Ronnie Arias (Foto: Instagram)
Ronnie Arias (Foto: Instagram)

Por su inconfundible voz, por la manera de trasmitir sus sentimientos, Ronnie Arias se convirtió en una de los personajes más relevantes, tanto de la radio como de la televisión. En diciembre, y de manera abrupta, tuvo que dejar su lugar en Sarasa, programa que era líder de La 100 mientras él estuvo. El clásico, de más de 10 años al aire bajo su conducción, sigue con Mariano Peluffo y Julieta Prandi. Lejos de todo conflicto, entendiendo las reglas del luego, Ronnie pegó media vuelta y se fue sin mirar atrás.

Hoy vive en Uruguay, donde la tranquilidad y el viento en la cara le marcan esa sonrisa inconfundible. “Hace seis años, cuando me dieron el alta del cáncer de laringe, decidí que me venía a instalar acá. Primero alquilé durante un año, para ver si me iba a bancar vivir en el campo, en el medio de la nada. Cuando lo comprobé, nos quedamos. Mientras trabajaba en la radio, los viernes a las 6 de la tarde me venía y volvía los lunes al mediodía. Ya desde que terminé el programa me instalé acá y volvía a Buenos Aires para hacer Bendita o cosas que surgían. Pero la verdad, tengo los papeles, ya soy un ciudadano más de Uruguay".

—Estás solo en Uruguay? ¿Cómo son tus días?

—No, solo no. Me vine con Pablo, que hace 25 años que estamos juntos, o sea que es como estar solo, ya es cadena perpetua (risas). Y nuestros cuatro perros. También tuvimos un gato, alguno que se va sumando, tenemos una ruta muy cerca y es bastante peligrosa. Así que estamos con Pancha, con Palito, que se llama así en homenaje a (Fernando) Peña, la Yuyo y el último que apareció, el Chino.

—¿Tuviste problemas para entrar la última vez a Uruguay? Vi que hubo algo con un papel…

—No tuve ningún inconveniente porque yo viajo todo el tiempo, no es que vengo de vacaciones y nada más. El último día que vine para acá te pedían el papel de residencia y yo salí tan temprano, porque era en el primer barco de la mañana, que en vez de agarrar ese papel, agarré el certificado de buena conducta. Entonces, cuando quise pasar Migraciones, me dijeron: ‘No señor, esto no sirve, necesita el papel de ciudadanía’… Por suerte había gente del consulado, que yo conocía por haber hecho los tramites, y me dieron una mano, mandaron una fotocopia por WhatsApp y se solucionó.

—Allá estás aprovechado la tierra. ¿Te vas a dedicar al campo?

—No creo que pueda dejar todo y dedicarme al campo porque todavía me queda mucho tiempo para laburar. Pero lo que sí hago es ocupar todo mi tiempo libre en la huerta, los árboles, cortar leña para la estufa… Siempre me gustó el trabajo del campo, la huerta; tengo tomate, cebolla, kale, repollo, alcauciles, muchos árboles frutales… Es el equilibrio perfecto para la felicidad. Eso de laburar en un ambiente que es un infierno y tener la posibilidad de levantarme a la mañana, abrir los ojos, y ver todo verde. ¡Es más! En Buenos Aires me quedé con algo chico para tener la posibilidad de un lugar donde estar cuando voy, pero la idea es apoyar este lugar en el cual estoy.

—¿Cómo te llevas con las cocina, las diferentes tareas del hogar?

—Cocinar, cocino todo el tiempo y trato de subir recetas bastantes trash a mi Instagram, porque como todos te suben recetas súper mega, en mi caso trato de subir platos para época de guerra: cocino con latas, utilizar una tapa de pascualina para hacer pan de chocolate, mezclar el pescado que quedó en el freezer con una lata de atún y hacer una empanada gallega. O sea, lo que hago son comidas con sobras, con enlatados, para ayudar a la gente que está en la casa, que no desperdicie nada y que le sirve, no hacer algo con ingredientes que no hay manera de conseguir, más ahora con lo que está pasando...

—¿Con la actividad física también improvisaste?

—Sí, yo entrenaba tres veces por semana. Acá sigo con mi entrenador vía Skype, pero como no tengo pesas, para todos los ejercicios que tengo que hacer con peso, me los hice con latas de pinturas, con botellas, para no perder esa vida que tenía en Buenos Aires, sobre todo con la actividad física. Soy un tipo de casi 60, entonces mantenerme es súper importante. Entreno tanto para tener la espalda derecha, no hay que perder la postura, porque después…

Ronnie Arias y sus actividades en el campo (Video: Instagram)

—¿Te fuiste buscando tranquilidad?

—No, Buenos Aires también me da tranquilidad. Me parece que esto fue más que nada cumplir con un sueño que tenía de chico, de vivir en el campo. Con mis amigos siempre hacemos el mismo chiste: ven un cartel de un campo que se vende y me mandan la foto… Me gusta el campo acá, en Buenos Aires, en el Tigre o en Berlín.

—¿Pensaste en la posibilidad de ser padre?

—Soy padre, padre canino. Los perros dan un laburo, no sé que es peor…

—¿Laboralmente que estás haciendo?

—Con Bebe Sanzo estamos haciendo unos Podcasts, que están en todas las plataformas, que es BB y Ronnie en cuarentena; lo buscan así y lo encuentran. Se armó algo lindo, tenemos como cinco mil reproducciones por día de cada capítulo. Hice algo para Bendita, que en cualquier momento van a salir.

—Tu ida de Sarasa causó sorpresa, por el nivel de audiencia, estaban primeros, ¿Por qué te fuiste?

—Fue una decisión de la empresa que termine de la manera que estaba. A mediados de diciembre me convocaron a la oficina de la gerencia y me dijeron que el programa iba a seguir con otros conductores. Y bueno, se termina todo, se terminan nuestras series favoritas, mirá si no va a terminar Sarasa. Una pena que fue todo tan abrupto, porque no me dio tiempo para nada, ni para buscarme otro trabajo.

—¿Escuchás el programa ahora? ¿Qué opinás de los nuevos conductores?

—No escucho nada. A la mañana, mientras desayuno, miro las noticias, me informo, sé lo que pasa, pero después en Netflix, Apple, Amazon o Flow, la que se te ocurra… Evado todo porque no se puede estar enroscado con el tema de la pandemia. A la noche te miro Bendita, que me río un poco de las boludeces que hacemos los Argentinos en medio de la cuarentena.

—¿Te dio nostalgia haber dejado Sarasa?

—No, porque todos estos laburos terminan y uno tiene que estar preparado. Por bajo rating o por decisiones de las gerencias, las cosas terminan en este rubro.

—Pero en tu caso no se dio eso de no tener audiencia: estabas primero, dejaste el programa ahí arriba.

—Es verdad que un éxito no se toca, pero a veces por ahí hay que renovar y cambiar personajes, qué sé yo…

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