Detenidas 28 personas en Michoacán (México) en una operación contra la ola de violencia entre cárteles

Patrullajes especiales, inspecciones sorpresivas y decomisos múltiples se desplegaron en municipios con mayor riesgo tras el asesinato del edil de Uruapan, mientras la coordinación federal y estatal intensifica acciones para frenar la reorganización criminal y los desplazamientos forzados

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La selección de seis municipios de Michoacán como prioridad para intervenciones de seguridad se basó en la persistencia de incidentes violentos, migración forzada de habitantes y la identificación de rutas empleadas para el tráfico de armas y el desplazamiento de integrantes de bandas armadas. Según publicó el medio que ha monitoreado el conflicto, este contexto motivó el refuerzo de patrullajes y la ejecución de operaciones sorpresa, junto con una serie de aseguramientos de armas, explosivos y vehículos, como parte de la respuesta de las autoridades tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo. La estrategia más reciente de vigilancia intensificada en accesos a comunidades y puntos de salida estratégicos coincide con la detención de 28 personas y con la incautación de recursos materiales en el marco de una ofensiva que da seguimiento al aumento de asesinatos y desplazamientos forzados en la entidad.

De acuerdo con la cobertura del medio, el despliegue actual forma parte de una nueva etapa de seguridad en localidades como Nuevo San Juan Parangaricutiro, Villa Madero, Apatzingán, Buenavista, Tomatlán y Zitácuaro, lugares donde se han detectado patrones delictivos renovados y una mayor movilidad de integrantes de células criminales. Esta intervención conjunta entre fuerzas federales y estatales resultó en el aseguramiento de siete armas largas, más de 400 cartuchos, 27 cargadores, 18 artefactos explosivos caseros y alrededor de 20 vehículos con antecedentes por delitos, según informó la fuente mencionada. El volumen de armamento y explosivos incautados evidencia la escala de la amenaza que enfrentan las autoridades al intentar contener la reorganización de grupos involucrados en actividades ilícitas.

El aumento de la violencia, especialmente a raíz de la muerte del edil de Uruapan, llevó a una revisión general de los dispositivos de seguridad en Michoacán y a la reorganización táctica de las operaciones estatales y federales, reportó el medio. Desde la implementación de la nueva estrategia, el número de detenidos relacionados con el crimen organizado se elevó a 241, mientras que el ritmo de detenciones en las zonas de mayor riesgo promedia siete personas por día, según cifras del Gabinete de Seguridad consignadas por el mismo medio.

El llamado Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, al que hace referencia el informe, orienta el amplio despliegue de efectivos federales y estatales y la actualización de los protocolos de intervención. La iniciativa busca frenar el avance de células delictivas luego de una serie de enfrentamientos entre fracciones de organizaciones criminales. La fuente señala que la actualización de medidas preventivas y operativas tiene como fin responder a las amenazas latentes y robustecer la capacidad institucional, en un contexto donde los desplazamientos forzados y las extorsiones han alterado la vida cotidiana en varios municipios.

El papel de la oposición también figura en el reporte del medio, dado que representantes de estos sectores retomaron reclamos previos efectuados por el alcalde asesinado, quien había solicitado protección antes de su homicidio sin que se le suministrara una medida preventiva adecuada. Estos actores han exigido del gobierno un incremento en la cobertura y la frecuencia de los operativos, enfocados en las regiones donde persisten amenazas directas, cierre de comercios y actos de intimidación tanto hacia empresarios como al personal educativo local.

El Gabinete de Seguridad, según consignó el medio, estructuró su respuesta en dos líneas de acción principales: el despliegue constante de militares y la ejecución táctica de operativos fundamentados en inteligencia criminal. Entre los mecanismos adoptados destacan los controles vehiculares y las inspecciones sin preaviso, medidas clave ante la capacidad de adaptación demostrada por los grupos delictivos. Esta colaboración entre distintos niveles de fuerza pública se consolidó como una herramienta para el aislamiento y la contención de la actividad criminal.

Las autoridades, en declaraciones recopiladas por la misma fuente, afirmaron que el personal asignado a labores de supervisión y respuesta en campo ha accedido a formación específica sobre actuación frente a emergencias violentas. Las acciones de vigilancia permanente abarcan además principales enclaves sociales y económicos, buscando delimitar las rutas logísticas empleadas por los grupos responsables de extorsión y desplazamientos internos. Dentro de esta estrategia, la implementación de programas de apoyo a la población desplazada y la reactivación de la economía local figuran como medidas complementarias ante las consecuencias de la violencia.

La permanencia de amenazas y la resiliencia de las estructuras criminales representan retos continuos para la administración estatal y federal, según describe el informe. La concentración de dispositivos en los corredores viales utilizados para el transporte ilícito apunta a anticipar los movimientos de estas organizaciones, así como impedir su propagación o fragmentación dentro del territorio michoacano. Autoridades precisaron que las acciones inmediatas están orientadas a debilitar la base operativa de las bandas y a recuperar el control sobre sectores donde se ha registrado violencia de manera reiterada.

Según la fuente, la estrategia actual en Michoacán contempla ajustes periódicos en función a la evaluación de incidentes y al monitoreo de tendencias delictivas, buscando adaptar el despliegue territorial a las mutaciones de los grupos armados enfrentados. El reforzamiento de la observación en accesos principales busca cortar la posibilidad de que se abran rutas alternativas para la movilización de miembros y recursos armamentísticos.

Representantes del Gabinete de Seguridad recogidos en el reporte reafirmaron la voluntad de mantener la presencia policial y militar de forma continua, con la expectativa de restablecer condiciones normales en materia económica y educativa en los municipios más afectados. La cooperación estrecha entre organismos federales, estatales y autoridades municipales ha sido definida como clave para evitar el fortalecimiento de las redes ilícitas y encaminar el restablecimiento del orden en la región.

El balance oficial de las últimas intervenciones, según comunicó el medio, incluyó la consolidación de mecanismos de monitoreo sobre transeúntes, vehículos y rutas consideradas prioritarias, con el propósito de limitar el margen de operación de los grupos delictivos. Las tácticas desplegadas están sujetas a análisis constantes debido a la perubahan de métodos de los actores criminales en respuesta a la presión institucional.

La importancia de establecer controles estructurados en áreas y corredores de alto riesgo ha cobrado mayor relevancia en el marco de las nuevas dinámicas observadas entre los grupos en pugna. El medio destacó que las autoridades han enfatizado en la necesidad de incrementar la coordinación interestatal y federal, trabajando de manera integral para frenar la reorganización de organizaciones criminales y avanzar hacia la recuperación de la gobernabilidad y la seguridad pública en Michoacán.