BERLÍN (AP) — Alemania busca intensificar el sistema de supervisión de la industria financiera del país tras el escándalo del proveedor de sistemas de pago Wirecard.
Wirecard, con sede en Múnich, recientemente se declaró en bancarrota después de que auditores no encontraron cuentas en Filipinas que presuntamente debían contener 1.900 millones de euros (2.100 millones de dólares). El exdirector general de la compañía fue arrestado y liberado bajo fianza, mientras que su exdirector de operaciones está prófugo.
El ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, quiere empoderar a la autoridad de supervisión del país, BaFin, para que realice visitas no anunciadas en cualquier momento, según una entrevista publicada el domingo en el semanario Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung.
También propuso asegurar que BaFin supervise a grandes compañías de procesamiento de pagos —aunque no entren en la categoría de institución financiera— y discutir si es necesario rotar con más frecuencia a los auditores.
Las autoridades alemanas han sido criticadas por no involucrarse antes a pesar de reportes de irregularidades que datan de por lo menos cinco años.
Fabio de Masi, un legislador con el partido opositor Izquierda, aceptó de buena manera casi todas las propuestas, pero pide un umbral más bajo de responsabilidad para las fallas de los auditores.
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