Pamela David habló con Marina Borensztein sobre la alimentación saludable: “La clave del éxito es saber qué estás comiendo”

Desde Madrid, España, la motivadora social de vida saludable y felicidad aceptó la propuesta de la conductora. Y en una nueva edición del ciclo PamLive, aporta distintos tips para vivir mejor

Pamela David con Marina Borensztein

Somos los que comemos. Lo que siempre pareció una máxima indiscutible pero poco aplicada, casi dicha de compromiso, adquirió otra relevancia para Marina Borensztein cuando se enfermó de cáncer. “No sabía que los alimentos era tan poderosos, para bien o para mal”, revela en esta entrevista con Pamela David para PamLive (que se emite por la cuenta de Instagram @Pamedavid), en la que habla de las bondades del jugo verde, los riesgos de lavar las frutas y verduras con lavandina, y la importancia de la meditación.

—A veces la tecnología nos puede enfermar. ¿Por dónde empezar para desintoxicarnos? Ahora se viene el verano y uno quiere estar bien del cuerpo, del alma…

—Hay que empezar con todo junto, es una mala noticia que tengo: no se puede dividir nada. Tenemos que atender a todas nuestras partes para estar sanos. No es una cosa sí y otra no.

—Pero si tengo una vida que es un desastre, no sé qué como o cuánto descanso, ¿cómo me organizo?

—Si tenés que elegir una cosa, aunque no alcance esa sola, podrías tomarte unos jugos verdes maravillosos a la mañana, y cortar con el desayuno. ¿Cual es tu desayuno habitual?

—Este último tiempo empecé con una manzana o una banana, y un jugo de naranja, pero nada verde.

—Una fruta, cualquiera sea, te va hacer sentir mejor que una tostada con manteca. Vas muy bien, Pamela. Pero es mucho mejor el jugo.

—¿Qué tienen los jugos verdes? ¿Por qué es importante desayunarlos?

—En mi libro Paz, amor y jugo verde explico cómo se hace un jugo verde. Todo lo verde tiene clorofila: es como la sangre de las plantas, es lo que tiene la energía del sol. Arrancar el día con encimas, que es todo lo crudo, y con clorofila, es fundamental. Hay que intentar sacar los azúcares, como el jugo de naranja. Las naranjas son muy buenas, pero mi nutricionista, porque yo no soy nutricionista, recomienda comer la naranja. Yo estudié para sanarme, y sentí que lo tenía que compartir. Mis libros están avalados por los profesionales que me atienden.

—Dicen que el intestino es un segundo cerebro. Ahora que estoy en paz y tengo tiempo para meditar, ¿podría volver a tomar jugo de naranja, que antes me caía mal?

—En general el jugo de naranja cae mal porque es mucho azúcar y el cítrico tiene mucha acidez. Mi mamá se tomaba un jugo de tres naranjas exprimidas, nunca la convencí del jugo verde. El jugo no debe tener tanta azúcar. Es mejor comer la naranja con toda la fibra, porque si vos te mandás todo ese azúcar a la mañana, no es lo ideal. Un pomelo, que tiene mucha vitamina C, es uno de los cítricos que menos índice glusémico tiene. El limón también. Podés empezar con un agua tibia con limón a la mañana, que te limpia y ayuda a tu hígado. Esa es una buena idea. Después de los 20 minutos del agua tibia con limón, te tomás un jugo verde. No me alcanza con un vasito. Yo me hago una gran cantidad, mi cuerpo me lo pide.

—Si te vas a tomar el trabajo de buscar todos estos alimentos, ¿de cuántas frutas y hojas estamos hablando?

—En mi Instagram pueden ver un montón de recetas, ahí se pueden enterar bien.

—¡Y es exquisito! Saquémosle el mito de que no es rico.

—La manzana que comés a la mañana podés ponerla en el jugo, si es verde mejor. Dejá el jugo de naranja de lado, comela a la tarde la naranja. El cambio es muy grande. Empezás a sentir una energía que nunca antes tenías. Nunca sentí tanta energía como ahora, a los 54 años. A los 20 o 30 años nunca tuve tanta energía para arrancar mi día, que me costaba un montón. Me costaba mucho despertar, estaba cansada, a las seis de la tarde no daba más...

Nuestro segundo cerebro es el intestino. La serotonina, que es responsable de la felicidad, se genera en el intestino. Si le das de comer porquerías, no podés ser feliz

—¿Y no se pierden las propiedades del jugo cuando lo ponés en la licuadora y lo guardás en la heladera?

—No es un licuadora. Una cosa es un jugo y otro un licuado. Las dos son excelentes, pero diferentes. El licuado tiene fibra, un jugo no, con lo cual no activás tu sistema digestivo, que con la fibra debe trabajar, con el jugo no. El jugo se toma y entra a toda velocidad en tu torrente sanguíneo. Hay que tener cuidado con las frutas que se ponen para que no genere picos de azúcar. Te energiza, te despierta, como el café.

—Danos una receta de jugo, así anotamos.

