Europa hace equilibrismos para anclar a EEUU a la seguridad de Ucrania mientras repele amenazas a Groenlandia

Mientras Washington intensifica presiones sobre la isla danesa, países europeos exigen compromisos firmes de seguridad para Kiev y discuten planes de protección conjunta, tras la reciente intervención estadounidense en Venezuela y crecientes tensiones por las ambiciones árticas de Trump

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El nombramiento de Jeff Landry, gobernador de Luisiana, como enviado especial para Groenlandia por parte del gobierno estadounidense ha provocado inquietud entre los países europeos, intensificando el debate sobre las ambiciones de Washington en el Ártico y la protección del territorio autónomo danés. Este nuevo movimiento de Estados Unidos ha despertado preocupación sobre las intenciones de la Administración Trump, señalando un incremento en las tensiones diplomáticas dentro de la OTAN y en la relación directa entre Dinamarca y Estados Unidos, según publicó Europa Press.

De acuerdo con lo reportado por Europa Press, el enfrentamiento diplomático surge en un contexto en el que los Estados miembros de la Unión Europea buscan reforzar un compromiso sólido de seguridad para Ucrania, contando con la participación activa de Estados Unidos y el despliegue de una fuerza internacional en la futura etapa posbélica. Los líderes europeos han puesto el acento en la necesidad de que Washington actúe como garante de la seguridad ucraniana, considerando que una ausencia estadounidense minaría la credibilidad del compromiso colectivo frente a futuras agresiones a Kiev.

En este marco, las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de hacerse con el control de Groenlandia por medios militares han multiplicado las tensiones. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, solicitó de manera explícita el cese de amenazas por parte de Estados Unidos hacia el territorio, el cual forma parte de la OTAN y representa un aliado estratégico dentro de la alianza. Francia, representada por su ministro de Exteriores, Jean-Nöel Barrot, sostuvo la necesidad de una respuesta unificada de los socios europeos ante cualquier acto de intimidación vinculado a las ambiciones estadounidenses en la zona ártica. Según publicó Europa Press, Barrot afirmó: “Queremos tomar medidas, pero queremos dar una respuesta conjunta con los socios europeos. Cualquier forma de intimidación, independientemente de cuál sea su origen, es abordada, y estamos preparando una respuesta”.

La tensión política escaló cuando la Casa Blanca reiteró que no descarta el uso del Ejército para cumplir con sus objetivos respecto a Groenlandia, considerando la creciente presencia militar de Rusia y China en el Ártico. La secretaria de prensa Karoline Leavitt comunicó que “el presidente y su equipo están discutiendo una serie de opciones para alcanzar este importante objetivo de política exterior y, por supuesto, utilizar al Ejército estadounidense es siempre una opción a disposición del comandante en jefe”. Fuentes del Departamento de Estado justificaron la postura, indicando que la militarización del Ártico representa una preocupación compartida entre Estados Unidos, Dinamarca y otros miembros de la OTAN.

Ante la alarma generada por las declaraciones y acciones de Washington, la OTAN defendió el principio de defensa colectiva, aplicable tanto en Europa continental como en territorios del Ártico y el Atlántico Norte. El medio Europa Press consignó que la organización recordó que cualquier ataque a un Estado miembro se respondería dentro del marco establecido por la alianza militar, buscando disuadir aspiraciones expansionistas.

En paralelo a estas disputas territoriales, los países europeos afrontan el desafío de asegurar el respaldo de Estados Unidos en una arquitectura de defensa robusta para Ucrania. Durante la reciente cumbre de la Coalición de Voluntarios celebrada en París, representantes estadounidenses como Steve Witkoff manifestaron que los protocolos de seguridad para Ucrania están concluidos, mientras que Jared Kushner avaló la idea de dotar al país con verdaderos mecanismos de disuasión, así como sistemas de protección eficientes una vez concluya la guerra. El acuerdo liderado por Francia y el Reino Unido apuesta por una Fuerza Multinacional y la creación de garantías semejantes al artículo 5 de la OTAN, aunque aún existen dudas respecto a los detalles del compromiso efectivo de Washington. En este sentido, Witkoff expresó: “Creemos que ya hemos terminado con los protocolos de seguridad”. Kushner, según Europa Press, defendió que Ucrania en la etapa posbélica “contará con una sólida capacidad de disuasión y con verdaderos mecanismos de protección para garantizar que esto no vuelva a suceder”.

El debate sobre el papel de Estados Unidos en el escudo defensivo de Ucrania cobra una dimensión adicional por la expectativa de los aliados europeos de que Washington aporte, al menos, asistencia logística e información crítica para verificar el cumplimiento de eventuales acuerdos de alto el fuego y garantizar la protección ante nuevas amenazas.

A las tensiones en el Ártico y en la Europa oriental se suma el reciente antecedente de la intervención militar estadounidense en Venezuela, que concluyó con la detención del presidente Nicolás Maduro, acusado de cargos relacionados con el narcotráfico y trasladado a Estados Unidos para ser juzgado. Europa Press informó que la operación, que involucró cientos de aeronaves y tropas estadounidenses en el terreno, fue objeto de críticas dentro de la Unión Europea. Aunque el peso de la condena varió entre los Estados miembros y Hungría optó por no suscribir la declaración conjunta, sí se registró un llamamiento unánime a actuar con calma y evitar una escalada, al mismo tiempo que se abogó por el respeto al derecho internacional y a la Carta de la ONU.

Tras la intervención, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, manifestó que el desenlace podría abrir la puerta a una transición democrática en Venezuela, en la que la líder opositora María Corina Machado tendría un papel relevante. Europa Press consignó además que España, junto a Brasil, México, Colombia, Chile y Uruguay, emitió otro pronunciamiento en el que se denunció la apropiación externa de recursos naturales o estratégicos de Venezuela y se alertó acerca de las injerencias en los asuntos internos del país tras el operativo estadounidense. Este grupo subrayó: “Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos”.

En este escenario, los líderes europeos combinan gestiones diplomáticas para disuadir acciones unilaterales de Washington en Groenlandia con la búsqueda de garantías concretas para la supervivencia y la defensa de Ucrania, reconociendo que la solidez de estos mecanismos depende en buena medida de la cooperación y el compromiso firme de Estados Unidos. A la vez, la reciente intervención en Venezuela reabre el debate sobre los límites de la acción militar externa y sus repercusiones en socios y territorios aliados, consolidando una atmósfera de inquietud y cautela en las relaciones transatlánticas, mientras se redefine el equilibrio de poder y seguridad tanto en Europa como en el hemisferio occidental.