incremento de efectivos de la policía portuaria en los accesos, especialmente en la salida de la A-27, y una coordinación reforzada con Mossos d’Esquadra, Protección Civil y otros cuerpos de seguridad. El objetivo inmediato de estas acciones es garantizar la seguridad tanto de las personas como de las instalaciones en torno al puerto, así como supervisar alteraciones en la circulación y el abastecimiento.
El trasfondo de esta protesta reside en el temor de los agricultores de Tarragona a lo que consideran una competencia desleal propiciada por la entrada de productos extranjeros bajo estándares que a su juicio son menos estrictos que los locales. Según reportó la fuente, los manifestantes destacan que el puerto sirve como eje de distribución de productos provenientes de fuera de la Unión Europea y ven en el acuerdo con Mercosur un riesgo adicional, no solo para la producción agrícola de la zona sino también para la estabilidad de la seguridad alimentaria.
Esta convocatoria amplía las acciones reivindicativas que han caracterizado los últimos años para el sector primario en Cataluña, en el marco de un debate más amplio sobre la sostenibilidad del modelo agrario, la competitividad en el mercado internacional y la protección regulatoria que exigen los productores locales. El acuerdo de libre comercio con Mercosur, impulsado desde Bruselas y previsto para su cierre en los días venideros, constituye en esta coyuntura un punto de conflicto entre las instituciones europeas y los agentes del sector agrícola catalán, de acuerdo con el reporte del medio.