—Les paso el jugo que tomé esta mañana: cinco hojas de acelga, dos hojas de kale, un pepino grande, un pedacito de jengibre, que le da un picor rico y que es muy bueno para el asunto respiratorio, medio limón, una manzana grande verde, una planta entera de apio, sin las hojas porque son muy amargas y listo. Es importante que todo sea orgánico; es ideal. Quiero aclarar algo que es importante: cortémosla con la lavandina en los alimentos. Acá, en España, descubrieron, a casi un año de COVID, que la lavandina le hace mucho daño al hígado y a los riñones. Los vegetales absorben la lavandina, no está bueno. Es mejor lavar con vinagre o bicarbonato de sodio. Con eso estoy tranquila. Volviendo con el jugo, el pepino es importante, tiene muchas propiedades, cuanto más tenga mejor.

—Es cuestión de hacerte el hábito.

—Yo me despierto sedienta; que no me falte el jugo porque me pongo de mal humor.

—Cuando sos hipertensa, ¿podés comer jengibre?

—Hay una idea errónea de lo que es el jengibre. Yo le pregunté a mis nutricionistas sobre este tema. El jengibre baja la presión, no la sube, pero si estás tomando una pastilla para que te baje la presión, el jengibre la va a bajar aún más. Tenés que comer mucho jengibre para que eso te pase. Está lleno de mitos. Lo que sí, las que están con la menopausia sepan que hay ciertos alimentos que levantan la temperatura corporal, por ejemplo, la pimienta, el jengibre, la canela. Yo, que estoy en ese momento, siento el calor a la noche, pero no me importa porque no es que no puedo dormir. Y acá es pleno invierno. Cuando uno sabe qué está comiendo y qué está tomando, es la clave del éxito.

—Me encantó esto para arrancar el día. Ya te motiva. Cuando tenés consciencia, te empezás a sentir mejor.

—Vas a sentir que te estás nutriendo. Nosotros vivimos comiendo. No siempre nuestros alimentos son nutrientes, y si no estamos nutridos con buenos nutrientes, el cuerpo no puede hacer todo.

—¿Cuál es la diferencia entre el alimento y un nutriente?

—Las papas de paquete son alimentos pero no nutren: es todo químico, está lleno de grasas. Es un mal alimento.

—Y te hacen sentir pesado. Nada es casual: después te sentís mal, hinchada... Es toda una decisión.

—Es una toma de conciencia que la gente no tiene. Pero gracias a la pandemia y estos vivos, la gente se está enterando. Ahora la gente tiene miedo, entonces quiere empezar a ver qué debe hacer para cuidarse. Mucha gente me dice que lo de mis jugos es un “plomo”, pero este año entendieron que quizás es engorroso, es incómodo, pero es saludable.

—Pero si estás en tu casa, empezás a tomar hábitos saludables. No hay excusa para decir no puedo. Es una decisión. Depende de vos, de mí.

—Las excusas son excusas. Hace años que doy charlas y que estoy en esto. Hay gente que piensa que tenés que ser millonario para tomar un jugo verde, pero la verdad es que no es así. Hay que salir de la zona de confort. Sea lo que sea que tengo que hacer, me levanto antes para hacer mi jugo. Si te tomás el trabajo, tu día rinde mucho más.

—Y te evitás el remedio del futuro. Me pongo en tu piel y hace muchos años esto no existía; hoy lo recibimos de otra manera, es real. Cuando estamos saludables, estamos mejor.

—Nuestro segundo cerebro es nuestro intestino: el 80% de nuestro sistema inmunológico está en nuestro intestino. La serotonina, que es responsable de la felicidad, se genera en el intestino. Si le das de comer porquerías, no podés ser feliz. Te duele la cabeza, o te sentís mal.

—Y está comprobado.

—Se descubrió que la comunicación es del intestino hacia el cerebro. Si comés bien vas a poder pensar bien. Si comés como la mona, vas a pensar como la mona. La gente cree que es normal tomar aspirinas para el dolor de cabeza, todo el día. La gente anda en piloto automático, tomándose pastillas para poder funcionar. El café para despertarse…

Yo cambié mi vida cuando tuve cáncer. Me gusta estar sana, fue horrible estar enferma. Y no sabía que los alimentos eran tan poderosos, para bien o para mal

—Volviendo al licuado y a la diferencia con el jugo…

—Una persona que no puede ir al baño, primero tiene que hacerlo: el licuado ayuda a esto, necesita fibra, barre como una escoba. El jugo da el reposo digestivo al cuerpo. Hay que dar prioridades: primero debe ir al baño, después tiene que pensar en desintoxicar.

—Pero, ¿todos podemos tomar ese jugo verde todas las mañanas?

—No te diría todos, porque puede caer un poco mal. De los que me siguen, a la mayoría le cae súper bien. Y una vez que arrancaste, lo tomás todos los días de tu vida si te sienta bien. Lo importante es variar vegetales y frutas.

—¿Por qué es tan importante tomar probióticos?

—Porque nuestro tubo digestivo está compuesto por millones de micro organismos; tenemos mas microorganismos que células. Esos bichitos necesitan alimentos, pero no todos son buenos. Los probióticos son excelentes para alimentar a las bacterias, y los prebióticos, que son la fibra, son el alimento favorito de los preobióticos. Hay que alimentar nuestro mundo interior con probióticos, hay un montón.

