Bangkok, 28 oct (EFE).- Un tribunal de Tailandia desestimó este lunes el caso sobre una matanza ocurrida en 2004, que causó 85 muertos en el sur de Tailandia, al prescribir los delitos de los que se iba a acusar a 14 personas, incluidos varios militares y policías retirados.
Los exfuncionarios, incluido el por entonces jefe del distrito de Tak Bai (región sureña de Narathiwat, donde ocurrió la matanza), se encontraban desde hace meses fuera del país para evitar ser llevados ante la Justicia y se les acusara de manera formal.
El plazo para presentar la acusación expiraba la medianoche del 25 de octubre, fecha en la que se cumplía el veinte aniversario del incidente. Este lunes, un tribunal de la sureña provincia de Narathiwat celebró una vista para finalmente desestimar el caso al no poder hacer efectiva la acusación.
"Durante 20 años, los sucesivos gobiernos tailandeses no han logrado procesar a los responsables de las horribles muertes ocurridas en Tak Bai. Sin embargo, las víctimas de esta violenta represión y sus familias nunca han abandonado su búsqueda de justicia", indicó en un comunicado Sunai Phasuk, investigador para Asia de Human Rights Watch.
Los hechos ocurrieron el 25 de octubre de 2004, cuando la Policía disolvió violentamente una manifestación en Tak Bai, donde existe una insurgencia musulmana armada que busca la independencia de Tailandia.
Siete personas murieron por disparos de las fuerzas de seguridad y otras 78 fallecieron asfixiadas en el interior de camionetas de la Policía mientras eran trasladadas a un centro de detención militar.
Los hechos tuvieron lugar durante el gobierno del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, cuya hija, Paetongtarn Shinawatra, se convirtió en dirigente de Tailandia en agosto.
La dirigente emitió el pasado jueves una disculpa pública al reconocer que no han podido llevar ante la justicia a los responsables.
"Estoy profundamente entristecida por lo sucedido y pido disculpas en nombre del gobierno", dijo Paetongtarn frente a los medios.
La matanza de Tak Bai ocurrió nueve meses después de que la insurgencia musulmana del sur del país retomara la lucha armada, que desde entonces ha ocasionado más de 7.600 muertos, según los datos de la organización Deep South Watch.
Los atentados con armas ligeras, asesinatos y con explosivos en Pattani, Narathiwat y Yala han sido una constante durante más de una década en esta conflictiva región, a pesar del despliegue de la declaración del estado de excepción desde julio de 2005.
Los insurgentes denuncian que sufren discriminación por parte de la mayoría budista del país y exigen la creación de un Estado islámico que integre estas tres provincias, que configuraron el antiguo sultanato de Pattani, anexionado por Tailandia hace un siglo. EFE
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