En bici, a pie o en buque: alternativas a viajar en avión

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HANDOUT - Viajando en bicicleta
HANDOUT - Viajando en bicicleta solo se lleva lo realmente necesario. Foto: Lars Schneider/Ortlieb/pd-f/dpa - ATENCIÓN: Sólo para uso editorial con el texto adjunto y mencionando el crédito completo

¿Volar el mismo día de un extremo al otro del mundo? El avión ha hecho posible llegar a lugares que se encuentran a miles de kilómetros de distancia en poco tiempo.

Sin embargo, cada vez más turistas piensan que al viajar de este modo se están perdiendo una parte importante de las travesías. Por lo tanto, prefieren recorrer largas distancias en bicicleta, en un barco portacontenedores o incluso a pie para obtener una auténtica sensación de distancia y experimentar otras vivencias, además de desplazarse por el mundo de manera más respetuosa con el clima.

Por otro lado, descartar el avión también implica mucho más tiempo, y -a menudo- sacrificar la comodidad.

A continuación, dpa presenta varias alternativas y experiencias muy personales de viajes por el mundo sin avión: 

1. A pie y con una mochila a cuestas se descubren nuevos senderos

"Cuando empecé, las dimensiones del camino me impresionaron", resalta Rebecca Maria Salentin. Ella recorrió a pie los 2.700 kilómetros del Camino de la Amistad (EB), que separan la ciudad alemana de Eisenach de la capital húngara, Budapest. Cuenta que en algunos momentos fue duro. Caminar constantemente significa también hacerlo bajo la lluvia o a través de paisajes monótonos.

Al principio, Salentin tenía muchos miedos: a los animales, a las tormentas, al bosque oscuro y a los días de soledad. Pero no quiso dejar que sus preocupaciones la detuvieran.

La caminante señala que no es posible desprenderse de las propias dudas, miedos y manías. Pero que, a cambio, uno se fija mucho más en las cosas bonitas que depara el camino.

"Me he dado cuenta de que soy mucho más fuerte de lo que pensaba. Después de unas tres semanas a pie ya te ha pasado por la cabeza todo lo que molesta. Entonces se establece un equilibrio interior", apunta.

Salentin cuenta que lo que más le gustó de la experiencia no solo fue la gente que conoció en el camino, sino también los amigos que la apoyaron y la acompañaron en algunas de sus etapas. Su libro sobre la larga caminata lleva el nombre de este club de la amistad: "Klub Drushba".

- Confort: Salentin reconoce que después de una semana en el bosque y con todo el equipaje a cuestas, siempre agradecía mucho poder darse una ducha caliente y ponerse ropa limpia.

- Costos: bajos, si se viaja con tienda de campaña y se cocina uno mismo.

- Distancia: un promedio de 25 kilómetros diarios.

- Sostenibilidad: ideal, si se viaja en tren hasta el punto de salida y desde el de llegada.

- Factor de aventura: muy alto. Osos, lobos, pasos de montaña escarpados, naturaleza salvaje y tormentas eléctricas la acompañaron durante la travesía.

- Consejos sobre el equipamiento: llevar una colchoneta inflable gruesa para dormir bien y unos pantalones que eviten la fricción entre los muslos.

2. Aventura sobre dos ruedas: lo que importa en un viaje en bicicleta

Para David Kossmann, de la plataforma sobre ciclismo pressedienst-fahrrad, renunciar al avión significa sobre todo asumir responsabilidades. "La secuela ecológica de los vuelos es enorme", señala.

Kossmann considera que los viajes en bicicleta son una alternativa óptima, ya que es una forma muy armónica de desplazarse. "Para muchos, el ciclismo es la velocidad justa para el alma. En la carretera se conoce a la gente de otra manera. Muchos ven que viajas con poco equipaje y te quieren ayudar", señala con énfasis. 

También Frank Hofmann, de la Asociación Alemana de Ciclistas (ADFC), promueve las vacaciones en bicicleta. Destaca que esta satisface muchos deseos y expectativas: desacelerar del trajín cotidiano, vivir la experiencia de la naturaleza y la cultura o promover la salud física y mental.

Si se viaja con otras personas, Kossmann recomienda que se acuerden claramente las expectativas y prioridades de antemano. ¿Qué distancia se quiere y puede recorrer juntos en un día? ¿Cuántos lugares de interés se quieren ver?

- Confort: depende en gran medida del destino, del tiempo de viaje y del nivel de comodidad de las pernoctaciones entre las etapas.

- Precio: a menudo no hay costos de transporte, pero primero hay que invertir en una bicicleta y un equipo apropiados.

