La introducción temprana de alimentos ayuda a prevenir la alergia alimentaria, destacan expertos

Introducir productos potencialmente alergénicos en la dieta infantil desde los primeros meses y mantener su consumo habitual, según sociedades científicas, puede disminuir el peligro de reacciones adversas, siempre priorizando la lactancia materna y evitando restricciones injustificadas

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La revisión de varios estudios recientes ha puesto de manifiesto una disminución de los casos de alergia alimentaria mediada por inmunoglobulina E (IgE) tras modificarse las recomendaciones sobre la introducción de alimentos en la dieta infantil. Esta tendencia, observada tras la adopción de pautas que aconsejan la introducción temprana de ciertos productos potencialmente alergénicos en los primeros meses de vida, constituye el eje de las estrategias preventivas impulsadas por entidades científicas. Según destacó la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), esta aproximación ofrece las mayores garantías para limitar el desarrollo de alergias alimentarias en la infancia.

De acuerdo con lo informado por la SEICAP, introducir de forma precoz alimentos que suelen provocar alergias, como cacahuete, frutos secos y huevo, y asegurar que se mantenga su consumo periódico en preparaciones adaptadas a la edad, figura entre las medidas más recomendadas. Los especialistas han aconsejado iniciar este proceso a partir de los cuatro o seis meses de edad, sin demorar la alimentación complementaria. “Aunque el beneficio se demostró inicialmente en lactantes de alto riesgo —por ejemplo, con eccema grave y/o alergia al huevo—, las directrices más recientes sugieren estas pautas para todos los lactantes”, detalló Javier Torres Borrego, presidente de la SEICAP.

El medio apuntó a la publicación de un estudio en 'Pediatrics' que asoció la introducción temprana de alimentos alergénicos con una reducción en la incidencia de alergia alimentaria IgE, respaldo que facilita la extensión de las recomendaciones a la población infantil en general. Según consignó el medio, la prevención no se restringe al momento de la introducción de los productos, sino que depende de la frecuencia y continuidad de su presencia en la dieta. El doctor Torres señaló que tras confirmarse la tolerancia a un alimento es esencial consumirlo de manera habitual, recomendando una ingesta de varias veces por semana para consolidar la tolerancia adquirida. Además, señaló que, en aquellos hogares donde no se prevé la inclusión constante de un alimento, resulta preferible no añadirlo a la dieta para evitar exposiciones aisladas que puedan provocar reacciones posteriores.

En cuanto a la alergia a la proteína de leche de vaca, la SEICAP basó sus recomendaciones en la guía de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI), que no apoya el uso de fórmulas parcialmente o extensamente hidrolizadas con el propósito de prevenir la alergia. Además, el medio referenció una revisión publicada en 'The Lancet Child & Adolescent Health', donde se recopila evidencia sobre el papel de la exposición irregular a la leche de vaca: la suplementación ocasional con fórmulas podría incrementar el riesgo de alergia a esta proteína.

Por este motivo, en los casos donde se realiza alimentación artificial o mixta, los alergólogos recomendaron inclinarse por fórmulas estándar de leche de vaca y mantener un consumo regular diario, evitando así la pérdida de tolerancia que podría derivarse de una administración inconsistente. La SEICAP hizo un llamamiento a los pediatras para reservar el uso de fórmulas ‘confort’, anticólico o antiestreñimiento a los casos con síntomas específicos, evitando su utilización como primera elección en ausencia de indicaciones clínicas claras.

La doctora Natalia Molini Menchón, vocal de la SEICAP, destacó la importancia de priorizar la lactancia materna, y en los casos donde sea necesario complementar la alimentación de bebés lactantes, sugirió evaluar diferentes alternativas antes de recurrir a la introducción ocasional de fórmulas estándar de leche de vaca. Molini Menchón aconsejó que la madre mantenga una dieta variada y libre de restricciones injustificadas. Para quienes elijan la lactancia artificial o mixta, insistió en la necesidad de garantizar el consumo regular del alimento y de evitar la suplementación esporádica, procurando así un entorno alimentario que minimice los factores de riesgo de alergia.

La SEICAP recalcó que el momento escogido para presentar un alimento y la regularidad en su administración resultan aspectos clave para fortalecer la tolerancia y prevenir efectos adversos en la salud infantil. La evidencia acumulada apoya la revisión de recomendaciones previas que planteaban retrasar la inclusión de ciertos productos, orientando actualmente a familias y profesionales sanitarios a adoptar una postura más activa en la diversificación de la dieta infantil, siempre bajo supervisión y con la lactancia materna como primera opción, cuando sea posible.