En Israel, ministro ultraortodoxo de Sanidad muy criticado por gestión de epidemia

El ministro de Sanidad israelí, Yaakov Litzman, que dio positivo al nuevo coronavirus, está siendo criticado por una gestión "catastrófica" de la crisis en su propia comunidad ultraortodoxa, que se ha convertido en la incubadora nacional de la pandemia.

El gobierno israelí fue uno de los primeros países en restringir el acceso a su territorio el mes pasado para luchar contra la propagación del virus, antes de ordenar el cierre de los lugares públicos y el confinamiento.

Sin embargo, en algunos barrios ultraortodoxos, estas estrictas medidas tropezaron con la reticencia de los habitantes, que no han respetado la distanciación social y han seguido visitando las sinagogas y los yeshivot (escuelas talmúdicas) que, inicialmente, los rabinos no cerraron a pesar de las órdenes de las autoridades.

De los 9.000 enfermos registrados, más de un tercio son ultraortodoxos, una minoría religiosa que representa 10% de la población del estado hebreo. Por consiguiente, las autoridades han endurecido las normas sanitarias en sus barrios e incluso han cerrado una ciudad como Bnei Brak, cerca de Tel Aviv, y han enviado al ejército en apoyo de las autoridades civiles.

Para algunos observadores, las dificultades de Litzman, de 71 años, para hacer comprender la magnitud de la crisis a los ultraortodoxos es sintomática de la división de la sociedad israelí entre estos últimos y los demás.

"Es increíble tener un ministro de Salud cuya ideología se basa en la mentalidad 'nosotros contra ellos' adoptada por los Haredim (ultraortodoxos) frente a los israelíes menos religiosos", estima el rabino Yehoshua Pfeffer.

Según este experto de la comunidad ultraortodoxa, Litzman es, ante todo, leal a los rabinos de la secta hasídica gur, a la que pertenece. Luego está su partido político, "Judaísmo unificado de la Torá", aliado del primer ministro Benjamin Netanyahu, y finalmente el gobierno.

- Figura trágica -

Para Dov Lipman, exdiputado y también rabino, el ministro de Sanidad no tenía la intención de perjudicar al resto de la sociedad israelí. Pero al no comunicar la estrategia del gobierno a su comunidad, es responsable de "un fracaso catastrófico".

Sin embargo, la preservación de la vida es uno de los "valores más importantes" de los Haredim (que significa "temiendo a Dios" en hebreo), señala Lipman.

Para salvar una vida, los judíos pueden cometer todos los pecados, excepto el asesinato, la idolatría y la inmoralidad sexual. En este sentido, el cierre temporal de las sinagogas, para proteger a una comunidad en tiempos de crisis sanitaria, está totalmente permitido por la ley judía, destacan expertos.

Entonces, ¿por qué el ministro de Salud, que tiene una gran influencia en su comunidad, no ha hecho más para garantizar su protección? ¿Por qué en los medios ultraortodoxos se han respetado menos las medidas anticoronavirus?

Algunos ponen su destino en manos de Dios pero, para Pfeffer hay otra explicación: el ministro no actuó por miedo a anunciar medidas que disgustan a los rabinos, como el cierre de sinagogas y de los yeshivot.

Para Gideon Malach, especialista de los ultraortodoxos en Israel Democracy Institute, un centro de análisis de Jerusalén, el ministro "simplemente no entendió el peligro".

Esta incapacidad de los líderes ultraortodoxos para movilizarse rápidamente ante la pandemia podría favorecer "cambios en el seno mismo de esta comunidad", poniendo en tela de juicio la capacidad de los jefes para proteger a la población.

Las primeras indicaciones sugieren, según Malach, que los ultraortodoxos se informan ahora más allá de los medios de comunicación comunitarios y que han ampliado su uso de internet, lo que deja suponer que ya no confían tanto en sus rabinos para mantenerse informados.

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