Luxemburgo: breve visita a Esch, Capital Europea de la Cultura

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ARCHIVO - Pasado y futuro:
ARCHIVO - Pasado y futuro: los antiguos altos hornos junto al moderno centro de innovación de Esch. Foto: Bernd F. Meier/dpa

El hecho de que este año le toque ser Capital Europea de la Cultura se celebrará en Esch, Luxemburgo, con música, magia lumínica y bailes. Pero sin fuegos artfificiales. "Eso no sería sostenible", acota Francoise Poos.

La experta en estudios culturales planea el amplio programa con unos 2.000 eventos en una región marcada por la industria pesada con mineras, fundiciones de hierro y acerías, que en el futuro quiere ser verde. Ese contraste busca atraer a los turistas.

El año como Capital Europea de la Cultura comienza oficialmente el 26 de febrero de 2022. Esch-sur-Alzette y otras 18 comunidades en el sur de Luxemburgo y la vecina Francia ostentarán el título. Lo comparten con Kaunas en Lituania y Novi Sad en Serbia.

En Esch, los organizadores tomaron la palabra "remix" como concepto general de las multifacéticas actividades. Se refieren así a la constante transformación de la región con un total de 200.000 habitantes, en Luxemburgo y en las ocho comunidades francesas vecinas de la Communauté de Communes Pays Haut Val d'Alzette.

La región de la tierra roja

Durante años, minas y trafagadores marcaron la zona. Hoy ambos pertenecen a un pasado, que comenzó a mediados del siglo XIX con la explotación industrial del mineral de hierro. Un elevado porcentaje de hierro en la tierra se tiñe de rojo con la humedad y la oxidación. Por eso, esta zona en el sur del Gran Ducado de Luxemburgo es conocida como "región de la tierra roja".

En aquel entonces, Esch pasó en poco tiempo de ser un pueblo de unas mil almas a una localidad con 30.000 habitantes. Los inmigrantes provinieron de Polonia, Alemania e Italia y, a partir de los años 60, también de Portugal.

No fueron bancos, prestadores de servicios financieros, grupos de telecomunicaciones o gigantes de Internet los que le dieron la actual prosperidad a los aproximadamente 650.000 habitantes de Luxemburgo. Más bien fueron trabajadores de minas y fundiciones los que a lo largo de muchas generaciones sentaron las bases de la buena y muchas veces cara vida de hoy.

Recorrer la historia de la región

El nuevo Minett Trail, un sendero de 90 kilómetros de largo, llevará a las minas y plantas siderúrgicas de antaño. Irá desde el pequeño pueblo de Clemency en el noroeste de la región hasta el nudo ferroviario de Bettembourg.

De noche, los senderistas podrán alojarse en once albergues a lo largo del camino. Una escuela, una central abastecedora de agua, una cabaña de madera y un vagón de tren están siendo arreglados y equipados para ello estos días. Estos albergues poco comunes estarán disponibles desde abril de 2022, aunque sin oferta de comidas.

En el sendero se alterna la naturaleza con los antiguos alojamientos de los mineros. Se atraviesa, por ejemplo, el idílico pueblito de Lasauvage en el Crosnière-Bachtal. En Esch-Belval, la ruta pasa delante de la acería de ArcelorMittal, donde más de 1.000 empleados producen paredes de tablestacas y vigas de acero. El ayer y el hoy, en un mismo camino.

El regreso de la naturaleza

Unos doce kilómetros más y los senderistas podrán ingresar a bosques repletos de hayas y robles. ¡Qué contraste! Hasta entrados los años 60, aquí en Ellergronn se explotaba mineral. Hoy en día, la pradera de valle es una de las seis zonas clave de la Reserva de Biosfera de Minett. Fue conformada en octubre de 2020 y es la única del país.

"Las personas destruyeron mucho con la minería. Algunas zonas se veían como un paisaje lunar", dice Yann Logelin, portavoz de la reserva. Pero cuando las minas cerraron, la naturaleza recuperó terreno. Tritones crestados, lagartos ágiles y lagartijas roqueras viven en los bordes de los pozos de las minas. Se relevaron 28 tipos de orquídeas. Y mariposas, murciélagos, alondras y gatos monteses encontraron aquí su espacio vital.

Una parada obligada para aficionados a los trenes

La cultura industrial en el país de la tierra roja se preserva como un capítulo de la historia regional. En Ellergronn, el centro de protección de la naturaleza y el Museo Minero de la Mina Cockerill son vecinos directos. En Fond-de-Gras, el sendero lleva al Museo Industrial y Ferroviario Minett Park con locomotoras a vapor, el histórico Train 1900 y el tren minero Minièresbunn.

Transformación y grandes cuestiones

En ningún otro lugar de la región queda tan en evidencia la drástica evolución de la industria pesada a la moderna sociedad de conocimientos y de servicios como en el barrio Belval de Esch. Dos altos hornos, que dejaron de funcionar a fines de los 90, se levantan hacia el cielo. Hoy son destacados monumentos a la industria.

Por lo demás, en este vecindario hay centros de investigación, start-ups, una universidad, una biblioteca, oficinas administrativas, bancos, cafés, restaurantes de fast food, el salón de eventos Rockhal y la nueva estación de tren Belval-Université.

En el futuro, en el barrio de Esch-Belval vivirán 7.000 personas y trabajarán unas 20.000. La transformación de Belval es como un modelo para la Capital Europea de la Cultura.

Sus organizadores proponen cuestiones a discutir y resolver: ¿cómo podemos ser los europeos ante los desafíos globales del cambio climático y la migración? ¿Cómo conviviremos de este lado y de aquel de las fronteras nacionales que ya no se perciben?

Hasta 145.000 personas de Francia y Alemania cruzan diariamente la frontera para trabajar en Luxemburgo, con los consiguientes atascos y la contaminación del medio ambiente.

Algunos de los eventos y proyectos que tendrán lugar en las 19 comunas se ocuparán exactamente de estas cuestiones en este año como Capital Europea de la Cultura.

dpa