—En tu cuenta explicás bien cómo llevar ese tipo de vida. Es un camino de ida…

—Ese camino de ida tiene que estar acompañado. Yo cambié mi vida cuando tuve cáncer. Me asusté muchísimo. No me gustó estar enferma. La vida es muy valiosa para mí. Me gusta estar sana, fue horrible estar enferma. Yo no sabía que los alimentos eran tan poderosos, para bien o para mal. Yo creía que tenía una vida saludable, pero no era así. Después empecé a aprender. Yo elijo estar en este mundo, con las tristezas y alegrías.

—Pero hacés foco en las cosas positivas, en lo lindo. Es importante vivir en gratitud.

—Hay que agradecer todos los días que estamos vivos y no desearse la muerte jamás. ¿Cuántas veces dijiste: “Me quiero morir”? Nuestros pensamiento son muy poderosos, nuestros cuerpos obedecen lo que le decimos. Si vos no tenés paz, tus células tampoco.

—Tenemos que cuidar mucho lo que consumimos y lo que decimos. Somos lo que comemos. Hay que prestar atención: somos lo que pensamos también.

—Yo ahora estoy triste, estoy de duelo porque falleció mi mamá (Berta Szpindler, viuda de Tato Bores). Un duelo es un duelo, no hay que evitarlo. No son los mejores días de mi vida. Yo estaba contenta, era alegre. Sé que tengo que cultivar la alegría todos los días, a pesar de mi duelo.

—Hoy te está pasando lo que a muchos les pasa en este tipo de encuentros.

—Mi cuerpo está bien, no me duele nada porque tengo consciencia. Estoy en Madrid y aquí la pandemia se puso peor, otra vez. Es un momento donde hay que redoblar la apuesta. Hay que hacer más que nunca lo que yo llamo el trabajo personal. Si en este momento de ansiedad no medito el doble, me dejo estar y me como cualquier cosa, voy a empezar a ponerme peor. Yo me tengo que ayudar el doble de lo que me ayudo. La meditación es una herramienta poderosa para tener paz, aunque no deje de tener tristeza.

Me preocupa que la gente entienda la importancia de cuidarse. Es muy importante el empoderamiento, tomar las riendas de tu salud, de lo que comés

—¿Qué le recomendás a aquellos que nunca meditaron?

—Les diría que entren en mi sitio web y escuchen las meditaciones que tengo. Se tienen que suscribir. Y sino, en YouTube está lleno de música y meditación de Snatam Kaur. No hay nada en particular que uno tenga que hacer: mientras cierres los ojos y te puedas calmar, ya estás meditando. Cuando te olvidás del barullo mental, del tormento, eso es estar meditando. Es súper importante.

—¿Cómo se puede reemplazar el café y empezar a tener una vida más saludable?

—Hay un producto que se llama matcha, que es un polvo de té verde, que es un estimulante y genera un poco de acelere. Hay gente a la que el café la acelera; a otros, no. Si los brebajes como el mate o el café, incluso el matcha, te dejan muy arriba, ansiedad, o un hormigueo, no es lo ideal. El matcha es un antioxidante potente y anticancerígeno saludable, mucho mas que el café. Es ideal una cucharada a la mañana o temprano a la tarde. O un matcha late, una cucharada de un gramo al día. Yo no uso lácteos en mi vida, hace muchos años. Me hacían muy mal. Las harinas, los azúcares o alimentos procesados también.

—¿Pueden tomar matcha los hipertensos?

—Si un hipertenso no puede tomar café, no debe tomar matcha. Me preocupa que la gente entienda la importancia de cuidarse. Es muy importante el empoderamiento, tomar las riendas de tu salud, de lo que comés. Vos sos la que crea tu vida, tu realidad. Si comés bien y pensás bien, y manejás tu nivel de estrés, sos responsable, no culpable. Tus actos son tu responsabilidad. Y cuando tenés información sobre los alimentos o los pensamientos, te empoderás: vos elegís cómo crear tu vida.

—No hay excusas para elegir lo que hay que comer, para elegir lo que vas a ver en tevé o qué le vas a poner a tu cuerpo.

—La medicina ayurveda (tradicional de la India) dice que nos nutrimos de todo lo que entra por nuestros sentidos. Todo nos está nutriendo, permanentemente. Pero no somos conscientes. Tenemos que agradecerle a esta pandemia tan fea que están despertando, que se avivaron, que depende de ellos. Muchas cosas genera esta pandemia; algunos no la están pasando bien.

—Y tener equilibrio, que es lo que hablábamos al comienzo.

—Algo que quiero aclarar es que si no tenés la jugera o una minipimer o una licuadora, podés colar el alimento, con la fibra, para extraer el jugo. En mi canal de YouTube tengo un video que se llama Jugo verde sin juguera. Pueden buscarlo. Se puede hacer igual.

—Gracias, Marina. ¡Me convenciste! Gracias por tu tiempo

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