
El Ejército libanés anunció que sus operaciones incluyen la eliminación de artefactos explosivos y túneles en las zonas donde Israel mantiene su presencia militar en el sur del país. Con esto, las Fuerzas Armadas buscan impedir un eventual rearme de los grupos armados en la región y consolidar así el monopolio estatal sobre las armas, de acuerdo con lo estipulado en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y al alto el fuego alcanzado con Israel en octubre de 2024. Según informó el medio Europa Press, las autoridades militares libanesas consideran que han alcanzado de forma “efectiva y tangible” el objetivo de controlar el acceso a todo el material bélico al sur del río Litani, salvo en los pocos puntos que siguen bajo ocupación israelí.
El comunicado emitido por el Ejército de Líbano, reproducido por Europa Press, sostiene que el despliegue militar se expandió en la región sur gracias al plan avanzado de consolidación del control armamentístico. Sin embargo, las fuerzas libanesas subrayaron que, pese a estos avances, Israel no ha retirado por completo a sus tropas, las cuales permanecen en cinco enclaves, dificultando la extensión plena de la autoridad estatal en esas áreas. Además, el Ejército advirtió que los ataques israelíes sobre territorio libanés y las violaciones diarias al acuerdo de cese de hostilidades firmado el 27 de noviembre de 2024 impactan negativamente sobre la capacidad operativa para cumplir los objetivos establecidos.
De acuerdo con el Ejército, las dificultades se ven agravadas por los retrasos en la recepción de equipos militares prometidos a Líbano, lo que, según el comunicado citado por Europa Press, constituye un factor determinante en la lentitud del cumplimiento de las tareas asignadas. Consideran que la solución de estos problemas requiere una “atención urgente y seria”, planteando que la disponibilidad de los recursos militares es imprescindible para completar la consolidación de la autoridad estatal en todo el sur libanés.
Europa Press reportó que el Ejército libanés mantiene su coordinación con la Fuerza Provisional de Naciones Unidas para el Líbano (FINUL) y con los mecanismos internacionales de supervisión del alto el fuego. Las autoridades militares libanesas reiteraron su compromiso de trabajar tanto con FINUL como con instancias internacionales con el fin de asegurar el retorno de la calma a la frontera sur y evitar que la región se utilice de nuevo para el lanzamiento de operaciones militares de cualquier tipo.
El mismo medio detalló que este despliegue y control militar ocurre en un contexto de presiones internacionales crecientes para el desarme del partido-milicia chií Hezbolá, catalogado por Israel y otros países como organización terrorista. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respondió al comunicado del Ejército libanés enfatizando la necesidad del desarme total de Hezbolá. Netanyahu señaló en un comunicado recogido por Europa Press que “el acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos entre Israel y Líbano afirma claramente que Hezbolá debe ser totalmente desarmado”, y agregó que esto es “imperativo para la seguridad de Israel y el futuro de Líbano”. El mandatario israelí calificó los esfuerzos del gobierno y las Fuerzas Armadas libanesas como “un comienzo alentador”, pero los consideró insuficientes y argumentó que la reconstrucción de la infraestructura militar de Hezbolá, con ayuda iraní, demuestra que el problema persiste.
Por su parte, Europa Press consignó que Hezbolá ha rechazado entregar sus armas sin que Israel cumpla previamente con la retirada total de su ejército del territorio libanés. La organización chií planteó, a través de mensajes dirigidos al presidente de Líbano, Joseph Aoun, que la prioridad debe centrarse en exigir que Israel se retire por completo y respete el alto el fuego pactado. Hezbolá también denunció la construcción reciente de un muro israelí más allá de la denominada Línea Azul, frontera reconocida por Naciones Unidas, como una muestra de que la ocupación se mantiene en varias zonas del sur libanés.
De esa manera, según lo publicado por Europa Press, la situación en el sur de Líbano sigue marcada por el difícil equilibrio entre los compromisos internacionales, las demandas de seguridad de Israel y la posición de Hezbolá, todo ello en un contexto de hostilidades periódicas y un frágil alto el fuego. El proceso de consolidación del control estatal sobre el armamento en la región avanza, pero enfrenta obstáculos derivados tanto de la situación militar sobre el terreno como de factores políticos y logísticos vinculados a la cooperación y las relaciones internacionales.