Los iraquíes reaccionan con dureza ante la muerte del "ocupante" e "imperialista" Rumsfeld

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Muchos iraquíes reaccionaron este jueves con dureza ante el deceso del exsecretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, calificándolo de "símbolo de la ocupación" y "rostro del imperialismo", y acusándolo de haber "destruido" a su país, muy rico en petróleo.

'Exhalcón' y jefe del Pentágono bajo la presidencia de George W. Bush, el controvertido artífice de la guerra de 2001 en Afganistán y de la invasión a Irak en 2003 murió el miércoles con 88 años.

"No me apeno por la muerte de un ocupante", indicó a la AFP Saad Jabbar, empleado del ministerio de Transportes, añadiendo que su nombre ha estado vinculado a la "invasión y destrucción" del país.

Para Raed Fahmy, secretario general del Partido Comunista iraquí, Rumsfeld "representa el rostro imperialista de Estados Unidos en su faceta más terrible".

"Rumsfeld fue uno de los que obró para que la situación de Irak se convierta en lo que es actualmente", declaró a la AFP al día siguiente de conocerse la muerte del exjefe del Pentágono.

La reputación de Rumsfeld se vio empañada por el anquilosamiento del ejército estadounidense en Irak, lo que a la postre le costó su cargo en 2006, cuando tenía 74 años.

"La historia responsabilizará a Rumsfeld y a los Bush, padre e hijo, de la tragedia de Irak y su pueblo", indicó un jefe tribal de la provincia de Al Anbar, que no quiso relevar su identidad.

Para Karim Tamimi, taxista en Bagdad, de 50 años, "todo lo que Rumsfeld y los otros estadounidenses han hecho por Irak se resume en dos cosas: destrucción y falsas promesas".

"¿Dónde está la democracia y las mejoras de las condiciones de vida que prometieron a los iraquíes?", preguntó.

La imagen de Donald Rumsfeld ha quedado vinculada al escándalo en la prisión de Abu Ghraib, revelado en abril de 2004. Varias fotos de prisioneros iraquíes torturados y humillados por soldados estadounidenses causaron indignación en todo el mundo.

Tras ello, Rumsfeld ofreció una primera renuncia a George W. Bush, quien la rechazó.

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