- Distancia: entre 30 y 130 kilómetros por día.

- Sostenibilidad: muy baja huella de CO2.

- Factor de aventura: bastante alto, ya que nada lo separa a uno del entorno y el clima. A menudo se requieren cambios espontáneos de plan.

- Sugerencia de equipamiento: prever una función de carga en el dinamo de buje, permite cargar el teléfono móvil y el navegador por satélite si no hay una toma de corriente al alcance.

3. Viajes en barco: cruzar el mar en un buque portacontenedores

Leonore Sibeth y Sebastian Ohlert recorrieron 97.000 kilómetros en 34 meses sin volar ni una sola vez. Querían viajar despacio para tener una sensación de distancia y experimentar cómo cambia el paisaje, la lengua y la comida. En su blog Eins2frei.com describen cómo se desplazaron de Augsburgo a México en los primeros dos años.

Sibeth y Ohlert recorrieron miles de kilómetros en tren y autobús. En Asia Central también hicieron a menudo autostop, en Kirguistán se trasladaron a caballo por las montañas y al llegar a Vietnam decidieron comprar bicicletas. Cuando llegaron a la costa oriental de China se plantearon si debían cruzar el Pacífico o volver a casa. Decidieron cruzar a América.

Con varios meses de antelación compraron billetes para un barco de contenedores con destino a México. Recorrieron 13.500 kilómetros a través del Pacífico en 18 días.

"Hay agencias de viajes en internet especializadas en este tipo de viajes o se puede contactar directamente con las navieras", explica Sibeth. Algunas rutas, sin embargo, no se navegan con tanta frecuencia, como el barco de China a México, que solo hacía la travesía cada tres meses.

Los aventureros apenas sufrieron mareos. El tamaño del portacontenedores ayudó a que el viaje transcurriera tranquilamente la mayor parte del tiempo. Más agotadores fueron los cambios de hora. Cada dos días Sibeth y Ohlert llegaban a una nueva zona horaria. En ningún momento sintieron aburrimiento.

"Siempre nos permitían subir al puente, podíamos observar a los animales e incluso dábamos una vuelta por la sala de máquinas de vez en cuando", cuenta Sibeth.

- Confort: las cabinas y los baños individuales son muy cómodos.

- Costos: unos 100 euros (unos 114 dólares) por día y por persona.

- Distancia: un promedio de 800 kilómetros al día.

- Sostenibilidad: elevadas emisiones contaminantes, pero por persona menos emisiones de CO2 que en avión.

- Factor de aventura: alto, por estar en medio del mar expuesto a fuerzas naturales como tormentas y olas.

4. El paisaje pasa zumbando: viaje relajado en tren

Para Stephanie Forsch, viajar en tren significa pura desaceleración. Puede ser un viaje por Suecia, con renos saltando a un costado del tren, o por la costa occidental italiana, con paradas en Roma y en la costa Amalfitana.

La alemana disfruta mirar por la ventana durante horas, entregarse a los pensamientos, recorrer los vagones y parar en el comedor de a bordo.

"Me hace llegar a mi destino relajada y físicamente equilibrada", resalta Forsch, que da consejos para viajar en tren por Europa en su blog Reiselife.com.

Para viajar de la forma más relajada posible, recomienda reservar un asiento, llevar una mochila en lugar de una maleta grande y reservar un tren nocturno para los viajes a centros urbanos con una estancia más corta.

Si el viaje lleva a regiones lejanas, aconseja no subestimar la diversidad de las estaciones de tren de los respectivos países. Además, es muy importante tener tiempo suficiente para cambiar de tren y ser flexible en el caso de perderlo. 

- Confort: desde maravillosamente confortable hasta peligrosamente rústico, todo es posible, dependiendo del destino, la ruta y el tren.

- Costo: los trenes nocturnos suelen ser caros, por lo demás depende mucho de la región.

- Distancia: puede variar mucho, dependiendo de si se viaja en un tren lento o en uno de alta velocidad.

- Sostenibilidad: las emisiones de CO2 son significativamente menores que en avión.

- Factor de aventura: alto. Si se viaja en varias etapas se puede conocer un país desde perspectivas muy diferentes.

Según la germana Agencia Federal de Medio Ambiente, por ejemplo, un vuelo de ida y vuelta de Alemania a las Islas Canarias provoca más emisiones de CO2 por persona que las que produce normalmente un habitante en Alemania al año en coche, autobús o tren.

Hay varias calculadoras de CO2 en Internet que los veraneantes pueden utilizar para determinar las emisiones de su vuelo.

dpa