Sexo durante el duelo: no hay un "demasiado pronto" ni "demasiado tarde"

De repente ya no está más ese ser cuyas arrugas y lunares uno conocía de memoria. El aroma que uno tanto amaba. Piel sobre piel, intimidad, sábanas revueltas. Todo eso falta. ¿Qué significa para la propia sexualidad cuando se muere la pareja?

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Infobae

De repente ya no está más ese ser cuyas arrugas y lunares uno conocía de memoria. El aroma que uno tanto amaba. Piel sobre piel, intimidad, sábanas revueltas. Todo eso falta. ¿Qué significa para la propia sexualidad cuando se muere la pareja?

El profesor de teología Traugott Roser, de la Universidad de Münster en Alemania, explica en esta entrevista por qué de ninguna manera es abstruso que en épocas de duelo la líbido siga funcionando.

dpa: ¿Por qué el sexo en época de duelo es un tema tan tabú?

Traugott Roser: Tiene que ver con las ideas tradicionales de cómo debe ser un duelo. También las tenemos en nuestra cultura. Por ejemplo, la regla de mantener un año de luto, en el que el viudo o la viuda debe vestirse de negro para así dar a entender a través de la ropa que no está "disponible".

En relación a este año de duelo, también hay que tener en cuenta el origen del mismo. Antes se debía a que aún podían venir niños al mundo. Entonces, tenía que estar claro si estos tenían derechos sobre la herencia de la persona fallecida.

Otro punto: muchas personas tienen la imagen en la cabeza de que el duelo por una persona expresa la calidad del amor. Entonces la duración de la fidelidad -también sexual- es una prueba de la profundidad del amor. O, al revés: se cree que quien pronto coquetea o se relaciona con otro, posiblemente no amó realmente a la persona fallecida.

dpa: ¿Qué implica para la propia sexualidad cuando se pierde al compañero o la compañera?

Roser: La sexualidad es una expresión de la existencia humana. Y no se trata solo de relaciones sexuales. También tocamientos, caricias, sensualidad forman parte de eso.

En el momento en que en una relación uno de los dos muere no solo falta la persona con la que charlo durante el desayuno. También falta el cuerpo al lado mío en la cama. Mi cuerpo está acostumbrado al contacto con el otro. Si uno de los dos muere, se interrumpe esa comunicación.

Pero lógicamente aún persisten la excitación y las necesidades sexuales. Solo que caen al vacío. Eso para muchos dolientes es un proceso muy doloroso. Es como perder un lenguaje.

dpa: Las necesidades sexuales persisten. Tras cierto tiempo, uno posiblemente se siente preparado para entablar una relación con otra persona. Eso, al principio, no es fácil desde el punto de vista emocional, ¿verdad?

Roser: En investigaciones, los afectados relatan que está vinculado con mucha vergüenza. Que es muy difícil incluso hablar con alguien sobre eso.

Ya para uno mismo es difícil de asumir: "Aún tengo necesidades sexuales, pero mi compañero murió hace no tanto tiempo. ¿Cómo es posible?". Es una contradicción en los sentimientos, y esta es difícil de soportar para los afectados.

A ello se suma que el duelo desordena todo el cuerpo. También la función hormonal. Y en ese contexto puede ocurrir también que aparezcan deseos o sentimientos sexuales llamativos con los que uno no sabe cómo manejarse.

dpa: ¿Qué es lo que hace tan díficil manejarlos?

Roser: A muchas personas les falta el lenguaje para ello. Nunca aprendieron a hablar sobre sexo. ¿Cómo formulo esto que me ocupa o que me confunde frente a otra persona?

Y lógicamente también: ¿con quién puedo hablar sobre esto? Con los hijos generalmente no, ya que con ellos tampoco se hablaba antes sobre el sexo mantenido con la persona fallecida.

dpa: Es decir que si los afectados hablan sobre sus sentimientos y pensamientos es ya un gran paso. ¿Cuál es entonces la mejor reacción de un tercero en esta situación?

Roser: Como persona ajena lo más importante es dar a entender al doliente que lo que siente es completamente normal, que no hay nada extraño en ello. Y no directamente después de la muerte, pero tras un tiempo se le puede preguntar: "¿Cómo estás llevando el duelo, las necesidades físicas, la cama vacía? ¿Quieres hablar sobre eso?".

Se deberían evitar comentarios como "¿no te parece un poco pronto?" cuando aparece una persona nueva con la que la persona doliente se encuentra. Es importante no hacer una valoración directa con un tono crítico.

Hay alternativas mejores como: "¿Qué debería suceder para que sea una noche bonita para ti si sales hoy con alguien? ¿A qué le tienes miedo?". Es importante hablar abiertamente, sin emitir juicios.

Lo que no hace bien son las reglas, también en el sentido contrario: "¿Cómo? ¿Sigues vistiéndote de negro?" o "Es hora de que vuelvas a salir con gente". Eso, dicho sin filtro o sin haber sido preguntado, es poco empático y no ayuda en absoluto.

dpa