Bruselas plantea suspender temporalmente aranceles a fertilizantes para aliviar la presión sobre el campo

Tras analizar propuestas para reducir el costo de insumos agrícolas, autoridades comunitarias debaten medidas urgentes para fortalecer la sostenibilidad del sector y garantizar el abastecimiento en Europa ante la persistencia de precios elevados y desafíos derivados de la crisis energética

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Entre los principales puntos debatidos por las instituciones europeas destaca la preocupación por el elevado coste de los fertilizantes, que se mantiene cerca de un 60% por encima de los niveles de 2020, lo que ha llevado a la Comisión Europea a preparar una propuesta para la suspensión temporal de los aranceles aplicados a la importación de estos insumos. De acuerdo con información publicada por la Comisión y recogida por la prensa europea, esta medida se enmarca en una serie de actuaciones destinadas a aliviar la presión sobre los agricultores y fortalecer la seguridad alimentaria del continente ante la persistencia de precios altos y las consecuencias de la crisis energética.

Según detalló el medio de la Comisión Europea tras la reunión informal de ministros de Agricultura de los Estados miembro, la posible suspensión afectaría a los aranceles de la nación más favorecida sobre productos esenciales como el amoníaco y la urea, así como, cuando sea necesario, otros fertilizantes. Maros Sefcovic, comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, subrayó la importancia de que estos productos permanezcan asequibles para los productores: “Mantener los fertilizantes a precios asequibles es fundamental para los ingresos de los agricultores y para la seguridad alimentaria de Europa, lo que requiere tanto diversificar las fuentes de suministro como reforzar nuestra propia capacidad de producción”. Pese a cierta estabilización en los precios, el impacto acumulado de los aumentos continúa generando preocupación sobre la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas.

Luis Planas, ministro español de Agricultura, Pesca y Alimentación, confirmó alineamiento de España con la iniciativa durante la salida del encuentro, refiriéndose a los fertilizantes como uno de los puntos críticos dentro del sistema alimentario europeo. Planas advirtió sobre el riesgo estratégico que representa la dependencia del suministro externo para la producción de alimentos dentro de la Unión Europea, sobre todo en un escenario de persistente volatilidad global.

El medio de la Comisión Europea informó que, además de la posible rebaja arancelaria, se busca acompañar la iniciativa con mecanismos de monitoreo que aseguren que la reducción de costos llegue efectivamente a los productores agrícolas y no quede absorbida en la cadena de intermediación. Christophe Hansen, comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, defendió que el alivio para el sector únicamente será efectivo si los beneficios se trasladan directamente a las explotaciones. Hansen insistió en la doble estrategia de ampliar y diversificar las fuentes de estos insumos, así como en fortalecer la capacidad propia de producción dentro de la Unión, para disminuir la dependencia de terceros países en un contexto internacional caracterizado por la inestabilidad.

Dentro del mismo debate, los ministros participantes examinaron los posibles caminos para la reconfiguración futura de la Política Agraria Común (PAC). Según consignó la Comisión, la atención se centró en la financiación y en el próximo marco financiero plurianual posterior a 2027. El Ejecutivo europeo reconoció la inquietud existente en el sector agrícola frente a la estabilidad de las ayudas y la necesidad de estabilidad a largo plazo para garantizar la viabilidad de las explotaciones.

En paralelo, la Comisión Europea puso sobre la mesa el desafío de mantener la competitividad del sector agrícola en Europa en un entorno de mercados internacionales altamente volátiles y con presión creciente proveniente de importaciones de terceros países. También se remarcó la importancia de asegurar condiciones equitativas para el comercio agroalimentario y de trabajar por una mayor reciprocidad de las normas comunitarias en los intercambios comerciales extranjeros.

El medio comunitario también detalló que la simplificación administrativa se volvió un asunto central en el encuentro, en línea con una de las principales demandas del sector agrícola: la reducción de la carga burocrática y la facilitación de las labores cotidianas en las explotaciones, factor clave para mantener la productividad y competitividad.

La Comisión Europea contextualizó estos debates ante la actual incertidumbre económica global y la necesidad de reforzar la protección del agricultor europeo, considerando que la seguridad alimentaria ocupa un lugar estratégico en la agenda política de la Unión. La organización comunitaria sostuvo que enfrentar los retos derivados de los precios elevados, la volatilidad de los mercados internacionales y la presión de países externos requiere una respuesta coordinada que abarque tanto medidas a corto plazo —como la rebaja arancelaria— como ajustes estructurales en la normativa y los apoyos financieros para el sector.

Los ministros de los Estados miembro y los comisarios Maros Sefcovic, Christophe Hansen y Olivér Várhelyi coincidieron en la relevancia de los acuerdos alcanzados y en la necesidad de mantener un seguimiento constante ante la evolución de los mercados internacionales y el posible impacto de nuevos episodios de crisis energética. Tal como difundió el medio comunitario, las próximas discusiones buscarán traducirse en medidas concretas que permitan preservar la sostenibilidad del sector y el abastecimiento regular de productos alimentarios en Europa.