Los seres humanos activamos fácilmente el estado de alerta. Cualquier situación (real o imaginaria) que suponga un cierto peligro es suficiente para que nos pongamos en alerta. Nuestro cerebro no distingue entre la realidad y la fantasía y como consecuencia, responde por igual a cualquier pensamiento que tenga un componente peligroso para nuestra supervivencia.
A su vez nuestro cerebro ayuda a que estemos en alerta porque tiene una importante inclinación hacia lo negativo, esa es la forma que tiene de cuidarnos. Va buscando y detectando amenazas de cualquier tipo y va poniendo el acento en lo malo que pueda suceder. Se anticipa a los acontecimientos y busca todo aquello que pueda ser peligroso o negativo. Está continuamente preocupándose por lo malo que pueda pasarnos.
PUBLICIDAD
Esto explica porque tenemos tanta facilidad para tomar en cuenta lo negativo antes que lo positivo y porque le otorgamos tanto valor al miedo y a la preocupación.

Nuestra mente no puede dejar de predecir. Es imposible que nuestro pensamiento se mantenga en el aquí y ahora todo el tiempo. Los pensamientos van y vienen, van hacia el pasado en forma de recuerdos, se concentran en el presente o le ponen contenido a nuestro futuro.
PUBLICIDAD
La clase de contenido que le ponemos a lo que vendrá, determina el estado emocional presente. Si el contenido es negativo inmediatamente entramos en modo alerta. Esto sucede porque no podemos accionar en el futuro y esa imposibilidad de accionar provoca angustia. No tenemos el control de lo que aún no sucedió y eso hace que quedemos inmóviles y desesperados ante la posibilidad mental de que algo malo nos vaya a suceder.

¿Entonces, cómo hacer para calmarnos si en verdad no sabemos qué es lo que va a suceder? ¿Cómo quedarnos tranquilos si nuestra proyección (ayudada por el sesgo de negatividad de nuestro cerebro) no está planteando un panorama inquietante?
PUBLICIDAD
La manera más rápida y efectiva de calmarnos es generando mentalmente más las posibilidades futuras. Cuando pensamos que algo malo nos va a suceder estamos manejando una sola opción futura, un solo panorama, una sola respuesta emocional (miedo) y una sola respuesta física (tensión).

Gracias a nuestro cerebro siempre empezamos por imaginarnos el peor de los escenarios. Comenzamos por el más tortuoso y el que nos genera más miedo. Si agregamos más opciones a nuestro futuro, los niveles de tensión y de alerta van a disminuir.
PUBLICIDAD
Pruebe agregando alternativas, es una forma efectiva de reducir los estados de alerta, que, en la mayoría de los casos, son solo el resultado de una forma de proyectar el futuro.
SEGUÍ LEYENDO:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Cómo lavar frutas y verduras para eliminar bacterias y pesticidas, según una chef
Michelle Doll Olson brindó el simple secreto que permite higienizar productos frescos sin necesidad de limpiadores especiales

La razón por la que imaginar una comida puede sentirse casi tan real como comerla
Un estudio de laboratorio en la Universidad de Otago, con 60 adultos, identificó que el cerebro reconstruye experiencias sensoriales completas a partir de recuerdos de comidas previas, y el hambre vuelve ese proceso más accesible y dominante

La regla del triángulo que los diseñadores de cocinas aplican antes de iniciar una reforma
Zonas de preparación, cocción, limpieza y convivencia deben organizarse con precisión antes de pensar en colores o texturas, según las firmas especializadas en el diseño de alto nivel

Realizan el primer implante en Buenos Aires de una válvula para pacientes nacidos con problemas cardíacos
El procedimiento se hizo por cateterismo en el Hospital Universitario Austral, sin necesidad de reabrir el tórax ni de cirugía a corazón abierto. Según el equipo médico, el 85% de los pacientes —por lo general mayores de 14 años— recibe el alta y vuelve caminando a su casa al día siguiente

Receta de salteado de espárragos con jamón serrano, rápida y fácil
Esta propuesta invita a aprovechar los productos de estación y a transformar una comida cotidiana en un momento especial



