Israel anuncia la muerte de tres supuestos "terroristas" de Hezbolá en un bombardeo el lunes en Líbano

El ataque contra un vehículo en Sidón, atribuido a fuerzas israelíes, ha reavivado la tensión en la frontera con Líbano tras la muerte de tres integrantes vinculados a Hezbolá, mientras Beirut desmiente la versión de Israel sobre los fallecidos

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El Ejército de Líbano, citado por 'L'Orient-Le Jour', sostuvo que las acusaciones formuladas por Israel sobre la identidad y pertenencia de las personas fallecidas en el reciente ataque aéreo carecen de fundamento. Fuentes de las Fuerzas Armadas libanesas aseguraron que el soldado muerto era Alí Abdalá, miembro de un regimiento anticarro, y negaron que integrara la unidad de Inteligencia ni estuviera vinculado a Hezbolá, tal como afirmó Israel. Según el testimonio recogido por el diario, los acompañantes de Abdalá podrían haber sido familiares o conocidos de su localidad, desacreditando la versión israelí.

De acuerdo con lo reportado por el medio Europa Press, la tensión en la frontera entre Israel y Líbano se ha reactivado después de que el Ejército israelí admitiera haber realizado un bombardeo contra un vehículo que transitaba entre Aqtanit y Quneitra, en las inmediaciones de Sidón. El ataque, producido el lunes y anunciado públicamente al día siguiente, tuvo como resultado la muerte de tres personas identificadas por Israel como supuestos integrantes de la organización chií Hezbolá, a quienes describe como “terroristas”. En una comunicación oficial difundida en la red social X, portavoces de las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron que los fallecidos estaban preparando “ataques terroristas” y trataban de “reconstruir infraestructura terrorista” en el sector.

El comunicado israelí sostiene que uno de los muertos formaba parte de una unidad de Inteligencia dentro de las Fuerzas Armadas libanesas y que los otros eran combatientes de Hezbolá, uno de ellos con responsabilidades en defensa aérea. Si bien el gobierno israelí no proporcionó identidades, insistió en que la operación se dirigió contra objetivos de la milicia chií y que el ataque se justificó por actividades hostiles atribuidas a esa organización en territorio libanés.

Frente a estas afirmaciones, tanto las autoridades militares de Líbano como representantes locales desmintieron las informaciones difundidas por Israel y calificaron de injustificadas las declaraciones sobre la pertenencia de las víctimas a grupos armados. El Ejército libanés no solo rechazó la interpretación israelí, sino que también negó cualquier vínculo entre el soldado fallecido y Hezbolá o servicios de Inteligencia, reiterando que el militar formaba parte de una unidad anticarro regular.

El medio Europa Press recordó que el ataque se produjo a pesar de la vigencia del alto el fuego acordado en noviembre de 2024 entre Israel y Hezbolá, tras episodios de violencia sostenida originados a raíz de los ataques del 7 de octubre de 2023. Ese pacto establecía el repliegue de las fuerzas tanto israelíes como de las milicias chiíes del sur de Líbano, con el objetivo de reducir el riesgo de nuevos enfrentamientos. Pese a ello, según reportó Europa Press, el Ejército israelí mantiene operativos cinco puestos militares dentro del territorio libanés, circunstancia que ha sido objeto de críticas constantes por parte del gobierno libanés y de Hezbolá, los cuales exigen la retirada definitiva de esas posiciones.

El gobierno de Israel ha justificado la continuidad de sus operaciones en territorio de Líbano alegando que todas sus acciones se orientan a neutralizar amenazas surgidas de miembros de Hezbolá y a prevenir nuevas incursiones o ataques contra su seguridad. En su interpretación, estas operaciones no implican una quiebra del alto el fuego pactado, una postura contraria a la sostenida por Beirut y la cúpula de la milicia chií, que consideran esas intervenciones como incumplimiento del acuerdo y actos de agresión.

Europa Press consignó además que Naciones Unidas ha formulado objeciones a estos ataques, señalando que los mismos deterioran la estabilidad en la región y ponen en peligro la vigencia de la tregua. Estas manifestaciones coinciden con la posición de las autoridades de Líbano y del liderazgo de Hezbolá, quienes han denunciado repetidamente los impactos negativos de la presencia militar israelí y de las acciones armadas en el sur del país.

Mientras tanto, no se ha difundido información oficial por parte de Hezbolá respecto a los nombres de los fallecidos ni sobre los motivos por los cuales se desplazaban en el vehículo atacado. La ausencia de una versión oficial por parte del grupo armado mantiene abierta la disputa sobre la verdadera identidad y función de las víctimas en el contexto del bombardeo.

Según Europa Press, la controversia en torno a este incidente ha vuelto a poner de manifiesto la fragilidad del alto el fuego en el sur de Líbano y el riesgo constante de una escalada en la confrontación entre Israel y Hezbolá. Las posiciones encontradas acerca de la legitimidad y los objetivos de las operaciones militares reflejan la persistencia de la tensión en la frontera y las dificultades inherentes a la implementación de acuerdos de cese de hostilidades en una zona caracterizada por décadas de enfrentamientos y desconfianza mutua.